Cochabamba

Mons. Roberth Flock: Siempre existe la posibilidad de encontrarse con Dios

Mons. Robert Flock, Obispo Auxiliar de la Arqudiócesis de Cochabamba, en su homilía dominical dijo que siempre existe la posibilidad de encontrarse con Dios, recordó tambén la partida a la Casa del Padre de Mons. Esquivel y Virginia Blanco.

Peregrinos en la Fe

Queridos Hermanos,

Hoy día se cumple 23 años de la partida a la casa del Padre de la Sierva de Dios, Virginia Blanco, por lo que agradecemos a Dios por su vida y testimonio, y pidamos al Señor por la causa de su beatificación y canonización.

También oremos por Mons. Adhemar Esquivel, Obispo Emérito de La Paz que falleció el día jueves en la ciudad de Tarija. El comunicado de la Conferencia Episcopal lo describe como un “Destacado sacerdote y Obispo Auxiliar de La Paz, promotor de la formación y educación de Diáconos Aymaras e impulsor de las Unidades Académicas Campesinas (UAC) de la Universidad Católica Boliviana en el Altiplano boliviano.”

Nuestra primera lectura nos presenta una escena en la vida de Abrahán y Sara. Ofrecen hospitalidad en el desierto a tres hombres que resultan ser una manifestación de Dios. Abrahán les prepara un verdadero banquete de hospitalidad en el desierto, y luego escucha la promesa de un hijo, palabra que le cuesta creer por la avanzada edad suya y de Sara. Al reírse ella, “el Señor dijo a Abraham: ¿Por qué se rio Sara, diciendo: “¿Concebiré en verdad siendo yo tan vieja?” ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Volveré a ti … el año próximo, y Sara tendrá un hijo” (Génesis 18,13-14).

No se trata simplemente de un milagro extraordinario; de este hijo depende las grandes promesas que hizo Dios a Abrahán: una numerosa descendencia que habitaría en la tierra prometida donde pudieran prosperar caminando con su Dios.

El Santo Padre en su nueva encíclica, Lumen Fidei dedica varios párrafos a la “Abrahán, nuestro padre en la fe”, diciendo entre otras cosas: “Abrahán no ve a Dios, pero oye su voz. De este modo la fe adquiere un carácter personal. Aquí Dios no se manifiesta como el Dios de un lugar, ni tampoco aparece vinculado a un tiempo sagrado determinado, sino como el Dios de una persona, el Dios de Abrahán, Isaac y Jacob, capaz de entrar en contacto con el hombre y establecer una alianza con él. La fe es la respuesta a una Palabra que interpela personalmente, a un Tú que nos llama por nuestro nombre.” (Lumen Fidei) .

Luego el Papa menciona a Sara, en relación con la Virgen María: “En María, Hija de Sión, se cumple la larga historia de fe del Antiguo Testamento, que incluye la historia de tantas mujeres fieles, comenzando por Sara, mujeres que, junto a los patriarcas, fueron testigos del cumplimiento de las promesas de Dios y del surgimiento de la vida nueva.” (Lumen Fidei 58).

En el mismo párrafo dice: “En la Madre de Jesús, la fe ha dado su mejor fruto, y cuando nuestra vida espiritual da fruto, nos llenamos de alegría, que es el signo más evidente de la grandeza de la fe. En su vida, María ha realizado la peregrinación de la fe, siguiendo a su Hijo. Así, en María, el camino de fe del Antiguo Testamento es asumido en el seguimiento de Jesús y se deja transformar por él, entrando a formar parte de la mirada única del Hijo de Dios encarnado.”

Es por la Peregrinación de la Fe que Jesús alaba en el Evangelio a esta otra María, la hermana de Marta. Mientras Marta estaba preocupada por los quehaceres de la hospitalidad, refrescos y comida, María le daba la hospitalidad del corazón con su actitud de discípula, escuchando la Palabra de Jesús.

Esto es lo que esperamos para nuestros jóvenes que han partido para Río de Janeiro y la Jornada Mundial de la Juventud. Que este viaje sea una peregrinación en la fe, ocasión para una verdadera escucha interior de la Palabra de Dios, testimoniada por el Santo Padre, Papa Francisco y toda la Iglesia. Si van solamente de turistas, quizás ayude para un mayor aprecio entre pueblos y culturas, pero el verdadero premio es el encuentro más profundo con el Señor de la Vida, cuya entrega en la cruz santifica a los hombres y todas sus culturas.

Hace poco he recibido una invitación del Ministerio de Turismo en CBBA, invitándome a celebrar una Misa en la Plaza principal el 10 de Agosto para la Bienvenida a los Devotos de Urcupiña y la Bendición de Imágenes; invitación que he aceptado. En su carta, indican que la finalidad es promover el turismo. Creo que es muy importante promover el turismo en Bolivia, considerando las maravillas que ofrece, que son desconocidas para gran parte del mundo. Sin embargo, la finalidad de la Misa, no es el turismo, sino la fe en nuestro Señor Jesucristo que ilumina toda nuestra vida, como dice este año el lema de la fiesta: “Con María, Virgen de Urcupiña, Peregrinos en la Fe”.

Nuestra fe puede también iluminar y hasta santificar el turismo, ya que en el encuentro con otros lugares, pueblos y culturas, existe siempre la posibilidad de encontrarse con Dios, presente en el caminar histórico y actual de cada pueblo, llamándoles a un caminar en la fe hacia la plenitud de la vida y la construcción del reino de Dios en todos los ámbitos de convivencia humana. De esta manera, si visito a Tiawanaku o a Incallajta, no solamente voy a ver las grandes ciudades con impresionantes monumentos que construyeron en el pasado. A la luz de la fe en Cristo, puedo ver como Dios, aun desconocido como universal Salvador del pecado y de la muerte, acompañaba y guiaba a ellos, infundiendo una profunda espiritualidad y grandes valores que les iba preparando para conocer a la Santísima Trinidad y al proyecto de Dios para toda la humanidad, y para nosotros también.

Como peregrinos en la fe, agradecemos a Dios por la verdad que ya conocemos y por la amistad con Cristo, con los Santos y en especial con su querida Madre, María, que son grandes bendiciones en nuestra vida personal, familiar y hasta nacional. Al mismo tiempo, sabemos que tenemos que seguir siempre adelante en nuestra peregrinación.

Hoy la palabra nos pone como ejemplo el testimonio de San Pablo en su carta a los Colosenses: “He sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo.”