Análisis

P. Pedro Rentería: “Todo el mundo habla de crisis vocacional… ¿Será que Dios ya no sigue llamando?”

De pronto se sintieron apóstoles

Lo mires por donde lo mires, estimado obispo, sacerdote, diácono, religiosa o religioso, esto de la crisis vocacional es ya un tema recurrente en nuestras sacristías, templos, casas de formación, lugares bonitos de retiro espiritual y demás ambientes regidos por ustedes.

Pero me pregunto si también es tema que preocupe fuera de estos ámbitos. Sobre todo, y más que todo, en las familias. Porque, en principio, ellas son precisamente la instancia en donde pueden surgir las vocaciones que tanto deseamos.

Está claro que si el joven -chica o chico- crece en un ambiente familiar donde los gestos de cercanía a Dios son normales y constantes (una oración al comienzo del día, bendición de la mesa, rezo mariano al atardecer, una oración antes del descanso nocturno, …) la posibilidad de que broten en esa familia inquietudes vocacionales, incluso misioneras, son altas, sin duda. Y más si el diálogo entre generaciones es franco, suave, y alegre. Y provoca comprensión y reconciliación.

Por supuesto, no descarto el surgimiento, también vocacional, de interés por profesiones de servicio a la comunidad. No solo las imprescindibles ingenierías, sino además esas otras profesiones técnicas, tan importantes hoy en una sociedad que necesita arreglar una cañería, confeccionar un vestido elegante o fabricar un ropero útil y bonito.

¿Entonces podrán surgir vocaciones sacerdotales o de consagración fuera de las paredes clericales o religiosas? Seguro que sí, como bien sabemos. Porque Dios no es mezquino en sus llamadas. Y porque en escuelas, colegios, internados, hogares de acogida, universidades, las “semillas” de vocación, como dice la hermosa liturgia eclesial, merodean por doquier.

Es más: esas frágiles semillas sobrevuelan también nuestras avenidas y plazas donde trabajan niñas, niños y adolescentes en situación de calle. Y si buscamos “el más difícil todavía”, que entonaban aquellos circos de mi infancia, no dudemos de la llamada cariñosa de Diosito bajo un canal o un puente donde malviven menores o jóvenes en situación “dura” de calle, o en aquel espacio de la gran ciudad donde la clefa o sustancias peores se enseñorean.

Nunca sabemos dónde, cuándo y cómo, alguien, a cualquier edad o circunstancia vital, responde a esa llamada divina, misteriosa y siempre sorprendente. Conocemos historias así, ¿verdad?

Porque en el corazón humano ocurren en silencio cosas asombrosas.

Nuestro RINCÓN VOCACIONAL necesita más datos: más historias de respuestas vocacionales positivas, más experiencias en las que la inquietud naufragó, más interrogantes que nos hagan pensar, meditar, reflexionar sobre este tema candente. Más ánimo y menos desazón ante la crisis vocacional, si es que, en verdad, existe.

Me dirijo también a papás y mamás de familias, a profesionales educadores, a los que organizan los servicios que favorecen esta cultura tan itinerante en ciudades y campos, a los responsables de la política, a los medios de comunicación, a los servidores de tiempo libre, a usted que me lee…

Nuestra web de INFODECOM invita -no es la primera vez- a quienes se preocupan y ocupan en esto de las vocaciones, a que nos envíen sus experiencias, comentarios, consultas… ¡lo que sea!, a esta dirección email: pedrorenteria12@gmail.com.

Y con su permiso, publicaremos lo que más y mejor nos enriquezca.

Muchas gracias.

Seguir a Cristo...

 

(P. Pedro es Comunicador Pastoral)