Destacadas

Nuestro EDITORIAL: Tiempo de “vacas flacas” en la Pastoral Vocacional

Es hora de planteamientos serios, serenos y convincentes, para que la Pastoral Vocacional ocupe su puesto, el que le corresponde, en el arduo trabajo apostólico de las Diócesis. Desde los equipos de monaguillas y monaguillos que pululan en las Parroquias, hasta los grupos juveniles, sin olvidar la cantera que ofrece la catequesis de Confirmación. 

Sabemos por experiencia que la fuerza, el vigor, de una Iglesia local o nacional está en la importancia que concede a la Pastoral Vocacional.

El hecho de que nuestros Seminarios y Casas de Formación sean considerados el corazón de las Diócesis, nos da idea de la urgencia que vivimos en la promoción de jóvenes, y menos jóvenes, que quieran entregar generosamente su vida, su tiempo, sus cualidades, toda su persona, para la causa del Evangelio. Para la extensión del Reino que Cristo inauguró en la plenitud de los tiempos (Gal 4,4)

Sacerdotes, diáconos permanentes, religiosas y religiosos de vida activa o contemplativa, consagradas y consagrados de Institutos Seculares, forman ese ejército que, en la primera línea del apostolado, se empeña en transformar nuestro mundo con un radiante mensaje de conversión y vuelta al Padre. Ejército de discípulos misioneros, como pidió Aparecida.

Los últimos años de nuestra Iglesia boliviana nos han traído aires de flaqueza vocacional. Nos rodean generaciones de jóvenes a quienes los medios de comunicación aturden con infinidad de información y escasa formación en auténticos valores. Desde la honestidad hasta la generosidad, pasando por una sana y fecunda disciplina en el “hacer” diario. ¿Y cómo están educando los medios el “ser” de la persona? Ese ámbito de reflexión personal y colectiva que nos ayuda a intuir los sentidos profundos de la vida.

Otro elemento que nos parece influye en la apatía vocacional que observamos en nuestras chicas y chicos está referido a las consignas sociales y políticas que nos envuelven. Consignas que prodigan en ocasiones una recurrente crítica del poder político hacia la jerarquía eclesial y a todo lo que ella significa.

No sería justo menospreciar, a la hora de entender este fenómeno, el torpe testimonio, incluso el escándalo, de quienes desde su opción de entrega radical al Señor, han traicionado tan noble ideal de vida.

Ilustremos esta crisis echando una ojeada, por ejemplo, a la disminución sistemática del número de aspirantes al sacerdocio en nuestros Seminarios. Si en 2006 teníamos 336 jóvenes seminaristas, la cifra se reduce a 192 en la actualidad. Así, en 2009 fueron 279; en 2010, 242; en 2011, 232 y en 2012, 193 seminaristas (Fuente: P. Nicolás Velásquez, Rector del Seminario San José de Cochabamba)

Parecida crisis se extiende al resto de las Casas de Formación del ámbito religioso.

Es hora, por tanto, de planteamientos serios, serenos y convincentes, para que la Pastoral Vocacional ocupe su puesto, el que le corresponde, en el arduo trabajo apostólico de las Diócesis. Desde los equipos de monaguillas y monaguillos que pululan en las Parroquias, hasta los grupos juveniles, sin olvidar la cantera que ofrece la catequesis de Confirmación. Todo este dinamismo debe favorecer el descubrimiento de esas muchas y santas vocaciones que con insistencia pedimos al Dueño de la mies.

Desde nuestra página de información eclesial, INFODECOM, queremos acompañar en este ilusionante empeño. Lo haremos retomando aquel “Rincón Vocacional” que hace un tiempo ofrecimos en la Sección de Opinión-Análisis. Se trata de procurar artículos o crónicas que plasmen vivencias concretas en el contexto de la inquietud vocacional, tanto de jóvenes que dan sus primeros pasos como de quienes, consagradas o consagrados, afrontan ya una vida dedicada a la extensión del Reino.

Solicitamos el apoyo de nuestros lectores y colaboradores. Hagamos realidad entre todos este pequeño proyecto que puede ser un empujón -¿por qué no?- para los espíritus indecisos que nos lean.

Envíen sus artículos a esta dirección: pedrorenteria12@gmail.com. Y por orden de recepción los iremos publicando. No duden plantearnos las dudas o comentarios que tengan.

Dios quiere que seamos misioneros. Donde Él nos pone: en nuestra Patria, o donde Él nos ponga. Ayudemos a los jóvenes a darse cuenta de que ser discípulos misioneros es una consecuencia de ser bautizados, es parte esencial del ser cristiano, y que el primer lugar donde se ha de evangelizar es la propia casa, el ambiente de estudio o de trabajo, la familia y los amigos.

(Homilía del Papa Francisco en la Catedral de San Sebastián de Río de Janeiro, el pasado 27 de Julio)