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Mons. Sucunza: “Uno en su interior sabía que no era seguro que volviese”

(Buenos Aires / Argentina) Monseñor Joaquín Mariano Sucunza, obispo auxiliar y vicario general a cargo del gobierno pastoral de la arquidiócesis, dialogó con algunos medios en general y con AICA en particular sobre la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ como nuevo Papa, bajo el nombre de Francisco I. Lo hizo luego de la conferencia de prensa que ofreció en el arzobispado con el presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor José María Arancedo, el provicario de Buenos Aires, monseñor Eduardo García, y el vocero del episcopado, presbítero Jorge Oesterheld.

Monseñor Sucunza aseguró que vivían con serenidad el proceso de elección del nuevo Pontífice: “No teníamos expectativa mayor de lo que sabían todos; es más, nos enterábamos de las novedades por la prensa, que sabía más que nosotros”.

El prelado admitió, no obstante, que algunos pensaban que había una posibilidad de que resultara elegido: “Uno en su interior sabía que no era seguro que volviese”.

Yo lo acompañé cuando partió; lo acompañé con las valijas, charlamos y me dio algunas recomendaciones –confesó el obispo-. Me dijo: ‘tal día vuelvo’. Pero uno, en su interior, sabía que no era seguro que volviese”.

Monseñor Sucunza se mostró muy contento por la designación de Bergoglio, a quien catalogó como “una persona con altos valores”. “Particularmente, deseaba alguien en la Iglesia que tuviera valores iguales o mayores, pero por otro lado sabíamos que iba a producirnos una gran orfandad, porque es como un gran amigo que teníamos cerca”.

Asimismo, el obispo auxilar auguró una revitalización de la fe en la Argentina: “El solo hecho de ser nuestro, ya a cada uno nos cambia una ficha; algo adentro cambia, uno nota que algo pasa, además del orgullo y la alegría”.

“Esto va a redundar en nuestra vida de Iglesia particular y en la Argentina”, afirmó.

Dialogo exclusivo con AICA
¿Se imagina un impulso evangelizador en la Argentina? ¿Qué le diría a los católicos luego de que el Papa, cuando cardenal, acuñó la frase ‘Recen por mí’, y la repitió esta noche en Roma?
Yo creo que naturalmente, la gente va a sentirse más comprometida con el mismo Jesús. Es un mensaje de Jesús a nosotros mismos.

¿Pensando en la persona del Papa, qué le pediría a la feligresía argentina, y en especial, pensando en cómo debe estar pasando este momento el cardenal, que siempre fue enemigo de la fama personal?
Él es un gran convencido de la comunión de los santos. En el cuerpo de la Iglesia, la sangre y el corazón es invisible. El corazón crece de pulsaciones, y esa sangre es lo que nosotros aportamos con nuestra oración y el trabajo nuestro de cada día; con saber entregarse al prójimo y jugar mejor lo que uno tiene que hacer como sacerdote, como obispo, como laico y trabajador. Es lo que él espera como sostén; él también necesita vivir de esa comunión, y por eso siempre pide que recen y que recen. Te digo algo de nuestra vida cotidiana: el cardenal no tomaba ninguna decisión sin ponerla en diálogo con Dios.

¿Por qué cree que eligió el nombre de Francisco?
No podría afirmarlo. Sé que le guardaba mucha devoción a San José (N. de r.: la toma de posesión será el 19 de marzo, fiesta de san José). Pero tengo una serie de razones para pensar que le guardaba una gran devoción a san Francisco de Asís.

¿Cómo era su día a día?
Él es un hombre que disfruta invitando a amigos a la mesa. Uno puede pensar que es un hombre solitario por su formación, y aprovechaba mucho el tiempo, pero el otro día invitó a comer al peluquero, y otro día al diariero.

Hay anécdotas del cardenal que cuentan de su apertura para llamar y recibir hasta el más pequeño de sus hermanos… ¿Se imagina una vida de Pontífice marcada por las mismas costumbres?
Eso es lo que más le va a costar hacer y lo que más va a extrañar. Al viajar afuera del país, ya sabía cuándo regresar: tenía el vuelo preparado. Es muy capaz; tiene una lectura transversal impresionante: cuando llegaba a la madrugada, tomaba algo de café y miraba toda la correspondencia, para saber si había algún sacerdote con necesidad o algún laico con una urgencia.

Monseñor Sucunza afirmó además que el flamante papa Francisco I habla bien el italiano y el alemán; lee el inglés y sabe francés. Como dato de particularidad, tiene conocimientos del guaraní, forjados en su época de formación con los padres jesuitas en el Colegio Inmaculada Concepción, de la ciudad de Santa Fe.+