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OSORO PIDE A LOS EMPRESARIOS CATÓLICOS QUE SEAN “BUENOS SAMARITANOS” CON LOS AFECTADOS POR LA CRISIS ECONÓMICA

El arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, expresó anoche a los empresarios católicos valencianos que tienen una “misión especial en estos momentos de crisis: seguir interpretando en vuestra vida la parábola de ser buenos samaritanos, sabiendo que lo vuestro es pasar por el camino y recoger a los que están tirados y heridos en el camino”.

Al término de una cena con 240 empresarios católicos valencianos, organizada por el capítulo de Valencia de la Fundación Centessimus Annus pro Pontífice así como por las asociaciones de Empresarios y Empresarias de la Diócesis de Valencia, y a la que asistió el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, el prelado insistió en que los empresarios son hoy “signos de esperanza” y apeló al carácter emprendedor de los valencianos.

“En esta tierra valenciana, que siempre ha tenido gentes de empresa con capacidad y creatividad para, en momentos de dificultad, buscar salidas para todos, me atrevo a pediros, en nombre de Jesucristo, a todos los empresarios cristianos que, a pesar de las muchas dificultades, tengáis creatividad para seguir colaborando en el bien común”, manifestó monseñor Osoro.

Además el titular de la archidiócesis de Valencia aseguró a los empresarios que “sabéis muy bien que los bienes conservan un destino universal” y les pidió que se consideren “administradores de todo lo que Dios os ha confiado para que los demás puedan también participar de esos bienes”.

Por otra parte, el prelado rogó a los empresarios que hagan “todo lo posible por la familia, porque donde termina la familia empieza la marginación” y, también, porque esta crisis económica “tiene una raíz mucho más profunda, en la crisis de valores, en la crisis moral”, y es en la familia donde mejor se transmiten los valores. Además, la crisis “se vence si el destino de cada uno se liga al de todos”.

También apeló monseñor Osoro a la definición de “católicos” de las asociaciones empresariales que organizaban la cena. Ser empresario cristiano “no es algo secundario, porque eso quiere decir que vuestra vocación de empresarios no es casualidad, sino que ha nacido de una llamada de Dios”.

De igual modo, recordó que la actividad económica “no es ni éticamente neutra, ni inhumana ni antisocial, sino humana y, precisamente por eso, debe ser articulada éticamente”. Además, sostuvo que “el derecho al trabajo es algo que Dios mismo ha entregado al hombre” y, por ello, “cuando este derecho está en crisis, todos debemos hacer un esfuerzo para que se respete y promueva”.

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, agradeció “esta cena de esperanza, solidaridad y compromiso” que confió en que sea un “punto de inflexión en nuestra capacidad de creer en nuestro poder como sociedad y como personas para construir un mundo mejor”. Igualmente, Fabra pidió a los empresarios que “me ayudéis a poder mantener ese compromiso que hoy aquí habéis establecido con toda la sociedad valenciana para seguir adelante” y confesó que “estoy convencido que con vuestro esfuerzo salimos adelante, ayudándonos entre todos”.

Previamente a la cena, en representación de las asociaciones empresariales católicas convocantes, José Cosme, Hugo Sánchez y Mar Sánchez Marchori informaron de las respectivas misiones sociales de las entidades. “Se trata de una nueva forma de asociacionismo empresarial, única en España y en el resto de Europa, al servicio de la Iglesia y del bien común de la sociedad”, indicó Sánchez Marchori, que recordó también que la Iglesia “es pionera en la defensa del trabajador y de sus derechos”.

Igualmente, detallaron algunas de las propuestas en las que trabajarán para fomentar, entre otra cosas, una “red personalizada de atención a parados de larga duración” , como una forma de aplicar en la crisis de la Doctrina Social de la Iglesia.

Por su parte, el sacerdote José Luis Sánchez, que recibió el encargo por el arzobispo de la promoción de las asociaciones católicas de empresarios y empresarias en la diócesis, anunció la creación por estas entidades de tres áreas de trabajo “para hacer posible una infraestructura social y empresarial en la diócesis”: un departamento de prospectiva, que coordinará Rafael Ferrando, “para analizar permanentemente la situación y proyectos de la Comunitat Valenciana con el fin de promover ayudas a quienes más lo necesitan, el fomento de una banca más social en apoyo de quienes más sufren, la proyección de la verdadera imagen de la Comunitat Valenciana y la promoción de la paz social”; otro departamento se encargará de la investigación, coordinada por Juan Sapena, formando “un consejo de científicos que se reunirá dos veces al año para trabajos de estudio e investigación sobre estas materias”; y, finalmente, el departamento de comunicación, que coordinará Luis Agudo, “para transmitir el resultado de estos trabajos al ámbito interno de la Iglesia, a los empresarios y a las instituciones valencianas y también para elaborar argumentarios sobre estas materias al servicio del bien común”.
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