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MONS. JESÚS PÉREZ: MENSAJE EN LA XX JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

“¡Levántate, vete: tu fe te ha salvado!” (Lc 17,19). 

Queridos hermanos y hermanas: Paz y Bien.

El día 11 de febrero celebramos la XX Jornada Mundial del Enfermo, en la memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes. Con este motivo quiero llegar a todos, especialmente a los hermanos y hermanas enfermos, con afecto de hermano y pastor.

El Sumo Pontífice Benedicto XVI, como en años anteriores, ha enviado un precioso mensaje de Padre y Pastor Universal para esta jornada tan especial del Día o Jornada del Enfermo. El lema de la Jornada es: “¡Levántate, vete: tu fe te ha salvado!” (Lc 17,19).

En el mensaje, el Papa dice: “quisiera poner el acento en los ‘sacramentos de curación’, es decir, en el sacramento de la penitencia y de la reconciliación, y en el de la unción de los enfermos, que culminan de manera natural en la comunión eucarística” (Mensaje de Benedicto XVI en la XX Jornada Mundial del Enfermo).

La Jornada del Enfermo creo que es una ocasión propicia para que reflexionemos: pastores, ministros de la comunión y agentes pastorales de la salud, sobre la importancia que tienen estos tres sacramentos para la sanación de la enfermedad en el encuentro con el Señor a través de la gracia sacramental propia de cada sacramento: Penitencia, unción de los enfermos y la Sagrada Eucaristía. Para valorar psicológica y espiritualmente cuanto bien recibirán nuestros hermanos enfermos con una mayor y mejor pastoral de la salud.

El pasaje de los diez leprosos sanados por Jesús (Lc 17,11-19) y, “en particular las palabras que el Señor dirige a uno de ellos: ‘¡Levántate, vete; tu fe te ha salvado!’ (v. 19), ayudan a tomar conciencia de la importancia de la fe para quienes, agobiados por el sufrimiento y la enfermedad, se acercan al Señor. En el encuentro con él, pueden experimentar realmente que ¡quien cree no está nunca solo!” (Mensaje de Benedicto XVI).

Quisiera pedir que el Párroco y su consejo parroquial estudiaran cómo prestar un mejor servicio a los hermanos enfermos a través de los tres “sacramentos de curación”, teniendo en cuenta la reflexión que sobre ellos nos hace Benedicto XVI.

El Sacramento de la Reconciliación. El sacramento que nos devuelve la gracia bautismal. Nos hace recapacitar que por encima de nuestras debilidades está la infinita misericordia de Dios Padre. Dios es “rico en misericordia”. Nos invita Benedicto XVI a recordar la parábola del Hijo Pródigo (Lc 15, 11-32). “El momento del sufrimiento, en el cual podría surgir la tentación de abandonarse al desaliento y a la desesperación, puede transformarse en tiempo de gracia para recapacitar y, como el hijo pródigo de la parábola, reflexionar sobre la propia vida, reconociendo los errores y fallos, sentir la nostalgia del abrazo del Padre y recorrer el camino de regreso a casa” (Mensaje de Benedicto XVI).

La Unción de los Enfermos. Cristo dedicó mucho tiempo al cuidado de los enfermos. Él envió a curar a los enfermos. Por la carta de Santiago sabemos que Cristo instituyó este sacramento y confió este ministerio, al igual que el Sacramento de la Penitencia, a los presbíteros.

“Este sacramento –nos dice Benedicto XVI- merece hoy una mayor consideración, tanto en la reflexión teológica como en la acción pastoral con los enfermos. Valorizando los contenidos de la oración litúrgica que se adaptan a las diversas situaciones humanas unidas a la enfermedad, y no sólo cuando se ha llegado al final de la vida” (Mensaje de Benedicto XVI).

El Sacramento de la Eucaristía. Este es el tesoro precioso, fruto del inagotable tesoro de amor del corazón de Jesús regalado a la Iglesia antes de partir de este mundo.

Benedicto XVI dice: “Junto a estos dos sacramentos, –penitencia y unción– quisiera también subrayar la importancia de la Eucaristía. Cuando se recibe en el momento de la enfermedad contribuye de manera singular a realizar esta transformación, asociando a quien se nutre con el cuerpo y la sangre de Jesús al ofrecimiento que Él ha hecho de sí mismo al Padre para salvación de toda la humanidad” (Mensaje de Benedicto XVI).

Sin duda que los ministros extraordinarios de la comunión están realizando en nuestra Arquidiócesis un gran servicio a los enfermos a los que administran el Cuerpo de Cristo, pero es necesario recordar a los sacerdotes lo que señala Benedicto XVI: “se sientan verdaderos ‘ministros de los enfermos’, signo e instrumento de la compasión de Cristo, que debe llegar a todo hombre marcado por el sufrimiento” (Mensaje de Benedicto XVI).

Hago mías las palabras del Papa: “a todos los que trabajan en el mundo de la salud, como también a las familias que en sus propios miembros ven el rostro sufriente del Señor Jesús, renuevo mi agradecimiento y el de la Iglesia, porque, con su competencia profesional y tantas veces en silencio, sin hablar de Cristo, lo manifiestan”.

En la ciudad de Sucre, tendremos el día 11 de febrero, a horas 10:00, en la Parroquia Santuario de Nuestra Señora de Lourdes –La Gruta–, la Eucaristía e imposición de manos a cada uno de los enfermos.

De todo corazón, deseo para todos que la intercesión de María “salud de los enfermos”, ayude y proteja con su maternal compasión, a los que sufren los males de la enfermedad, y puedan encontrar el camino de la curación integral, cuerpo y espíritu.

Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE