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OFM Conventuales: Misión, vocación y servicio a los más necesitados 

Bajo el amparo de San Sebastián y San Antonio, los Franciscanos Conventuales dieron inicio a la misión en el servicio a los más vulnerables, entre ellos a personas en situación de calle, vendedores ambulantes e informales.

“Estamos distribuyendo las canastas familiares para todas las personas necesitadas… y lo vamos a seguir haciendo a lo largo de este año en tanto y cuanto Dios nos permita y también todos ustedes nos sigan colaborando” (Fray Ronald Armijo, de la Orden de Franciscanos Menores Conventuales de la Basílica Menor de San Francisco y responsable del Postulantado).

Padre Ronald Armijo es quien orienta a los nuevos postulantes franciscanos en la vocación y en el servicio, y  junto a ellos destacan las señoras adultas mayores y otros voluntarios que brindan alimentación en el Comedor San Antonio, dependiente del Templo San Sebastián, que luego de ola pandémica realizó la entrega alimentaria en bolsas de mercaderías. Este servicio volvió a activarse el pasado viernes, 12 de marzo, a casi un año de la declaratoria de la emergencia sanitaria en Bolivia.

Las personas que quieran donar alimentos y mercadería para la causa lo podrán hacer consultando al celular 67820685, o por la secretaría de la Parroquia San Francisco ubicada en la calle Aniceto Arce.

Las donaciones se entregan en el Comedor San Antonio del Templo San Sebastián, en la dirección de Junin 222, todos los viernes desde las 16:00 Hrs.

Nuevos en el Postulantado de la orden de Franciscanos Conventuales

Los Franciscanos Menores Conventuales inician el año de Postulantado con tres jóvenes, quienes ya están iniciando su labor en la Arquidiócesis de Sucre.
Serán presentados de manera oficial el viernes, 19 de marzo, día de San José, a horas 19:00 en la Parroquia Basílica San Francisco y transmitida por sus redes Sociales Parroquia San Francisco de Asis Sucre y  Pre-novicios OFMConv “Bolivia”

 

Daniel Torrico (18) de Cochabamba, cuenta que decidió iniciar el Postulantado gracias a un sacerdote de la orden  con quien compartía de esta comunidad: “Ya los conocía antes gracias a un párroco, Orlando, (…) gracias a él conocí esta comunidad y decidí pertenecer acá”, comenta Torrico.

En este tiempo en las redes sociales es más evidente la propagación de los diferentes carismas religiosos, es así cómo  Cesar Augusto Bozo Ríos conoció la orden de los franciscanos: “Yo he conocido gracias a las redes sociales acá a los franciscanos conventuales. También me he encomendado al nuevo Santo, a Carlos Acutis, y gracias a él y a la intercesión de la Virgen María estoy aquí”, dijo Bozo destacando también la intercesión espiritual para que pudiera optar a su vocación a la vida consagrada y al inicio del servicio en el templo San Sebastián.

Por último, Padre Ronald Armijo dio a conocer que el tercer postulante es Jorge Centeno. El responsable del Postulantado agradeció a Dios y a la comunidad por sus oración en torno a las vocaciones.

Voluntarias de San Sebastián: “No tengo miedo al covid”

Con todas las medidas de bioseguridad, María Barzola (69) y Primi Villavicencio (70) reciben a las personas que llegan al Comedor San Antonio a retirar su bolsa de mercadería. Ellas nos dan a conocer que son las “voluntarias del Templo San Sebastián”. Ambas colaboran con los franciscanos en la pastoral y en las acciones solidarias, a pesar de  que están en la edad de riesgo ante el coronavirus. Sin embargo, indican que “no tienen miedo al covid”,  que aún no lo han contraído porque respetan al pie de la letra las medidas de bioseguridad. Estas voluntarias priman sobre todo el servicio y su amor a la iglesia. Ambas son maestras.

María nos cuenta que inclusive ya está dando clases en la zona rural: “Trabajo con niños del área rural y ahora me he propuesto trabajar por la iglesia, por Dios, en la edad que tengo (…) No tengo miedo al covid (…) no tengo miedo de trabajar por los niños, con  la sociedad, con la gente pobre”. Por último pidió a toda la sociedad respetar las normas de bioseguridad y con la gracia de Dios, “no  vamos a enfermarnos”, finalizó Barzola.

“La verdad yo me  hecho amiga del coronavirus (…) no le tengo miedo”, comenta Primi Villavicencio. Ella tiene 70 años y es jubilada como maestra de nivel inicial, es así que dice que durante este tiempo ya se hizo amiga del covid y de cumplir con los protocolos que le permiten, como vecina del Templo, hacer su servicio a los necesitados  de  corazón: “Lo hago  con mucho cariño y de corazón (…) por mi barrio, por nuestro templo”.

Aquí, en este templo, ellas se sienten realizadas de poder ser colaboradoras activas en la propagación de la fe y sobre todo de poder servir a los más necesitados.

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