Destacadas

Mons. Roberto Flock: Los pensamientos y caminos del Señor

Durante la alocución de su homilía dominical mons. Roberto Flock señala que existe una mala actitud de algunos sectores en contra la Iglesia “Esta realidad se manifiesta en nuestro medio por la mala actitud que se percibe por parte de algunos contra la Iglesia, acusándola de colonialista y patriarcalista. Hay por supuesto sombras en nuestra historia, ya que todos somos pecadores, pero el balance es sumamente positivo por las obras de evangelización y de solidaridad”, señaló.

Queridos Hermanos,

Hoy es el Día del Médico, entre otros que celebran el 21 de septiembre, primer día de la primavera. Este año coincide con la crisis mundial por la casi incurable enfermedad viral de Ébola. Hasta ahora la cifra de fallecidossupera a los 2600, siendo por lo menos 134 de ellos trabajadores sanitarios.  A estos, hay que añadir los 8 asesinados anteayer en Guinea por campesinos que los creen la causa de transmisión en vez una ayuda para su prevención. Semejantes reacciones trágicas, nacidas del pánico combinado con la ignorancia, harán aún más difícil frenar esta terrible epidemia.Hay esperanzas por los avances en la creación de una vacuna, pero esto tomará un tiempo todavía.

Ir al África para combatir esta enfermedad, con el riesgo de enfermarse, o de ser asesinado por quienes no saben lo que hacen, es realmente heroico, y a la vez similar a la venida de nuestro Señor Jesucristo al mundo. El trajo la sabiduría y la bondad de Dios, expulsando demonios y curando enfermos, y como pago fue crucificado. La diferencia con los sanitarios es que Jesús no enfrentó un riesgo de ser crucificado, sino una certeza. Vino a combatir una enfermedad universaly peor que la ébola, que es el pecado. El asesinato de los sanitarios en África no es solamente cuestión de pánico e ignorancia. Es por pecado gravísimo.

La Parábola de los Empleados y los Pensamientos del Señor

En la parábola que Jesús nos cuenta hoy, de los empleados en la viña, termina preguntando a los primeros contratados: “¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”Traducido literalmente: “¿Vas a ser malo porque yo soy bueno?”  Es una pregunta que Dios nos puede dirigir a todos nosotros. Frente a su gran bondad para con nosotros, ¿por qué somos malos?
Según la parábola de los jornaleros, los primeros contratados se molestan por la generosidad del patrón con los últimos. Esto choca con su concepto superficial de la justicia, por la cual se valora a la persona por lo que contribuye, y no por lo que es. Evidentemente, no les importaban si los que fueron contratados al atardecer murieran de hambre. Tampoco sabían agradecer la dignidad que confiere el trabajo honesto y productivo. Frente a semejantes actitudes, Dios afirma lo que escuchamos en la Primera Lectura del Profeta Isaías: “Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan miscaminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientosde ustedes.”

Algunos malos empleados en la actualidad

Esta realidad se manifiesta en nuestro medio por la mala actitud que se percibe por parte de algunos contra la Iglesia, acusándola de colonialista y patriarcalista. Hay por supuesto sombras en nuestra historia, ya que todos somos pecadores, pero el balance es sumamente positivo por las obras de evangelización y de solidaridad. Fue la Iglesia siempre con los primeros y mejores servicios de salud y de educación, llevados típicamente por personas consagradas a Dios y a los más pobres. Pero en lugar de gratitud, hoy escuchamos reclamos para entregar los terrenos de estas obras.Otros buscan aprovechar las fiestas de la Virgen y los Santos Patronos, solamente para comercio y borrachera. Peor aún, lo sucedido en la Cárcel de El Abra, donde utilizaron la fiesta de la Virgen para organizar una matanza con ritos satánicos.
Cuando uno se ha gastado la vida en nombre del Señor, es difícil no quedar amargado en estas circunstancias. Gracias a Dios, que no todo es así.

Camino, Verdad y Vida
Extraordinario e inspirador en este contexto es el testimonio de San Pablo en su carta a los Filipenses. Enfrentando la muy real posibilidad del martirio, escribiendo desde la prisión, Pablo reflexiona, no sobre la maldad de sus enemigos, sino sobre la ganancia de estar con Cristo versus la de seguir evangelizando entre los creyentes.

De manera similar, podemos contemplar a Jesús en la Última Cena, totalmente consciente de la Cruz que le esperaba; reza por el bien y la fidelidad de sus queridos discípulos y luego se consagra a Dios en una acción de gracias y se entrega por nuestra salvación como pan de vida y vino de alegría.

El gran desafío para nosotros, hermanos, como discípulos y como Iglesia, es progresar para que nuestros pensamientos sean como los de Dios, para que nuestros caminos sean como los de Jesucristo. Es decir, siendo Dios bueno, seamos también buenos, aunque nos encontremos rodeados de malos.

No es imposible, por difícil que parece, ya que como indica el Salmo: “El Señor está cerca de aquéllos que lo invocan,de aquéllos que lo invocan de verdad.”
Recordamos también, que el Señor es el Dueño de esta Viña donde todos, pronto o tarde,somos empleados para hacer el bien en anticipación del Reino de Dios.