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Mons. Sergio Gualberti: Construir una sociedad con objetivos éticos y escala de valores, exige una revolución moral

El Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti, señaló que construir una sociedad con objetivos éticos y escala de valores, exige una revolución moral. Solo así se podría evitar caer en la tiranía del relativismo, fundamentalismo, intolerancia y violencia.

Mons. Gualberti presidió la celebración del Solemne Tedeum Ecuménico realizado en la Catedral San Lorenzo Mártir, en ocasión de la celebración del 208 aniversario del grito libertario de Santa Cruz. Participaron de la ceremonia las autoridades civiles de Santa Cruz, el Alcalde Percy Fernandez, asimismo el Gobernador Rubén Costas Aguilera, además de las autoridades eclesiásticas de las Iglesias Copta Ortodoxa, Anglicana y Metodista.

En su Homilía, el Arzobispo Gualberti se reafirmó en el sueño de los que lucharon por una tierra libre, soberana y auto determinada, un sueño a renovarse constantemente en base a principios y valores democráticos y pacíficos.

Asimismo se reconoció como persona humana y no solamente “algo” sino “alguien” capaz de entrar en comunión con Dios y con las personas que caminan hacia una sociedad justa y en paz sobre la base del respeto a la dignidad del ser humano, el respeto al medio ambiente y a la naturaleza, imprescindibles para el desarrollo humano integral.

Por otro lado destacó que los valores de la verdad, justicia, libertad y caridad, son esenciales para construir una sociedad reconciliada y así evitar caer en la tiranía del relativismo, fundamentalismo, intolerancia y violencia.

Resaltó que la libertad es un valor que cuando es respetado permite a cada ciudadano ejercer su vocación personal. Asimismo destacó que el valor de la justicia, es un elemento indefectible para la paz, pero subrayó que esta requiere una reforma estructural urgente. Finalmente indicó que el valor de la caridad es fuente de los valores de la verdad, justicia y libertad necesarios para vivir en unidad, fraternidad y paz.

Finalmente el Arzobispo advirtió que construir una sociedad con objetivos éticos y escala de valores, exige una revolución moral. Sino los proyectos socio políticos terminan en el fracaso. En ese contexto exhortó a todos los fieles a unirse y caminar juntos para construir una sociedad más democrática, justa y en paz.

Homilia de Mons. Sergio Gualberti
Pronunciada en el Solemne Tedeum Ecuménico
Septiembre 24 de 2018 
208 años del grito libertario de Santa Cruz 
Santa Cruz, tierra libre, soberana y auto determinada, un sueño a reafirmarse constantemente

Celebramos con mucha alegría los 208 años del grito libertario de nuestra querida Santa Cruz, conscientes de que la Ciudad, el Departamento y el sistema de vida del que gozamos son frutos del largo camino que va concretando el sueño de nuestros antepasados que se lanzaron en la lucha por una tierra libre, soberana y auto determinada. Un sueño a reafirmarse constantemente por todos nosotros juntos, a hacerlo nuestro con audacia y renovarlo con creatividad y en fidelidad a los principios y valores perennes de la convivencia democrática y pacífica.

Nosotros no somos solamente “algo” sino “alguien”

Un camino que se fundamenta sobre el principio inalienable de la dignidad de toda persona humana, que tiene su raíz y su garantía en el designio creador de Dios que nos ha hecho a imagen suya y en el plan redentor de Jesucristo. Nosotros no somos solamente algo, sino “alguien”, capaces de conocernos, de darnos libremente y de entrar en comunión con Dios y con las otras personas.

Solo el respeto a la dignidad del ser humano es el camino hacia una sociedad justa y en paz

Este camino hacia una sociedad justa y en paz puede ser realizado sólo en el respeto de la dignidad trascendente del ser humano, hecho que nuestros antepasados bien entendieron al poner el nombre de la “Santa Cruz” a nuestra ciudad. Dignidad que es la clave para la solución a todo problema humano y social y para iluminar y apreciar también la grandeza sublime de la vida terrena y de los esfuerzos con que procuramos nuestro desarrollo humano integral.

El respeto al medio ambiente y la naturaleza imprescindibles para el desarrollo humano integral

Desarrollo humano integral que no puede darse sin el respeto del medio ambiente y de la naturaleza, basada en una mística y espiritualidad liberadora, en el horizonte de la solidaridad universal entre el ser humano y todas las criaturas vivientes.

No puede haber verdadero desarrollo humano y social sin el cuidado del medio ambiente, en el que todos debemos estar involucrados desde los aspectos más cotidianos de nuestra vida como en los grandes proyectos.

Verdad, justicia, libertad y caridad, valores esenciales para construir una sociedad reconciliada

Desde la dignidad trascendente de la persona, se desprenden todos los valores humanos y sociales. Esta mañana me limito a unas breves pinceladas a los cuatro esenciales: la verdad, la libertad, la justicia, el amor.

La verdad evita caer en la tiranía del relativismo, fundamentalismo, intolerancia y violencia

1° La verdad ocupa un lugar central en la enseñanza de Jesús que se auto definió como la VerdadYo soy el camino, la verdad y la vida”. Verdad que devuelve la libertad a quienes están esclavizados por el error o por el mal: “La verdad los hará libres”. Así entendida la verdad es un valor fundamental que construye la sociedad y la actividad humana, posibilita el diálogo e ilumina sobre la moralidad de los comportamientos de los ciudadanos y de los grupos sociales. Sin la verdad caeríamos víctimas de muchos errores y bajo la tiranía del relativismo, el fundamentalismo, la intolerancia e incluso de violencia.

La libertad es un valor que cuando es respetado permite a cada ciudadano realizar su vocación personal

2° La libertad. Según el Evangelio, la libertad es fruto de la verdad y es la sublime dignidad de cada persona. El valor de la libertad, como expresión de la singularidad de cada ser humano, es respetado cuando, a cada miembro de la sociedad, le es permitido realizar su propia vocación personal. Libertad en lo personal, pero también de normas y gestos impropios de la autoridad cuando invade la sacralidad de la persona o el fuero interno.

La justicia, elemento indefectible para la paz, requiere una reforma estructural urgente

La Justicia es también dimensión fundamental de la vida humana en la tierra, de la existencia y coexistencia de las personas, las comunidades humanas, las sociedades y los pueblos.

Toda persona que busca sinceramente la justicia, se abre a Dios, que “es la justicia misma“. Hoy más que nunca en nuestro país se eleva un clamor ensordecedor que pide una reforma estructural de la justicia, entendida como valor humano garante del valor de la persona, de su dignidad y sus derechos, elemento indefectible para la paz.

La caridad es fuente de los valores de la verdad, justicia y libertad.

4° La vía de la caridad. Los valores de la verdad, de la justicia y de la libertad, nacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad, la expresión plena del mandamiento del amor al prójimo que Cristo nos ha dado. Ninguna legislación, ningún sistema de reglas o de acuerdos lograrán persuadir a hombres y pueblos a vivir en la unidad, en la fraternidad y en la paz, sin la vía de la caridad y la solidaridad.

Construir una sociedad con objetivos éticos y escala de valores, exige una revolución moral

Sobre estos valores podremos construir una sociedad, reconciliada, que logre vivir una verdadera amistad social. Esto exige un cambio en nosotros como decía Gandhi: “Nosotros tenemos que ser el cambio que queremos ver en el mundo”, y un cambio en la escala de valores y un verdadero rearme moral, conscientes de que toda verdadera revolución es siempre una revolución moral. Si, por el contrario, los objetivos éticos y sus valores no se los toma en cuenta o se los traiciona en el ejercicio del poder, esos proyectos socio-políticos terminan en el fracaso.

Construyamos una sociedad más democrática, justa y en paz

Hagamos esta mañana todos juntos el compromiso de poner todos nuestros esfuerzos para construir una sociedad siempre más democrática, justa y en paz conforme a esos valores imperecederos, respondiendo a la invitación de Dios a unirnos y a caminar juntos. Lo haremos en breves instantes a manera de oración.

Amén