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Mons. Oscar Aparicio: La visita del Papa Francisco sea una fiesta de unión de los Bolivianos, más allá de nuestras diferencias

Hace algunos días Infodecom pudo entrevistar a Mons. Oscar Aparicio, Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana y Arzobispo de Cochabamba, en relación a la Visita Apostólica del Papa Francisco a este país latinoamericano.

– Monseñor, gracias por brindarnos su tiempo y permitirnos dar a conocer sus palabras como Pastor de la Iglesia, sobre la visita del Papa Latinoamericano Francisco. Iniciemos preguntando: ¿qué país y qué iglesia encontrará el Papa Francisco en Bolivia?

El Santo Padre va a encontrar un país en el que están sucediendo procesos de inclusión social, especialmente de sectores tradicionalmente marginados. Un país que vive un crecimiento económico, reflejado en los procesos actuales.

Bolivia recibirá al Papa ya no como República sino como Estado Plurinacional. Ha integrado lo múltiple en su nombre, en su identidad y en su Constitución, pero falta mucho para construir una Bolivia unida para todos los bolivianos, más allá de las diferencias.

Sin embargo, también encontrará una Bolivia que tiene profundos problemas en su administración de justicia. Es un hecho reconocido, tanto por la sociedad como por el mismo gobierno: la necesidad de una inmediata reforma del sistema, que presenta deficiencias terribles. Una justicia corrompida desde la raíz y que crea desconfianza en la misma población.

Hay problemas en la educación. Por ello es necesaria una reforma profunda del sistema educativo para tener un mayor progreso.

– ¿Por qué cree que Papa Francisco haya elegido Bolivia – junto a Ecuador y Paraguay – como uno de los primeros países que visitará en su primer viaje a América Latina como Papa?

En cada uno de los tres países que el Papa va a visitar, hay un punto especial para los sectores marginados, o sea las periferias, que es un aspecto importante para el Papa.
También está muy remarcado que en estos países existe una fuerte presencia de movimientos indígenas, de grupos que siempre estuvieron presentes pero que ahora por el contexto social están emergiendo nuevamente.

Veremos también un gesto muy particular del Papa Francisco, que es el encuentro con los hermanos recluidos en Palmasola y el encuentro con los movimientos populares.

– Si bien la Iglesia Católica es Universal, en América Latina tiene elementos comunes. ¿Cuáles son las características propias de la Iglesia Católica en Bolivia?

Yo creo que una característica es el tema de un país con una religiosidad muy fuerte. De hecho, el porcentaje de católicos bautizados es el más grande. Es un país netamente católico, con la gran devoción de un pueblo sencillo.

No se puede negar que haya habido momentos de contrariedad. Aunque en el último tiempo el Gobierno no ha querido reconocer esa autoridad o prestigio importante de la Iglesia, que tiene tanta presencia y que ha servido como mediadora y facilitadora y que tiene – indiscutiblemente – una gran autoridad moral.

– El cariño a la Virgen es muy grande…

Exacto. La devoción mariana es muy grande y está unida al folclore: ¡tantos danzarines!… y esas manifestaciones. Aunque allí también se encuentra de todo, pero es algo que no se puede negar.

Otra característica de Bolivia es la gran población juvenil. Todavía queda una gran participación de jóvenes dentro de la Iglesia como tal, aunque también hay parroquias donde la presencia de los jóvenes va disminuyendo.

No cabe duda que el pueblo boliviano camina al ritmo que ha marcado Aparecida, que nos ha señalado las grandes prioridades para la Iglesia Latinoamericana y que hoy el Papa ha universalizado. Esto nos vincula a todos los hermanos latinoamericanos.

Mons Oscar Aparicio 44– En su última asamblea uno de los temas fue la carencia de vocaciones al sacerdocio. ¿Por qué cree que se está dando esta situación y si cree que la presencia del Papa haga florecer nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada?

En primer lugar veo que es dentro de lo normal, históricamente hay ciclos altos y bajos.

En nuestra historia también sucedió lo mismo. Los años cincuenta, por ejemplo, fueron muy bajos. Poco antes del Concilio Vaticano II hubo una crisis de vocaciones muy fuerte. Las décadas de los 80 y 90 fueron tiempos fructíferos para las vocaciones.

Hoy estamos viviendo un bajón, que no es la peor situación. Y tengo la esperanza de que se dé esa oscilación en la que nos tocará subir.

Ciertamente influyen también los modelos que se presentan a la juventud. A veces ellos son atraídos por otro tipo de posturas, de ideologías que van marcando y que se van abriendo terreno en los mismos jóvenes. Temas como el relativismo, la demasiada tecnología y otras propuestas que afectan a los jóvenes, pero también afectan a la familia y ocasionan crisis familiares, desintegración y, a su vez, esto ocasiona menor número de vocaciones.

También es evidente que faltan testimonios que entusiasmen a los jóvenes, como si los mismos sacerdotes ahora estarían más preocupados en otras cosas que en lo suyo. A veces como que falta una pastoral vocacional. Creo que la separación entre lo “juvenil” y lo “juvenil vocacional” no nos ha ayudado.

Tengo la esperanza de que la presencia del Papa seguramente que influya y ayudará porque nos hará un llamado fuerte y creo que muchos jóvenes se animarán. Porque las vocaciones sí existen, pero a veces necesitamos ser más incisivos en nuestras propuestas a los jóvenes. Pienso que la presencia del Papa Francisco ayudará a despertar a muchos jóvenes a encontrar respuestas generosas al Señor.

– Como Presidente de la Conferencia Episcopal y Arzobispo de Cochabamba, ¿qué reflexión nos comparte sobre el hecho de que el Papa no vaya a Tarija, a Cochabamba y a otros Departamentos? Qué podemos rescatar como católicos.

Antes que nada el Papa viene a Bolivia, no sólo a un lugar determinado. Las causas concretas son porque Santa Cruz es una ciudad a 400 metros sobre el nivel del mar y tiene una buena infraestructura para acogerlo mejor. Su llegada a La Paz, que está muy alto, en realidad fue más una opción suya. El Papa prefirió encontrarse con el Presidente en la Sede de Gobierno.

Y no va a Tarija porque su visita no logró coincidir con el Congreso Eucarístico, aunque la primera cosa que nosotros habíamos expresado en la invitación estaba muy ligada a este evento. Pero, evidentemente, en el poco tiempo que el Papa estará en Bolivia, Tarija hubiera colapsado. Eso es cierto ya que es muy pequeña y no tiene la infraestructura necesaria.

Creo que lo primero que tenemos que entender todos -también en Cochabamba y Tarija- es que Francisco viene a visitar Bolivia. Más allá de nuestros regionalismos, es una fiesta del pueblo boliviano.

Segundo, el Papa tuvo una elección muy clara: tener buena relación con el Estado, con el Presidente. No se trata sólo de una diplomacia entre dos jefes de Estado que se visitan. Hay una intención muy particular de abrir la puerta del diálogo, de la colaboración, del mutuo respeto. Esto no puede pasar desapercibido, sino que es un signo y un gesto muy evidentes de hacer lo que la Iglesia ha hecho siempre: ponerse al servicio, en predisposición, en diálogo y en un acercamiento de colaboración.

Aunque se nos ha querido hacer ver como la oposición, la Iglesia en Bolivia está para coadyuvar y ayudar, y el signo del Papa es un signo muy claro de acercamiento.

Tenemos que entender que somos un solo país, somos bolivianos y eso es lo que necesitamos: unidad. No es cuestión de que si somos cochabambinos, tarijeños, cambas o collas. Aquí lo fundamental es que somos un mismo pueblo, con una misma Fe. El ministerio del Papa nos ayuda a unirnos, porque en este último tiempo, también ha habido voces disonantes que nos han desunido completamente. A veces somos muy regionalistas y tenemos que aprender a sobrepasar las barreras de nuestros regionalismos.

Una cosa buena que nos recuerda constantemente el Papa es que somos Iglesia “en salida”. Entonces nosotros vamos a salir de nuestro terruño, de nuestra querida Llajta para ir a encontrarnos con el Papa y vamos al occidente o al oriente con esa actitud de salida. Esto es algo bueno.

– Mencionaba este tema de algunos impases que ha habido entre Gobierno-Iglesia. ¿Es un tiempo de reconciliación histórica entre la Iglesia y el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia…?

De hecho ya hay muchos signos de acercamiento desde el día que se anunció la venida del Papa hasta el día de hoy. Estamos hablando de tres meses donde hubo acercamiento y también con sus dificultades.

Hubo un período de varios años entre “golpes y golpes”. Pero hoy se ha dado mayor diálogo, mayor acercamiento. Esperemos que eso perdure.

Por ejemplo, en este periodo de acercamiento se ha propuesto que podamos tener una agenda de temas de tipo social, es decir de la labor que nosotros, como Iglesia, hacemos en los hogares, educación, salud, etc. La intención es llevar adelante esta agenda para atender estos temas. Hemos dado pasos adelante e incluso hemos nominado personas que podrían ser los protagonistas de ese diálogo y acercamiento. Aclarando siempre que la Iglesia está para ayudar y colaborar porque no somos oposición. Ojalá que sea un momento histórico.

– ¿Qué nos puede decir de la juventud (formación, estudios, futuro, trabajo) en Bolivia? ¿Y de la familia?Selfmons

Yo veo a la juventud con mucha esperanza y, como ya dije, en Bolivia los jóvenes son mayoría.

Siempre se ve con mucha esperanza y mucha ilusión, aunque también es cierto que es una juventud con muchos desafíos. Necesita mucha orientación para conocer profundamente a Cristo, que ofrece el rumbo de nuestras vidas. A veces ellos con tantas propuestas siguen modelos que no sirven.

También veo una juventud con preocupaciones hacia el futuro que les toca vivir. Son del tercer milenio y les tocará enfrentar muchas cosas, por ejemplo, el cambio climático. Tienen problemáticas complicadas y lo mejor que podemos hacer es darles a conocer al Señor porque esto les garantiza enfrentar las situaciones que les va a tocar.

El mundo ha cambiado, ya no es el de antes. Incluso en Bolivia todos estos temas de inclusión, de mayor protagonismo de la mujer, por ejemplo, nos hacen ver otra Bolivia y a ellos les tocará responder.

En cuanto a la familia los desafíos son los que afectan a todo el mundo. No estamos exentos de ello. Incluso quieren cambiar el concepto de familia o de pareja. Hay mucho ataque a la familia como institución y como núcleo.

– ¿Por qué el Papa Francisco visitará la Cárcel y por qué participará de un encuentro de líderes sociales?

Es lógico que en el corazón del Papa estén las periferias existenciales. Él siempre ha tenido un constante contacto con los presos, ya desde su tiempo en Buenos Aires. Era algo característico de su ministerio y en ese sentido es lógico que haya querido visitar una cárcel aquí en Bolivia ya que en los otros dos países visitará otras situaciones de periferia existencial.

Sobre su saludo a los Movimientos Populares es importante entender que no son netamente los movimientos sociales como se entienden aquí en Bolivia con un carácter más político. El Papa entiende estos sectores como agrupaciones que muchas veces están aglutinadas, pero que de alguna manera están marginadas. Por ejemplo, los “canillitas” -vendedores de periódicos- o también “los cartoneros” de Argentina. Se trata de este tipo de movimientos sociales que viven marginados.

Y el Papa visitará a los Movimientos Populares en su segundo encuentro. El primero fue promovido por el Consejo Pontificio de Justicia y Paz del Vaticano, pero el Papa viene a visitar a los Movimientos Populares.

– ¿Qué Papa influyó más en su vocación?

Juan Pablo II, porque ese fue un largo periodo. Cuando él comenzó el pontificado yo era seminarista todavía. Luego cuando vino el Papa Juan Pablo II a Bolivia, yo tenía meses de ser ordenado sacerdote y pude participar de la visita en momentos particulares. Luego él mismo me nombró Obispo Auxiliar y tuve varios encuentros personales con él.

A Bergoglio le conocí en reuniones del CELAM y siendo latinoamericano le sentía cercanísimo y recientemente durante el Sínodo de la Familia he tenido la oportunidad de encontrarlo y conversar con él.

11540823 10207046535980174 3913653258112849922 n– Papa Francisco le encontrará a usted como presidente de la Conferencia Episcopal y Arzobispo de Cochabamba a sólo 55 años. ¿Qué significa esta misión que Dios le ha puesto en sus manos?

 

Seguramente es una gran responsabilidad y es un don de Dios. No creo que sea importante la edad pero es Dios quien permite que pasen las cosas. Es Dios que llama y que elige, no es una cuestión de méritos míos. A mí me queda simplemente ser aquél que acoge la invitación y dice un “sí”, sin demasiadas preguntas, pidiendo que Dios me dé la fuerza para semejante responsabilidad.

 

– Finalmente, ¿cómo cree que el mundo verá a Bolivia mientras el Papa Francisco visite La Paz y Santa Cruz?

Nos verán con mucho interés porque el Papa visita estos tres países y nos dará un mensaje a toda Latinoamérica. Si bien ya estuvo en Río de Janeiro en un contexto más juvenil, ahora hablará a todo el continente con su propuesta que encontramos en Evangelii Gaudium y en su nueva Carta sobre la ecología.

Hay un interés muy grande para saber cómo el pensamiento del Papa y estos documentos se concretizarán en estos tres países. Cómo el Papa hará que se concreticen en cuestiones programáticas: los pobres, los sencillos, los marginados, los mismos católicos.

Desde aquí Francisco va a universalizar su mensaje. Aparecida hoy ya no es sólo para Latinoamérica sino para el mundo entero, y el mensaje pronunciado en estos países no sólo será para Latinoamérica pero lo lanzará desde Bolivia, Ecuador y Paraguay. Países con mucha pobreza y con elevada presencia de indígenas.

Y creo que Bolivia será mirada desde un mensaje particular del Papa, bajo una óptica muy concreta; y es nuevamente el signo del Papa de decir: “las periferias existenciales”.

Agradecidos con Mons. Oscar Aparicio, nos unimos a sus palabras con la alegría que la Visita del Santo Padre sea una fiesta de unión del pueblo boliviano.