Cochabamba

Mons. Robert Flock. “Que las Parroquias sean comunidades evangelizadores y no mercados de misas”

Mons. Robert Flock, Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, posesióno a los párrocos de Colcapirhua P. Hugo Saravia y Villa Pagador P. Marco Verberckt. Durante su homilía pidió que las comunidades parroquiales sean verdaderas comunidades cristianas, donde se viva la fe y el evangelio.

Texto de la homilía

Posesión de Párrocos:

P. Hugo Sarabia en San Lorenzo de Colcapirhua
P. Marco Verberckt, omi, en San Eugenio de Mazenod, Villa Pagador

Queridos Hermanos,

Hoy celebramos de don de un nuevo párroco en esta comunidad de fe. Le damos gracias a Dios por los Padres que han servido hasta ahora, y por los Sacerdotes que asumen esta misión hoy. Un sacerdote es un regalo de Dios a la Iglesia, y es también un hombre que ofrece su vida por ustedes, como lo hizo nuestro Señor Jesucristo en su ministerio terrenal, en su sacrificio en la cruz y ahora mismo como Sumo Sacerdote en el cielo.

A veces es necesario que se haga un cambio de párroco, aun cuando la comunidad pide que su pastor permanezca. La Iglesia y las congregaciones tienen que discernir la mejor forma de cumplir con el mandato de proclamar el evangelio, servir al pueblo y responder a la llamada de Dios. Hoy vemos en el Santo Evangelio como Jesús se fue de Cafarnaúm, aunque como le dijo Simón Pedro: “Todos te andan buscando.” Ojalá sea siempre así; que busquemos a Jesús y que busquemos al padrecito, porque nos hagan experimentar la bondad y el amor de Dios en medio de nuestras dolencias y esperanzas. Hubiera sido muy cómodo para Jesús quedarse donde era querido, pero él, habiendo levantado muy temprano para encontrarse con Dios en su oración, tuvo que obedecer al Padre. Entonces responde: “Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido.”

Esta respuesta de Jesús nos hace entender también la primera responsabilidad que tiene el pastor de una comunidad: la predicación del Evangelio. Al sacerdote le toca escuchar la voz de Dios y proclamar su palabra. San Pablo resalta lo mismo en nuestra segunda lectura al escribir a los Corintios: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!”

Es cierto que, como vemos en el Evangelio: “Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios”, y todo esto es parte de la misión de la Iglesia y los sacerdotes; por eso tenemos clínicas, hospitales, colegios, internados, hogares y otras obras sociales; pero más importante que todo esto es la predicación de la Palabra de Dios.

Naturalmente, no todos les gusta cuando la Iglesia les dice “conviértanse y creen en el Evangelio”; por eso no vienen a Misa o buscan descalificar a la Iglesia cuando ilumina la vida en todas sus dimensiones desde el evangelio, porque este evangelio es luz que hace ver dónde está el bien y dónde está el mal. Pero hasta Jesús mismo se dio cuenta que no era suficiente multiplicar el pan para salvar a la humanidad. Tuvo que decir la verdad para expulsar el mal y tuvo que sacrificarse en la cruz para reconciliar a los hombres. De la misma manera, la Iglesia y sus sacerdotes tienen como “necesidad imperiosa” tiene que predicar el Evangelio como portavoces de Dios que dicen lo que hace falta escuchar, y no simplemente lo que agrada.

Hace un año el Papa Francisco publicó la exhortación Apostólica “Evangelii Gaudium”, sobre “el anuncio del evangelio en el mundo actual”, y en ella reflexiona sobre la parroquia, esta comunidad que está a cargo de un párroco.

“La parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra, del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa, de la adoración y la celebración. A través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización. Es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión.”

Nota que en todo esto empieza con la escucha de la palabra y ni menciona la celebración de bautismos o misas de difuntos. Habla de una revisión y renovación de las parroquias para que sean comunidades evangelizadores y no mercados de misas y otros servicios religiosos. Seguramente, si el nuevo párroco que asume esta parroquia hoy, toma en serio todo esto, va a molestar a algunos. Pero qué lindo poder decir que esta parroquia es lo que describe el Papa: “comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero”.

Queridos hermanos. Que el Señor les bendiga con su nuevo párroco en esta querida Iglesia de Cochabamba, que acoge también un nuevo Arzobispo en la persona de Mons. Óscar Aparicio. Que todos sepamos amanecer cada día como Jesús con Dios Padre para compartir la Alegría del Evangelio.