La Paz

Obispo de El Alto: La humildad no es hacernos menos que otros, sino reconocer las cualidades y dones que tenemos para ponerlos al servicio de los demás

 “La palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre la humildad, que no nos hace menos que otros, sino que desde las diferencias que puedan existir, el humilde tiene la capacidad de reconocer sus limitaciones y las cualidades y dones que tiene para ponerlos al servicio de los demás”, reflexionó el obispo de la Diócesis de El Alto y Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana monseñor Giovani Arana, en la homilía que celebró este domingo desde la basílica de San Francisco, en la ciudad de La Paz.
Durante la celebración eucarística, invitó a responder las siguientes preguntas: ¿soy una persona humilde?, ¿los demás pueden decir de mí que soy humilde? Ante lo cual, señaló que quizá algunos queden decepcionados porque no es así, “ya que la humildad es la virtud que más nos cuesta vivir o peor aún que ni siquiera nos esforzamos por cultivarla”.

Escuchar el clamor de la gente
“Basta fijarnos en las actitudes de algunos que buscan ser siempre engrandecidos por lo que hacen o lo que dicen. Por ejemplo, nuestro mundo político. Con pena vemos servidores públicos que buscan más la fama, el prestigio, caer a todos, tener el apoyo y aplauso de muchos, pero poco les interesa el bien común, el bienestar de los demás. Aquí lo importante será no solo reconocer a aquellos que les gusta ser engrandecidos o aplaudidos, sino que nos cuidemos de no caer en ese tipo de mentalidad”, convocó el monseñor durante la homilía.
Asimismo, pidió a los políticos y autoridades que gobiernan el país: “Aprendan a escuchar, que silencien el ruido de las divisiones y enfrentamientos, que silencien las adulaciones de sus seguidores, que silencien la búsqueda de intereses personales y que con humildad escuchen el clamor de la gente, que pide una justicia imparcial, que pide vivir con más seguridad, que pide acabar con la violencia, que pide dejar de lado divisiones y enfrentamientos, que pide vivir en paz, en fraternidad y que sean respetados sus derechos”.

Actuar con modestia y tener un oído atento
En la homilía, monseñor Arana también se refirió a las llamadas que hace el libro del Eclesiástico en la primera lectura: “Hijo mío, realiza tus obras con modestia”, “cuando más grande seas, más humilde debes ser” y “El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento”.
“El autor nos ayuda a comprender dos dimensiones que son parte de la humildad, primero, la capacidad de actuar siempre con modestia o como se dice sin bombos y platillos. Que lo que hagamos, por más bueno que sea, no tenga como fin hacernos propaganda, no se trata de recibir aplausos de aquellos afines porque además hay el peligro de que el aplauso quede en simple alago o adulación, y sabemos que el adulador te apoya por interés, no siempre reconoce lo bueno que haces. Cuidémonos de recibir adulaciones, cuidémonos también nosotros de adular a los demás”, convocó.
“Y la segunda cosa que se nos enseña es que el humilde tiene la capacidad de escuchar, tener un oído atento porque el humilde sabe pedir consejos, no piensa que lo sabe todo, sabe de sus limitaciones y busca ayuda, no se deja vencer por su soberbia de pensar que todo lo sabe, de pensar que tiene una respuesta para todo, o como ocurre con algunos, especialmente políticos, de pensar que ellos nos trajeron la salvación. Siempre me llama la atención cuando algún político sale a decir: ‘hicimos esto, logramos hacer aquello’, que sepan que es su tarea, por eso gobiernan, por eso fueron elegidos como autoridades”, manifestó.

Septiembre, mes de la biblia
Para finalizar, señaló que en el mes de septiembre comienza en Bolivia el mes dedicado a la Biblia e invitó a que desde las comunidades, parroquias, familias, incluso grupos de amigos o a nivel personal se busquen iniciativas para escuchar lo que Dios pide mediante su palabra.

Fuente: Prensa CEB