La Paz

P. Giovanni Mendoza: El Covid-19 llegó de improviso y exige respuestas nuevas

Padre Giovanni Mendoza, Sacerdote Diocesano y Colaborador Responsable del Clero y Seminarios en la Conferencia Episcopal Boliviana, brinda un panorama de la situación actual que vive el clero ante la pandemia y reflexiona sobre las respuestas nuevas y creativas de la Iglesia misionera.

Desde las oficinas a cargo del Clero y Seminarios, se pone prioridad a la promoción vocacional, mismos que se ha visto afectado en cuanto a la difusión de materiales, sin embargo también se considera una oportunidad  para habitar el continente digital.

La Palabra de Dios siempre es novedosa

“El Covid llego de improviso y exige respuestas nuevas”, señala el sacerdote,  asegurando que la Iglesia Católica responde a esto desde siempre, “porque la Palabra de Dios siempre es novedosa. Pero además vemos la presencia del Señor en lugares originales como el TikTok y suceden cosas impensables como celebrar la Eucaristía y mostrarla a través de las redes”.

A su vez surge la necesidad de mayor atención y acompañamiento a los sacerdotes mayores, conocer su situación, y ayudar en lo que sea posible, ya que este se ha convertido en un grupo vulnerable, donde la mayoría permanece en soledad.

Este cierre de parroquias también afecta el sustento de los mismos sacerdotes, por ese motivo “¿Cómo sostener la Iglesia?”, es un desafío de este nuevo tiempo. Padre Giovanni, propone y pide a la comunidad parroquial, acompañar a los sacerdotes y orar por ellos: “Los sacerdotes pueden ser acompañados por el mismo clero y por su comunidad. El sacerdote está consagrado para servir, pero también necesita de su comunidad. Es bueno que la gente se acerque a la parroquia para compartir, como Iglesia tenemos que empezar a acompañar a los sacerdotes, es vital para ellos y también la oración”.

Parroquia Misionera

Padre Giovanni, es párroco de la Parroquia Apóstol Santiago y Administrador de la Parroquia Suma Yapuchiri, ambas pertenecientes a la Diócesis de El Alto. En ellas se ejecuta el Plan de Parroquias Misioneras. Consiste en una comunidad que se renueva, fortaleciendo su fe y su identidad cristiana.

“La pandemia nos ha agarrado de sorpresa y las cosas muy escondidas en nuestro corazón salieron a la luz, los miedos, el encierro. También lo mejor de las personas  como la solidaridad”, nos dice.

En la experiencia de las salidas misioneras, las parroquias apoyaron a repartir canastas solidarias junto al Gobierno Municipal de El Alto, donde evidenció la extrema pobreza: “Descubrir que en nuestros barrios  hay gente que vive en extrema pobreza y dolor, fue lo más difícil. A veces olvidamos que hay gente que está sufriendo en silencio. Este es un tiempo de conversión, existe no solo la pobreza económica, también hay una gran pobreza humana. Dirigentes que no se interesan por su barrio, que anteponen otras cosas y no nos dejaron  repartir canastas, una miseria del corazón, gente que se aprovecha. Hemos visto con tristeza que el Evangelio todavía no ha entrado en algunos lugares.

Por otro lado, gente que comparte lo poco que tiene, dueños de casa que no cobraban el alquiler, o vecinos que comparten su plato con otro. Es importante empezar a voltear la vida al corazón de Dios”.

La cuarentena es una llamada a la conversión y al anuncio del Kerigma

“Dios nos mira con misericordia, sufre con nosotros, con las familias que viven situaciones de dolor, por la economía y por la convivencia forzada que tienen, a aquellas personas que viven solas. Es importante identificarnos con el corazón de Jesús que nos quiere fortalecer”, señala el presbítero a tiempo de compartir su mensaje con una llamada a la conversión y al anuncio del Kerigma:

La cuarentena es una llamada a la conversión, a abrir nuestro corazón para que la miseria desaparezca, para amarnos, reconciliarnos, para renovar el amor en la familia, renovarnos en la vocación que tengamos.

El sacerdote en su quehacer misionero, acompaña a las familias que están sufriendo con la enfermedad y muerte de sus familiares. Tenemos un gran desafío pastoral, acompañar el sufrimiento que la pandemia está dejando. No nos dejen solos.

El Señor nos ha mandado un pastor y las religiosas que igual pueden estar pasando alguna situación, recen por ellos y ellas.

El Señor conoce todo, pero necesita de nuestra oración y nuestro acompañamiento, tengan confianza en su providencia.  Él nos mueve el corazón, Dios nos llama a compartir y a acompañar, responder a esta llamada a la solidaridad.

Anunciar a Cristo. El Señor es capaz de derrumbar los corazones duros, los agentes pastorales son los primeros que se transforman para anunciar a Dios con el testimonio.  El Evangelio y la caridad tienen que ir juntos.

El ser cristiano católico tiene que ser una experiencia de vida, a Cristo tenemos que vivirlo. No caigamos en una pastoral de mantenimiento, es decir las catequesis para los sacramentos son una parte importante, pero no es la única. Hoy es necesario Evangelizar  en todos los espacios que tenemos, volver al Kerigma, anunciar al Padre misericordioso, a Cristo Salvador y al Espíritu Santificador.

Habitar las redes con homilías, catequesis y actividades Kerigmáticas.  Renovar el corazón de las miserias que encontramos en este tiempo, de egoísmos, de corrupción, esto es signo de que todavía el Evangelio no ha entrado a nuestros corazones. Estamos llamados a hacer el anuncio del Kerigma.

 

Fuente: Iglesia Viva