Santa Cruz

MONSEÑOR SERGIO GUALBERTI PIDE SER TESTIGOS DE JESUCRISTO TODOS LOS DÍAS

En la eucaristía de este domingo 5 de agosto, Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo Coadjutor de Santa Cruz, pidió desde la Catedral que aceptemos a Jesucristo “Alimento verdadero capaz de saciar nuestra hambre de Dios y de felicidad”, también exhortó a dejar nuestras falsas seguridades y dijo que creer en Jesucristo implica ponerlo al centro de nuestra existencia.

Al recodar las palabra de Jesús cuando afirma “Yo soy el pan de Vida” y “El que viene a mi jamás tendrá hambre y el que cree en mi jamás tendrá sed” Monseñor Sergio Gualberti afirmó que “Al repartir el pan, Jesús reparte su propia vida, se reparte y comparte así mismo” por eso insistió en que “Jesús es el alimento verdadero capaz de saciar nuestra hambre de Dios, nuestra hambre de felicidad y de llevarnos a la comunión  y al encuentro con Él y con los hermanos”.

En esa misma línea cuestionó a aquellos que ponen su confianza en las cosas de este mundo, aquellos que se crean un entorno de falsas seguridades apoyándose  en el dinero, en el poder o en los caudillos “Por eso no podemos quedarnos solo en la búsqueda de ese pan “perecedero” sino buscar el pan que permanece para la vida eterna, buscar a Jesucristo el Señor” afirmó.

Más adelante habló de la fe y destacó que “la fe es precisamente una obra de Dios (…) es que ustedes crean en aquel que Dios ha enviado”. Así mismo exhortó a todos los cristianos a dar un paso más para creer “…hay que abandonarnos al Señor,  poner toda nuestra confianza en El más allá de las evidencias o más allá de esos gestos milagrosos que podemos ver” indicó. En esa misma línea profundizó  en que la fe exige del cristiano “algo más que creer” e implica obras, implica que tengamos la capacidad de trabajar a favor del reino de Dios presente en cada hermano que sufre necesidad “Jesús quiere que la gente se comprometa y que le responda… Por eso Él (Cristo) quiere que compartamos los bienes recibidos, que los pongamos a disposición de la actuación del Señor, a disposición de su proyecto que es el reino de Dios” señaló.

“Aceptar a Jesús es una cuestión de vida, es convertirnos, es dejar las malas costumbres, liberarnos de las cadenas del pecado y emprender un nuevo camino, una nueva manera de vivir” añadió.

Al pedir que la celebración de la eucaristía dominical no sea un acto asilado sino que empape nuestra vida cotidiana, enfatizó que participar en ella implica “desenmascarar el hombre viejo, es decir, la mentira de la sociedad moderna que relativiza la vida, cuántos atentados a la vida, una sociedad injusta que margina y empobrece a tantos hermanos, una sociedad marcada por la violencia, la inseguridad, la corrupción, marcada por los espejismos del dinero y del poder; Y revelar la verdad de Jesucristo, dar testimonio de Él y de los valores del evangelio: El amor, la solidaridad, la justicia, la libertad en cada momento de nuestra vida” finalizó.

Oficina de prensa del Arzobispado de Santa Cruz