Análisis

Obispo de San Ignacio de Velasco: los bloqueos de caminos son un rechazo de Jesucristo

Los bloqueos de caminos son

  • “Nuestra lucha es justa”. 
  •  “Nuestro bloqueo es pacífico.”
  • “Es porque atropellan nuestros derechos.”
  • “Es la única forma de hacernos escuchar.”
  • “Pedimos comprensión a la población.”

Así dicen los que realicen bloqueos de camino, tan frecuentes en Bolivia que parece ser el deporte nacional. Como pastor de la Iglesia no puedo avalar semejantes razonamientos y justificaciones. Carecen de validez y de honestidad.

Aunque la causa sea justa, algo que se ha de examinar para cada caso, una causa justa nunca justifica nuevas injusticias. Dos males no hacen un bien.

Ningún bloqueo es pacífico. Por su misma naturaleza es una forma de violencia. Es atropello al derecho de libre circulación. Provoca inconvenientes y pérdidas económicas, a veces cuantiosas, a quienes necesitan movilizarse o transportar bienes. Por consiguiente, es pecado contra el Séptimo Mandamiento: “No robarás”. Quienes bloquean deben restituir los daños ocasionados a los perjudicados.

No sorprende que con mucha frecuencia los bloqueos se degeneran en hechos de mayor violencia aún, como destrozo de movilidades y asalto a las personas. El bloqueo, pues, corresponde a la ley del más fuerte y del más salvaje.

El bloqueo es una forma de secuestro. En esencia, no es bloqueo de camino sino de personas que no tienen responsabilidad por el reclamo, ni poder para resolverlo.

El bloqueo de camino representa el fracaso y el rechazo de la democracia. Demuestra que la población no se siente representada por las autoridades elegidas, quienes a su vez no se sienten obligados a escuchar y resolver los problemas, a no ser que sean obligados a la fuerza. A los bloqueadores no se les ocurre que pudieran movilizar el voto de sus afiliados y simpatizantes en contra de autoridades que no responden a sus necesidades.

Finalmente, el bloqueo de camino es un rechazo de Jesucristo, quien nos dio la regla de oro: “Hacer al otro lo que quisiera que te haga a ti.” (Mateo 7,12). Nadie quiere que se le bloquea su camino; quiere que se facilite la llegada a su destino. Si frente a los problemas los líderes fuesen a tomar un momento para la oración y pedir a Dios que les ilumine, encontrarían otras formas más eficaces de promover su causa y de construir una sociedad más justa y fraterna.

Mons. Robert Flock
Obispo de San Ignacio de Velasco

 

Texto: tomado de la página Facebook de Mons. Flock

Foto: Los Tiempos