Análisis Reflexión Dominical

Mons. Jesús Pérez: “Nos resulta incómodo”

Jesús en el evangelio y Santiago, en la segunda lectura, nos enseñan cómo ser servidores y no dominadores, cómo amar, pues el amor auténtico nos da la misma fuerza de Jesús, tanto dentro de la Iglesia como en el mundo. 

Las tres lecturas de este domingo 25 del tiempo ordinario, nos vienen muy bien a todos en la situación actual de la Iglesia -recordemos que todos los bautizados formamos parte de ella- y también en la realidad social y política de nuestro país y en el mundo. La palabra de hoy, como siempre, es sumamente iluminadora para todos como lo fue para los discípulos de Jesús. Jesús optó por la vida de nosotros y por el “servicio” auténtico que le llevó a entregar su vida por la liberación de toda la humanidad. Hoy todos hablamos de servicio, creyentes y no creyentes, pero qué lejos estamos de poner nuestra vida al servicio de los demás

Iniciamos nuestra reflexión partiendo de la primera lectura, libro de la Sabiduría, que afirma terminantemente: “el justo nos resulta incómodo”. Es que, con sus palabras y su sola presencia, “se opone… nos echa en cara… nos reprende”- Por eso decidieron “someterlo a la prueba de la afrenta y la tortura”, más aún, “lo condenaremos a muerte ignominiosa”, “a ver si se resiste, a ver si Dios le ayuda, ya que es su hijo”. Lo que decía hace más de dos mil años, hoy es una realidad, pues el honesto sigue molestando al deshonesto, molesta el que dice la verdad a todos los mentirosos, el que hace y administra bien la justicia en un mundo injusto. La vida del justo o el que se porta bien es un reproche y el testimonio suena a ofensa.

A lo largo de los evangelios Jesús enfrenta la ambición de poder de los apóstoles. Una vez que llegaron a la casa, en la intimidad y no delante del pueblo, Jesús les pregunta, “¿De qué discutían por el camino? “Los discípulos no contestaron, pues por el camino habían discutido quien era el más importante entre ellos”. Es una lección para todos, pues los trapos sucios se lavan en casa. A nivel eclesial, tenemos un lugar para tratar los problemas, es dentro de la comunidad de la Iglesia y no lanzando en público los defectos de ningún hermano.

Las pretensiones de los apóstoles entran en lo normal de toda persona. Ellos no entendieron el lenguaje de la cruz y del servicio desinteresado. Tampoco nosotros no entendemos mucho en la práctica diaria. Jesús en el evangelio y Santiago, en la segunda lectura, nos enseñan cómo ser servidores y no dominadores, cómo amar, pues el amor auténtico nos da la misma fuerza de Jesús, tanto dentro de la Iglesia como en el mundo. Los seguidores de Jesús, todo bautizado, hemos recibido la fuerza del Espíritu Santo para poder vencer las ambiciones de poder que tanto daño ha hecho en el mundo entero. No hay duda alguna que el ansia de poder y poseer ha minado siempre la vida de todos. Nadie debiera escandalizarse de que en los cristianos e incluso dentro de algunos de los pastores de la Iglesia se hayan podido dar y se puedan seguir dando malos ejemplos. Todos somos pecadores y, sobre todo, somos parte de esta realidad humana. La invitación de Jesús a ser servidores sigue en pie para todo el pueblo de Dios Sí, todos estamos llamados a servir, como Jesús, esa es la misión de la Iglesia.

Sucre, 23 de septiembre de 2018

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F. M.

Arzobispo emérito de Sucre

[Imagen: emaussanbenito.blogspot.com]