Análisis

¿OTRO AÑO DE VIOLENCIA?

El Instituto Internacional de Investigación de Conflictos (HIIK, por su sigla en alemán) de Heidelberg acaba de publicar en su más reciente Konfliktbarometer 2011 los resultados de varias de sus observaciones a 388 conflictos sociales, políticos y armados (los últimos, en su mayoría, extremadamente violentos) ocurridos durante ese año en varios países del globo.

Según el informe, durante dicho lapso de tiempo se produjeron 20 guerras (18 de ellas moderadas) y 38 conflictos violentos.

Una gran parte de ellos fueron el resultado de los enfrentamientos acontecidos durante la primavera árabe en las regiones de El Magreb y Oriente Medio. En Yemen, Libia y Siria, las refriegas entre varios grupos de oposición y gobiernos dictatoriales adquirieron especial relevancia por su carácter mediático, a raíz de la brutalidad policial y militar ejercida durante las represiones.

Asimismo, se extendieron muchos actos de violencia en territorios como Irak (militantes sunitas), Pakistán (militantes islámicos), Afganistán (talibanes), Somalia (islamistas), Nigeria (combates interregionales), Egipto (revueltas sociales), Costa de Marfil (lucha por el poder nacional), Nigeria (enfrentamientos armados) y Sudán del Sur (violencia interétnica).

En América Latina, los conflictos críticos destacados por el HIIK ocurrieron en Chile (movimientos sociales estudiantiles/represión policial), Colombia (las FARC [desde 1964], grupos paramilitares y cárteles de la droga [desde 1983]) y México (violencia intercárteles [Los de Sinaloa, Los Zetas] y participación de grupos paramilitares).

Bolivia ha sido clasificada dentro del grupo de los países con “conflictos latentes”, es decir de bajo nivel. No se cita nada significativo en cuanto a violencia extrema se refiere, más bien, se hace énfasis a dos conflictos de carácter político e histórico: el primero se relaciona con las disputas por el sistema, la ideología y el poder nacional entre el gobierno y la oposición (desde 1983), mientras que el segundo enfatiza las difíciles relaciones diplomáticas bolivianas con Chile por el acceso al mar (desde 1883). Curiosamente, no se menciona el conflicto del Tipnis.

En 2012, según los investigadores de Heidelberg, podrían surgir mayores problemas para mantener la democracia, la estabilidad política, el crecimiento económico y el progreso en varios Estados. Hay mucha expectativa por lo que sucederá en el superaño de las elecciones presidenciales en las naciones africanas de Senegal, Zimbabue, Gambia y Kenia. Se desconoce el rumbo que tomará la brutal ofensiva en Homs, un bastión opositor al régimen sirio de Al-Assad, o las amenazas de guerra entre Irán e Israel.

Los europeos también presentan un pronóstico reservado, pues los rescates millonarios no han podido ahuyentar al fantasma de la recesión ni a la ola de protestas por la falta de empleo y los recortes. Finalmente, en nuestra América Latina, se sigue muy de cerca cómo evoluciona la lucha casi perdida por el gobierno mexicano contra los cárteles, los roces entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas, los movimientos sociales en Chile y, con seguridad, dependiendo de cómo evolucione el forcejeo entre el gobierno boliviano y el movimiento por la defensa del Tipnis, el HIIK también le prestará la debida atención al tema.