Análisis

Mons. Jesús Pérez: “Salió, pero volverá pronto”

Hoy celebramos la subida de Jesucristo a los cielos, que de acuerdo con las Escrituras se produjo a los 40 días de haber resucitado. Subida a los cielos con su cuerpo humano, ahora glorioso, que con su divinidad formaba una sola persona. A este acontecimiento que constituye una sola realidad, lo llamamos ASCENCIÓN DEL SEÑOR. Este hecho se diferencia de la Asunción de María a los cielos. Jesús asciende por su propia virtud o poder, porque, aunque es hombre es Dios como el Padre, mientras que María, criatura, como todos los mortales, fue llevada a los cielos por el poder divino.

La Ascensión no es un episodio aislado, el último de la historia humana de Jesús, ni podemos verlo como un hecho independiente y separado de su misma resurrección. La resurrección, ascensión y pentecostés, aunque se distingue conceptualmente y separamos en el tiempo, no son más que acentos pedagógicos o momentos catequéticos del único misterio pascual de Cristo. El mensaje que se deduce del evangelio de Marcos 16. 15-20, pone de relieve la misión evangelizadora de la Iglesia y de todos los cristianos. Jesús dijo: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que no crea se condenará”.

El triunfo de Cristo es a la vez el inicio de la misión de toda la comunidad cristiana. Los cristianos reunidos en el monte de la ascensión se quedaron “mirando al cielo” pero los ángeles los invitaron a esperar que vuelva el Señor A bajar del monte a la ciudad para dar inicio a la predicación. Como sucedió también cuando Jesús se transfiguró en la montaña del Tabor, bajaron al “valle” para continuar la tarea de evangelizar. La Ascensión es para Jesús la meta o punto de llegada de su venida a la tierra. Para los cristianos es el momento de partida misionera, desde Galilea y Jerusalén a todas las partes del mundo.

Esta misión parece un paralelo del envío de Abraham, partiendo de su ciudad a lugar desconocido. Los apóstoles solo apoyados en el mandato del Maestro, Cristo Jesús, se lanzaron a anunciar la Buena Nueva. El encargo de Jesús no será nada fácil como se ve en la historia de la Iglesia, siempre perseguida hasta el día de hoy, con los gloriosos testigos que han dado su vida por llevar el evangelio de Jesús. Ésta es “la dulce tarea de la Iglesia, la evangelización” nos dice el papa Pablo VI, Los cristianos seguimos teniendo esta tarea de llevar el evangelio a todos. La salivación o redención es para todos. Jesús salió, pero volverá a dar fin a la obra comenzada por él, La Iglesia es una comunidad creyente, pero sobre todo es una comunidad que espera trabajando en la construcción del Reino de Dios. Por ello decimos: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús”.

Sucre, 13 de mayo de 2018

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

[Imagen: peru21.pe]