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Obispo Arana envía carta a todos los sacerdotes de Bolivia

Reproducimos la carta del responsable del clero y seminarios en la Conferencia Episcopal de Bolivia, Monseñor Giovani Arana, que envía un mensaje en la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, día en el que se dedica a la oración por la santificación de los sacerdotes.

 

El Alto, 19 de junio del 2020

 

A los sacerdotes de Bolivia.

Hermanos en el sacerdocio, reciban un saludo cordial.

Es para mí grato dirigirme a ustedes en ocasión de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, que además desde hace algunos años atrás va unida a la Jornada de Santificación del clero.

Todos hemos vivido estos meses, una experiencia que imagino ninguno la pensó vivir, me refiero a la Pandemia del COVID19. Una experiencia que ha ocasionado mucho dolor al mundo entero, por la cantidad de enfermos y sobre todo el número de muertes que ha causado. Como Iglesia desde un principio hemos expresado a la gente nuestro acompañamiento y cercanía espiritual, no sólo desde la oración que es lo más importante, sino también cercanía física acudiendo al llamado para ungir a los enfermos, consolar a las familias y despedir a los difuntos.

Esta tarea de acompañamiento no hubiera sido posible sin la acción directa de tantos de ustedes que desde su sensibilidad de pastores, han sabido responder con prontitud frente al dolor de la gente. Gracias por su generosidad.

Las acciones que han ido surgiendo como atención a los enfermos, celebraciones de exequias, atención con alimentos a los necesitados y trasmisiones por medios digitales de celebraciones eucarísticas, oraciones, rezos del rosario, mensajes, etc., son muestra de la preocupación por acompañar cercanamente a la gente, todo esto ha ayudado a que las personas aun estando “encerradas” por la cuarentena no se sientan solas.

Este año, por la pandemia que estamos sufriendo, algunas celebraciones importantes en nuestra Iglesia han sido vividas de modo diferente, es el caso de la Cuaresma, la Semana Santa, la Pascua, etc., a esto se suma que muchas actividades pastorales han sido suspendidas. Nos hemos dado cuenta de la importancia de encontrase con la gente, seguro que las celebraciones vividas desde aquel espacio digital no remplazaran para nada los encuentros fraternos a los que estoy seguro volveremos.

En esta “jornada dedicada a nuestra santificación”, acogiendo la iniciativa de la Congregación para el Clero y contemplando el Sagrado Corazón de Jesús, invito a que podamos reflexionar sobre nuestro camino de santidad, que la vivimos desde la continua configuración con Cristo. Camino que hemos iniciado ya en nuestro bautismo y que de modo más claro y consciente la vivimos desde aquel día que sintiendo la llamada de Dios, dimos una respuesta afirmativa para seguirlo, lo hemos recorrido después en el tiempo de formación en el Seminario y seguimos recorriéndolo en el ejercicio de nuestro ministerio sacerdotal.

Para esta “Jornada” se nos invita a contemplar diferentes cualidades del Corazón de Jesús, para que desde esa contemplación hagamos que nuestros corazones se asemejen al de Jesús, repitiendo día a día aquella oración que nos recuerda el Papa Francisco:

“Jesús, haz que mi corazón se parezca al tuyo”.

La primera cualidad del Sagrado Corazón de Jesús que se nos invita a contemplar es la “Gratitud”, permítanme reiterar mis agradecimientos a cada uno de ustedes por su servicio, que ha sido y es de verdad valioso, especialmente en este tiempo. Este agradecimiento es también de parte de tantos hermanos nuestros: familias, jóvenes, niños, catequistas, agentes de pastoral y fieles en general, que los sienten cercanos. En nuestro caso, como sacerdotes, debemos también ir construyendo un corazón agradecido como fruto de la conciencia frente al valor de nuestra vocación, quien se siente “indigno de tan gran don” será al mismo tiempo agradecido.

Otra cualidad es la “Misericordia”. Qué linda experiencia la que hemos vivido hace algunos años cuando el Papa Francisco proclamó el Año de la Misericordia. Configurarnos al Corazón de Jesús es acoger aquellas palabras que Jesús dice a sus discípulos: “Sean misericordiosos como el Padre.” (Lc 6, 36). Y la misericordia se la experimenta sobre todo dejándose, en primera persona, amar y perdonar por Dios, pero además como sacerdotes estamos llamados a colaborar para que los demás también experimenten esa misericordia, administrando el sacramento de la reconciliación del cual nosotros somos ministros.

La tercera cualidad que se nos propone es la “Compasión”, los relatos evangélicos subrayan siempre esta actitud propia de Jesús que

“Viendo a la multitud, se conmovió por ellos, porque estaban maltratados y abatidos, como ovejas sin pastor.” (Mt 9, 36)

Es la compasión, como actitud de “sentir con el otro”, la que debe guiar toda nuestra acción pastoral, es la que nos hace reconocer la dignidad del otro como Hijo de Dios. Como sacerdotes estamos llamados a construir una Iglesia capaz de compadecerse luchando contra la “globalización de la indiferencia”.

El Corazón de Jesús, es también un corazón “Vigilante”. Las dificultades por las que vamos pasando ya sean a nivel personal o social, las decepciones que sufrimos o, como es el caso de este tiempo, la impotencia frente a situaciones que nos sobrepasan, nos llevan muchas veces a la distracción, a volcar la mirada frente al sufrimiento. Por eso debemos estar cultivar un corazón vigilante para que aquel desánimo que nos acecha no adormezca   nuestra labor pastoral y estemos siempre atentos a las necesidades de la gente.

Y una última característica del Corazón de Jesús es el “Ánimo”. Cuantas veces vemos que las fuerzas, el entusiasmo, la creatividad, etc., típicas de los primeros años de sacerdocio, con el tiempo tienden a debilitarse, entonces nos encontramos sin ánimo para seguir. Será importante en nuestro ministerio mantener un ánimo constante, que nos ayude a dar frutos en nuestro apostolado. Esto lo lograremos con un sano equilibrio en nuestra relación con Dios y con la gente. No podemos pensar en una espiritualidad alejada de Dios y cercana a la gente o viceversa, será en la oración donde encontremos respuestas para nuestra acción pastoral y será nuestra acción pastoral la que convirtamos en oración.

Que estas cinco características, se conviertan en un verdadero itinerario de vida espiritual, para que caminemos día a día a la perfecta configuración con el Corazón de Jesús.

No puedo olvidar a aquellos sacerdotes que en este tiempo han sufrido por el COVID19, ya sea adquiriendo la enfermedad, a ellos mi cercanía y oración; como también es el caso, en algunos países, sacerdotes que han perdido la vida para ellos mi plegaria y recuerdo.

Confiemos nuestro ministerio a la intercesión de nuestra Madre la Virgen María, ella “reina de los apóstoles” interceda por todos nosotros, para que nuestro corazón se asemeje al de su Hijo Jesucristo.

Acompañémonos todos especialmente este tiempo con la oración fraterna. Que Dios bendiga la vida de todos ustedes, anime su ministerio y lleve a buen término cada uno de sus proyectos.

Con afecto:

Mons. Giovani Arana

OBISPO AUXILIAR DE EL ALTO

RESPONSABLE CLERO Y SEMINARIOS – C.E.B.

 

CONFERENCIA EPISCOPAL BOLIVIANA – ÁREA DE COMUNIÓN ECLESIAL

SECCIÓN CLERO Y SEMINARIOS