Reflexión Dominical Tarija

P. Wilfredo Villa M.: «hablar y obrar en nombre de Dios»

Ciclo B – Año Par

XXVI DOMINGO – ORDINARIO

[Lecturas: Nm 11,25-29; Sal 18; St 5,1-6; Mc 9,38-43.45.47-48]

 

En este domingo 26º del tiempo ordinario reflexionamos un tema importante de nuestra propia vocación cristiana recibida por medio del bautismo. Se trata de cómo comprender y ejercer el carácter profético para hablar y obrar en nombre de Dios, como sus elegidos.

PRIMERA LECTURA. El libro de los números nos narra una de las formas de cómo el Señor se hace presente en medio de su pueblo. «En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con Moisés…».  El gran profeta e intermediario del pueblo de Israel es Moisés, fuerte y poderoso, posee el espíritu de Dios, pero hay otros setenta que necesitan al menos parte de ese mismo espíritu para también hablar y obrar en nombre de Dios en medio del pueblo elegido.

El profeta es aquel hombre que ha sido escogido y llamado por Dios, que posee su espíritu, que es capaz de hablar y comunicar las palabras anunciadas en su nombre, a todos quienes quieran recibirlas o no. Esto es lo que sucedió en medio del Pueblo de Israel, no sólo los setenta recibieron parte del espíritu de Moisés, sino también Eldad y Medad.

Reflexionemos por un momento como servidores del Señor, ¿cuál es nuestra actitud ante las personas que anuncian y dan testimonio auténtico de Dios en la sociedad, sin ser de nuestro grupo o parroquia, sin venir a nuestras reuniones y encuentros? ¿seríamos capaces de prohibirles hablar, realizar acciones de bien y profetizar en nombre de Dios?

SEGUNDA LECTURA. El apóstol Santiago continúa instruyéndonos desde los fundamentos de la predicación a los primeros cristianos. El tema de hoy es la riqueza que corrompe las mentes y los corazones de todos quienes ponemos por delante lo material, y obramos con injusticia y maldad para conseguirlas. «Su riqueza está corrompida y sus vestidos están apolillados…».

La recompensa para quienes obramos así son la perdición y la muerte, es como se dice, hemos trabajado y acumulado todo para nuestra propia perdición. «Se han cebado para el día de la matanza…». Ahora, ¿Cuál es mi actitud ante las riquezas y todos los bienes materiales?

EVANGELIO. El evangelista Marcos nos presenta de manera continuada un episodio inédito del Nuevo Testamento: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros». ¡He aquí el dilema! ¿Sólo los elegidos, sólo los nuestros, sólo nosotros podemos y debemos hablar y obrar en nombre de Jesús?

Reflexionemos como comunidad de vida, grupo o movimiento de Iglesia, ¿cuál es el criterio para reunirnos cada día, cada semana, cada mes? ¿qué grado de apertura hay en nuestros integrantes para acoger y aceptar el trabajo, los dones y carismas de otros hermanos que no son de nuestro grupo? En definitiva, ¿qué imagen profética y misionera estamos transmitiendo y compartiendo a otras personas que supuestamente no son de los nuestros?

Hoy el Señor nos dice «no se lo impidan, porque uno que realiza signos en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro». Pidamos la gracia de trabajar siempre a favor del Reino de Dios, y desechar de nuestro ser cristianos las actitudes, las acciones y comportamientos que dividen, esparcen y siembran cizaña en medio del trigo.

Tarija 30-09-2018