Beni

Mons. Pesoa en el tema del Censo: “Es necesario saber cuántos bolivianos somos y las necesidades que tenemos, no solo algunos sino todos los bolivianos”

Mons. Aurelio Pesoa Ribera, OFM. Vicario Apostólico Del Beni, desde la Catedral de la Santísima Trinidad en Beni, y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, mencionó en su Homilía del domingo 17 de julio, que es necesario para los bolivianos saber cuántos somos y las necesidades que se tiene. Además exhorto al Pueblo de Dios, a escuchar sobro todo, aquel que sufre injusticias.

A continuación la Homilía completa de Mons. Pesoa:

La primera lectura nos habla del desierto, un lugar de paso, sin embargo, el Evangelio nos habla hoy de una casa. El centro de la vida de todo hombre y mujer de toda familia, y como hemos escuchado María toma la actitud de sentarse a los pies del Señor para escuchar su palabra, porque nadie habla como él. Así lo habían reconocido otros creyentes, así lo habían reconocidos muchos oyentes en su momento y sus amigos los apóstoles le habían dicho al Señor: ¿A quién iremos?, tú tienes palabras de vida eterna. Por tanto, María de presenta como aquella discípula que busca aprender lo más posible del maestro, Martha, que en ausencia de su hermano Lázaro busca atender de la mejor manera y con esmero al Señor, sin embargo, es ajeno lo que le preocupa.

Como hemos escuchado, las dos hermanas muestras familiaridad con el Señor, y esto nos da a entender que el maestro no es ningún desconocido, por eso Martha tiene la confianza de quejarse con el maestro y decirle: Mi hermana no me ayuda en los quehaceres de la casa, no me ayuda en los quehaceres de la casa por escucharte a ti, por escuchar tu palabra. La respuesta del maestro con esa misma familiaridad, la menciona dos veces: Martha, Martha, te inquietas y te agitas por muchas cosas y sin embargo una sola cosa es necesaria y María eligió la mejor parte que no le será quitada.

Queridos hermanos si Jesús viniera en nuestros tiempos, seguro que una vez más el llamaría nuestra atención y nos invitaría a escucharle, a escucharle no solamente en algunos momentos de la vida , sino en todos los momentos de nuestra vida , estos tiempos en donde vivimos con tanto olvido o estamos ocupados en cosas que son innecesarias, cosas que nos impiden escuchar al otro, el otro como bien sabemos exige ser escuchado, sobre todo aquel que sufre las injusticias, exige ser escuchado el que carece de trabajo en nuestros tiempos a pesar de lo que se dicen del progreso y la estabilidad de nuestro país, exige ser escuchado el enfermo por que sufre en los hospitales o sufre a causa de la no atención a su salud.

La palabra de hoy nos invita a tomar la actitud de María, que sentada a los pies del Señor le escucha, estos tiempos en donde pareciera que todos queremos hablar al mismo tiempo y decirles la verdad, todos tenemos derecho a ser escuchados en nuestras necesidades, pero es necesario escuchar lo que es necesario. Cuantas veces en la vida tomamos la actitud de Martha queriendo que todo esté bajo nuestro control haciendo de esa manera oídos sordos aquello que es esencial, aquello que es de verdadera necesidad para el hombre, corriendo el riesgo de esta manera de mostrarse indolente ante el sufrimiento del hermano, o también hacer sordo y actuar de manera prepotente y arrogante cuando se pretende querer que cada uno o los que tienen el poder, son dueños de la verdad y de la libertad de pronto.

En nuestro país tenemos tanto esto, se dicen y se buscan hacer tantas cosas, pero se olvida de lo esencial, y lo esencial que seguramente en nuestro país en estos tiempos es la justicia, la salud, y algo muy comentado en los últimos tiempos y en las últimas semanas, el tema del censo, son cosas importantes. Es necesario saber cuántos bolivianos somos y las necesidades que tenemos, no solo algunos sino todos los bolivianos.

Del evangelio de hoy surge por tanto una pregunta a todos nosotros, hombres y mujeres que creemos, y la pregunta es: En nuestro quehacer diario ¿tenemos el tiempo para escuchar o reflexionar la palabra del Señor?, hoy se nos presenta a María como la mujer que sabe elegir entre lo que es importante y lo que es esencial para la vida. Para María es esencial escuchar al Señor, para nosotros debe seguir siendo importante escuchar al Señor, para responder a las necesidades si está en nuestras manos de nuestros hermanos. Por eso Jesús abala la actitud de aquella mujer que no retacea el tiempo dedicado a Dios, y hoy una vez más el Señor también nos invita a no retacear nuestro tiempo en la escucha y en la reflexión de su palabra, esa palabra que es verdad y que es vital.

Por eso queridos hermanos debemos recordad que el Señor todos los días viene a nuestra casa y pasa por nuestra vida, en los muchos acontecimientos y quehaceres de nuestra vida, esa vida de cada día, pero muchas veces agitados sin muchas cosas que no son esenciales se nos hace imposible reconocerlo, y hoy la palabra de Dios nos invita a reconocerlo. Por eso queridos hermanos hoy la palabra de Jesús nos enseña a que ningún trabajo por más importante que sea debe ser motivo o impedimento para atender a la palabra del Señor, es la palabra del Señor la que debe guiar nuestro caminar nuestro ser, hombres y mujeres creyentes del Dios de la vida, en el Dios compasivo y en el Dios misericordioso.

Que esta palabra escuchada hoy, nos lleve e infunda en nosotros el valor de no quedarnos a nosotros mismos sino también a escuchar a Dios por medio de su palabra que el guie y oriente nuestro caminar como hombres y mujeres que esperamos y creemos en él.

Dios siempre nos acompañe, Dios siempre nos proteja y nos conceda los dones necesarios para nuestra vida, Así sea.

Fuente: Prensa CEB