Sucre

Monseñor Jesús Pérez: “No tengan miedo”

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El domingo pasado, 11 del tiempo ordinario, escuchamos en el evangelio el pasaje de Mateo, en el que está la elección de los doce apóstoles y el envío a una gran misión, para que anunciaran la presencia del Mesías, el Enviado del Padre. Tanto el pasaje del domingo pasado, el de hoy y el del próximo domingo, forman una unidad: son consejos y exhortaciones de Jesús para la experiencia pastoral de los apóstoles en el anuncio del reino de Dios. Esto es muy necesario en nuestros días, cuando ha cundido el miedo o el avergonzarse de ser cristiano, o sea, discípulos de Jesús. La palabra de Dios, domingo tras domingo, nos va ayudando en el anuncio del evangelio.

Todos pasamos momentos difíciles, como el profeta Jeremías del Antiguo Testamento en la primera lectura de hoy. Así también muchos cristianos tienen dificultades para ser testigos de Jesús o vergüenza de ser católicos. Pero, a Dios gracias, encontramos cristianos fieles y valientes, que pueden decir con el salmo de hoy: “Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro, pero mi oración se dirige a ti, Dios mío”. Tal vez no nos perseguirán y nos llevarán a las cárceles o al pozo lleno de fango, como a Jeremías, pero sí, caemos a veces en esa sutil red de indiferencia y de burla que nos rodea -en todas partes- y puede minar nuestros ánimos.

Ante los evangelios, como este, uno se asusta viendo lo poco cristianos que somos. Claramente nos dice Jesús que no tengamos miedo a los que matan el cuerpo, y sin embargo todo son temores ante la muerte, ante el coronavirus, ante las burlas, ante el aislamiento que se hace a los católicos en no pocos lugares, ante las calumnias que tanta gente puede hacernos, ante lo que la gente pueda decir de nosotros… Jesús claramente nos dice en el evangelio de hoy: “No tengan miedo a los que matan el cuerpo”. Los auténticos discípulos de Cristo habrán de afrontar siempre la contradicción de cuantos no conocen a Cristo o positivamente lo rechazan. Jesús dice: “No puede ser el discípulo de mejor condición que el Maestro”.

San Juan Crisóstomo comenta esas palabras de Jesús: “Ya, pues, que ha animado el Señor y levantado a sus apóstoles, nuevamente les profetiza los peligros que habrían de pasar, y nuevamente también presta alas a sus almas y los levanta por encima de todas las cosas: ‘No teman a los que matan al cuerpo, pero no pueden matar el alma’.  Porque, aun cuando les hayan de quitar la vida, contra lo que es principal en ustedes, nada han de poder, por más que se empeñen y porfíen…  De suerte que, si temen el suplicio, teman a lo que es mucho o más grave que la muerte del cuerpo”. El verdadero cristiano es el que ha puesto toda su confianza en Dios Padre, que cuida con amor a todos sus hijos. Ahí está el testimonio de tantos mártires a lo largo de la historia de la Iglesia, que fueron llenos de gozo al suplicio en medio de terribles tormentos.

Sucre, 21 de junio de 2020

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

[Imagen: misionerosdigitales.com]