El pasado domingo 5 de enero, el Santuario de la Virgen de Chaguaya en Tarija fue escenario de una emotiva celebración eucarística presidida por Monseñor Renán Aguilera, obispo de la Diócesis de Potosí. Acompañado por el padre Zenobio Corini, rector del santuario, Monseñor Aguilera celebró la misa a las 11:00, en una jornada marcada por la devoción y una masiva concurrencia de peregrinos.
Originario de Tarija, Monseñor Aguilera aprovechó las festividades de fin de año para regresar a su tierra natal, donde ejerció su ministerio sacerdotal durante muchos años. Este regreso tuvo un especial significado, ya que pudo reencontrarse con amigos y familiares, además de renovar su cariño y devoción a la Virgen de Chaguaya, un símbolo espiritual profundamente arraigado en la región.
Durante la celebración, el obispo compartió una homilía en la que reflexionó sobre el misterio de la encarnación de Cristo. Resaltó cómo, al encarnarse, la Palabra eterna de Dios dignifica la condición humana y ofrece a los creyentes la posibilidad de ser hijos de Dios. Monseñor Aguilera subrayó que, mediante el bautismo, los cristianos son incorporados al Cuerpo Místico de Cristo y a la Iglesia, permitiendo una participación viva en la divinidad:
“Por ese gran misterio de la Palabra encarnada, nosotros llegamos a ser hijos de Dios y también Iglesia de Cristo”, afirmó con fervor.
En la procesión final, la calidez y el cariño de los feligreses hacia Monseñor Aguilera se hicieron evidentes. Los presentes no solo lo saludaron con afecto, sino que también expresaron su gratitud por su visita, una muestra del vínculo profundo que mantiene con su tierra natal.
El obispo, a pesar de su alta responsabilidad en la Iglesia, siempre se ha caracterizado por su cercanía y humanidad. Su visita a Tarija no solo fue un acto pastoral, sino también una oportunidad para compartir momentos de alegría, tristeza e historias con sus seres queridos. Su presencia se convirtió en un símbolo de unión y esperanza para todos los que lo rodearon en estos días.
El Santuario de la Virgen de Chaguaya, uno de los lugares más emblemáticos de la fe católica en Tarija, fue el escenario ideal para este reencuentro espiritual. La visita de Monseñor Aguilera no solo renovó su devoción personal, sino que también fortaleció los lazos de fe y fraternidad entre los peregrinos. Con cada palabra y gesto, demostró que su corazón sigue profundamente arraigado en la tierra que lo vio nacer y crecer en la fe, convirtiéndose en un símbolo de unión y esperanza para todos los presentes


