Cochabamba

Nuevo diácono permanente para la Iglesia de Cochabamba

Ayer por la mañana, en la parroquia San Pio X, Mons. Robert Flock, presidió la ordenación diaconal permanente Felix Guzmán Romero.

El nuevo diácono permanente sirvió durante muchos años a la parroquia San Pio x, entre la colaboración litúrgica y la formación catequética, lleva una vida familiar apreciada por los fieles de la parroquia.

Mons Robert, en su homilía recordó la importancia de este ministerio como servidor de los necesitados y ayudando a los fieles en el conocimiento de Dios. Pidió que sea ejemplo de servicio, pues es Dios quien llama a la vocación de entregarse a los hermanos.

Texto completo de la homilía

Queridos Hermanos,

Hoy celebramos la fiesta patronal de esta Parroquia “San Pío X”. Me acuerdo cuando era pequeño, nos enseñaron que a causa de San Pio X los niños pueden recibir la Santa Comunión, que antes no fue el caso. Fomentó mucho la devoción a María, era conocido por su compasión y actitud pastoral. Le tocó un momento sumamente difícil para realizar su ministerio papal, del año 1903 hasta 1914, cuando estalló la I Guerra Mundial. Venía de orígenes muy humildes, y decía: “He nacido pobre, he vivido pobre y quiero morir pobre”. Es conocido como el Papa de la Eucaristía.

Entiendo que esta parroquia fue creada en el 1962, tomando como Santo Patrono al Papa Pío X, apenas 8 años después de su canonización. Hubo llamados para su canonización inmediatamente después de su muerte, y no faltaron los milagros asociados con su intercesión; fue proclamado oficialmente como santo el 29 de mayo, 1954, por el Papa Pío XII. He escuchado también que tuvieron un santo párroco en la persona de P. Alejandro Basse. Espero que como herencia de este pastor, y por intercesión de San Pío X, que su parroquia, ahora bajo el cuidado de P. Enrique, sea una Comunidad Eucarística, y que sepa testimoniar a Jesucristo: “Pan Partido para la Vida del Mundo”, con especial atención a los más pobres.

Nuestra fiesta hoy tiene una alegría especial por ser ocasión de la ordenación diaconal de un servidor de esta comunidad, Don Feliz Guzmán. Ustedes saben que Don Felix tiene una larga historia de colaboración a la parroquia y de participación en el programa de formación para los Diáconos Permanente.

La Palabra de Dios que es proclamada hoy, ilumina este ministerio. Por ejemplo, en la Primera Lectura, 70 colaboradores fueron designados para colaborar a Moisés en el gobierno del pueblo. Pero para esto, Dios quiso que recibiera algo del Espíritu que poseía Moisés, que reconocemos ahora como el Espíritu Santo, aunque no se había revelado todavía su carácter como persona en la Santísima Trinidad. Estos hombres eran ancianos; no sé si alguno de ellos fue mayor que nuestro hermano Felix, que ya cumplió 75 años, pero lo que se quiso asegurar con el criterio de que fuesen realmente ancianos y escribas del pueblo, era su sabiduría y capacidad para el servicio que les tocaba realizar con autoridad divina. Hoy, pedimos muchos años de formación y de servicio a los que aspiran servir como diáconos y sacerdotes.

Es día, nos cuenta el libro de los números, había dos ancianos que recibieron el Espíritu aunque estaban fuera del entorno de Moisés. Nota su reacción cuando algunos cuestionaron el hecho: «¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor, porque Él les infunde su espíritu!» De hecho, por nuestro bautismo, y nuevamente en la Confirmación, recibimos el Espíritu Santo de Dios, precisamente para ser un pueblo profético, sacerdotal y real, una Asamblea Santa, como dice el canto.

En el Evangelio, había uno que expulsaba demonios en nombre de Jesús, pero no era del grupo de los apóstoles, a quienes en otro momento Jesús había dado autoridad para eso, para sanar enfermos y para proclamar el Reino de Dios. Jesús dijo que no los impidiera, porque hacían el bien en su nombre; por otro lado no los incorporó al grupo de los Doce. ¿Quién sabe? Quizás formaron parte de los 72 adicionales que Jesús eligió más tarde. La escena nos muestra que puede haber personas capaces de hacer milagros, que no son llamados al ministerio ordenando. Su autoridad es la santidad de su vida. El diácono, como todos nosotros, es llamado a la santidad, pero para su ministerio recibe el Sacramento del Orden Sagrado en el primer grado, lo que le constituye por vida para actuar en la persona de Cristo Servidor. Ya no es un simple colaborador, como los laicos comprometidos, sino que es expresión sacramental de la Iglesia que cuida a los pobres, ora con los fieles y enseña a los discípulos.

Nuestra segunda Lectura hoy, contiene esta fuerte denuncia que hacía el Apóstol Santiago a los ricos por las injusticias cometidas contra los pobres. Santiago, así ejercer un rol profético, que nos recuerda nuestro deber solidario. Los diáconos en nuestras parroquias tienen el especial encargo y la responsabilidad de promover la acción solidaridad de la comunidad en bien de los pobres. Por eso, en la Arquidiócesis de Cochabamba hemos pedido a todos los diáconos permanentes el servicio de promover, organizar y acompañar a las Caritas Parroquiales. Lo pedimos a Don Felix también.

Felicidades, hermanos, en la fiesta y aniversario de su parroquia. Gracias don Felix por su servicio y compromiso a la Iglesia. Que haga fructífero tu ministerio, y bendiga a toda esta comunidad de discípulos misioneros de Jesús. Pues: “No quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.”