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¡Muchas gracias, Cardenal Julio!

Querido Cardenal Julio:

Como sacerdote misionero y haciéndome eco del sentir de todos los sacerdotes y misioneros de Santa Cruz, diocesanos y religiosos, de origen boliviano y de otras latitudes del mundo, como presbiterio y unidos sacramentalmente al único Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, Jesucristo, nuestro Hermano y Señor, te felicitamos de todo corazón en este día de tu aniversario y en este momento entrañable de tu jubileo y te queremos decir sólo dos palabras, que constituyen el común denominador de nuestro ánimo al estar junto a ti: Felicidades y Gracias. Dos palabras claves para la existencia humana y de profunda raigambre bíblica, con cuyo espíritu te queremos mostrar nuestro gran cariño de hermanos.

Felicidades: Parafraseando las palabras lucanas de Isabel a María, queremos decirte hoy “Dichoso tú que has creído” porque las promesas de Dios se cumplen en tu vida. Nuestra felicitación hoy, mucho más que un deseo, es la constatación de una trayectoria vital y de fe que nos permiten proclamarte “Dichoso”. La palabra “dichoso” expresa una profunda alegría interior en la persona, que no depende de las circunstancias de la persona, y esa alegría no la puede quitar nada ni nadie, porque tiene su origen en Dios y su Reino. Se trata de una alegría que se puede vivir hasta en situaciones adversas o de sufrimiento y cuando incluso la salud está un poco tocada.

Dichoso tú, pues, porque has creído y nos has trasmitido la fe consolidando al pueblo de Dios en la palabra del Evangelio, en la alegría de la eucaristía y de los sacramentos e impulsando la misión evangelizadora para llevar a cabo la transformación de la Iglesia, de nuestro país y de nuestro mundo.

Dichoso tú porque, fiel a Jesucristo, has sido lo que querías ser: Servidor de todos.  Y has servido verdaderamente a todos, pero no plegándote a lo cada uno querría oír, sino sirviéndonos a todos el Evangelio como palabra transformadora de la vida Evangelio y poniéndote particularmente del lado de los últimos, los pobres y necesitados.

Dichoso tú porque de ti, como Pastor, sacerdote y Obispo en el ejercicio de tu ministerio, nosotros podemos decir con todo sentido: Misión cumplida. No es que esté ya acabada tu misión, pero al concluir esta etapa de servicio pleno ministerial, nos dejas un ejemplo de vida extraordinario para que, siguiéndote a ti, sigamos las huellas de Cristo, buen Pastor. Y que Él te mantenga mucho tiempo entre nosotros, pues tu presencia y tu palabra seguirá siendo luz para nosotros y para nuestro pueblo.

Y Muchas Gracias: Gracias a ti y a Dios, porque tu vida y tu trayectoria en el servicio ministerial son un regalo de Dios para la evangelización de Bolivia y de la iglesia universal.

Gracias por tu gran acogida, atención y apoyo a todos y cada uno de los sacerdotes de esta Iglesia cruceña, con los que te has mostrado siempre hermano, amigo y Pastor.

Gracias por tu fuerte personalidad, tu fe profunda y comprometida y tu espíritu incansable de servicio como marca de tu identidad sacerdotal ejercida desde el presbiterado hasta el episcopado.

Gracias porque en ti hemos podido sentir el carisma profético de tu palabra alentadora, y la firmeza de tu gran autoridad moral puesta al servicio del Reino de Dios en la misión de la Iglesia.

Gracias porque, con tu entrega generosa y fiel, has sido y eres un hombre con los pies en la tierra boliviana que te vio nacer y con el corazón en el Dios de la vida, que resucitó a Jesús y comunicó su Espíritu a la Iglesia, haciéndose particularmente presente en tu vida y ministerio sacerdotal.

Muchas gracias de todo corazón y muchas felicidades en tu aniversario sacerdotal.

Y que el Dios de la Vida te conceda la gracia de seguir mucho tiempo entre nosotros. Cuenta siempre con nuestra oración, con nuestra amistad y con la alegría de compartir el don precioso del sacerdocio ministerial.

Santa Cruz de la Sierra, 8 de Junio de 2013

51º aniversario de ordenación sacerdotal del Cardenal Julio Terrazas

Padre Pepe Cervantes, sacerdote misionero en Santa Cruz y profesor de Sagrada Escritura