Sucre

MONS. JESÚS PÉREZ: MENSAJE EN EL DÍA DEL LAICO Y DEL CATEQUISTA

Queridos hermanos y hermanas: Paz y Bien.

En un mismo día celebramos el día del LAICO y del CATEQUISTA, el domingo 20 de noviembre, Solemnidad de Cristo Rey. Celebración que evoca la misión de todo bautizado de hacer presente a Cristo Rey en el mundo. Celebraciones que nos conducen a una reflexión seria del rol del laico y de la importancia del catequista. La mayoría de los catequistas son laicos. Unos y otros son miembros del Pueblo de Dios, al igual que obispos, sacerdotes y religiosos-religiosas.

El Concilio Vaticano II reflexiona profundamente sobre la Iglesia, dándonos como fruto el documento más importante, “Lumen Gentium” (Luz de las gentes). En él centramos la importancia del bautizado. Por el bautismo venimos a formar “un linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa, pueblo de adquisición…, que en un tiempo no era pueblo y ahora es pueblo de Dios” (1Pe 2,9-10).

Además de ese documento fundamental del Vaticano II, en el cual se trata de todos los que formamos la Iglesia, el mismo Concilio nos regaló un decreto sobre el apostolado de los laicos. En este documento se afirma: “la vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación al apostolado”. Añadiendo lo siguiente, “el miembro que no contribuye según su propia capacidad al aumento del cuerpo debe reputarse como inútil para Iglesia y para sí mismo” (Apostolicam Actuositatem 2).

A la luz del Vaticano II, de Aparecida y, especialmente del VI Sínodo, reitero mi llamado a todos los laicos para unirnos mucho más en la Pastoral de Conjunto. Esta Pastoral de Conjunto pasa por el Plan Pastoral 2011-2016.

Ningún miembro de nuestra Iglesia, sea sacerdote, religioso o laico puede quedarse al margen del caminar de nuestro Plan Pastoral, caso contrario, rompería la comunión, la cual es muchísimo más importante que todo el quehacer individualista.

Quiero en esta oportunidad valorar todo el trabajo que cada cristiano realiza desde su ser de bautizado y el trabajo que se hace en cada grupo eclesial, según su carisma, pero es necesario entrar en una mayor coordinación. También quiero resaltar el esfuerzo, todavía tímido, del Consejo de Laicos. “La unión hace la fuerza”.

Una de las tareas que realizan los laicos, es la catequesis. Por ello, en este día del Catequista, saludo fraternal y cordialmente a todos los catequistas, especialmente a los catequistas laicos.

El Concilio Vaticano II dio un gran impulso a la catequesis. Aunque no afrontó de manera directa y explícita el tema de la catequesis, sí se ocupó de forma decisiva en algunos aspectos relacionados con ella, como ser la Palabra de Dios, la fe, la Iglesia y la relación iglesia-mundo que influirán en su renovación.

Es importante que se tengan en cuenta las orientaciones que nos dio Aparecida. La Catequesis está a lo largo del documento de Aparecida. La catequesis es la que tiene, en esta hora, la gran tarea de formar Discípulos Misioneros. Los Catequistas son los primeros llamados a tener en cuenta la Misión Permanente.

En nuestra Arquidiócesis de Sucre tenemos unas claras orientaciones y determinaciones respecto a la Catequesis del VI Sínodo y el Plan Pastoral 2011-2016. Por ello, invito encarecidamente a que todos los catequistas las conozcan.

En la tercera semana Latinoamericana de catequesis, en Bogota, en mayo de 2006, se decía: “el catequista es un bautizado que, en fidelidad a su vocación, busca continuamente ser maduro, humana y cristianamente, consciente de haber sido llamado por la gracia del Padre al seguimiento de Jesús en el DISCIPULADO, junto a otros hermanos, en la comunidad de la Iglesia, enriquecido por el Espíritu para una misión específica: ser servidor de la Palabra, al servicio del Reino y para la vida del mundo”.

Aparecida hace un llamado a los párrocos para que se comprometan en esta tarea; “los párrocos y demás responsables no asumen con mayor empeño la función que les corresponde como primeros catequistas”. Claro debe estar que cuando hablamos de catequesis no nos estamos refiriendo sólo y exclusivamente a la catequesis de los sacramentos de la iniciación. La catequesis debe abarcar todas las etapas de la vida.

Por ello, es necesario tener en cuenta lo que señala Aparecida: “la catequesis no debe ser ocasional, reducida a los momentos previos a los sacramentos o a la iniciación cristiana, sino más bien un itinerario catequético permanente” (DA 298 y DI 3 Discurso de Inauguración de Benedicto XVI en Aparecida).

Doy gracias a Dios por tantos y buenos catequistas que ha concedido a nuestra Iglesia. Agradezco a todos ustedes que dedican un buen tiempo de su vida a la catequesis. Especialmente quiero expresar mi gratitud a los hermanos catequistas en las comunidades campesinas que, a la vez son verdaderos líderes religiosos, en muchos lugares convocan y presiden la celebración de la Palabra, en el día del Señor. Gracias, muchísimas gracias, a las mujeres y hombres catequistas.

Que el Gran Catequista, Cristo Jesús, mensajero de la “Buena Noticia”, siga presente, escuchado y obedecido por todos.

Fraternalmente su hermano catequista.

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE