Análisis

Mons. Jesús Pérez: “La difícil conversión de los buenos”

Estamos en la quinta semana de cuaresma. El próximo domingo será Semana Santa. Con el domingo de Ramos se abre la Semana Mayor de los cristianos católicos. Este domingo nos invita, con la escena del perdón de la mujer adúltera, que nos relata el evangelista Juan, junto a la lectura de Isaías y también la de Pablo a los fieles de Filipo, a vivir una vida nueva en Cristo, fijando nuestros ojos en la cruz donde contemplamos crucificado al autor de la vida plena. Se nos ofrece un nuevo orden de la gracia, o sea, de la vida de Dios injertada en cada uno de los bautizados. En el prefacio V de cuaresma la liturgia se expresa de la manera siguiente, “en nuestro itinerario hacia la luz pascual, seguimos los pasos de Cristo, maestro y modelo de la humanidad reconciliada en el amor”.

Las tres lecturas nos orientan en el caminar hacia la Pascua de Jesús, el Señor, que he comenzado el miércoles de ceniza y que ya estamos al final:

-El profeta Isaías 43,16-21 anuncia poéticamente los deseos de Dios para con su pueblo: caminos abiertos por el mar y por el desierto, ríos de agua que apaga la sed, libertad, alegría… Pide a los israelitas una actitud de novedades y valentía. No pensar en lo antiguo… “Miren que realizo algo nuevo”. Los cristianos estamos llamados a conocer más y más a Dios, al Dios de la bondad y de la misericordia. El papa Juan Pablo II nos decía con ardor: “No tengan miedo”. Esto es lo que quiere darnos la alegría del perdón.

-San Pablo en su carta a los filipenses 3,8-14 nos invita a una actitud de creatividad y de esperanza. Para él lo único que le importa es Cristo y este crucificado, lo demás viene a ser como “basura”. Él se considera en la carrera aún: “lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta. La cuaresma y el jubileo es una marcha hacia adelante sin mirar hacia detrás, al premio que Dios nos tiene preparado. Todos hemos sido invitados a inscribirnos en esta carrera.

En el evangelio de san Juan 8,1-11 se nos regala la narración del perdón que Jesús da generosamente a la mujer adúltera. Cristo vino a salvar a todo el que se arrepiente y no a condenar. No vino a alabar a los que se creen buenos. Es Jesús quien quiere perdonar y salvar. Todos somos imperfectos o pecadores, si no hay esta actitud, Dios no puede hacer nada para perdonar. Entre los pecados que no se reconocen están las murmuraciones, las calumnias, los chismes que los ha calificado el papa Francisco de “terrorismo”. Todos estos pecados destruyen mucho más que las balas. Estos pecados no se perdonan aunque se arrepientan y se confiesan, pues la absolución lleva consigo resarcir los daños hechos.

Todos los cristianos católicos debiéramos aprovechar el gran sacramento de la “alegría”, el sacramento del perdón o confesión que nos aplica la gran misericordia de Dios. Francisco nos está llamando a vivirlo si queremos aprovechar las indulgencias del año jubilar. El que se humilla, recibe y escucha las gozosas palabras de “yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” .Esto lo hace en nombre de Dios y de la Iglesia. Jesús le dice a la mujer: “anda y no peques más”.

Qué maravillosa es la misericordia de Jesús. Qué enseñanzas tan convenientes para nuestra vida. Cómo desbarató la trampa que le habían hecho los fariseos. Cuántas veces nos convertimos en jueces de los demás. “El que esté sin pecado que tire la primera piedra”, dice Jesús. Qué fácilmente acusamos a lo demás y hablamos mal. Por eso dice el refrán: “si la culpa fuera moza, soltera se quedaría” porque nadie la quiere.

El evangelio de hoy no nos invita tanto a identificarnos con la adúltera cuanto a ponernos en el lugar de los fariseos. Ellos son los representantes del mundo viejo. Cristo nos previene contra la posibilidad de imitarlos en la autoestima de sí mismos y la severidad para los demás. Cristo quiere la conversión de los que se creen “buenos”. Esto es muy difícil, porque creen que basta con lo que hacen. A veces nos podemos ver como suficientemente buenos para tirar piedras a los demás. Aprovechemos esta semana para dar un paso adelante en la conversión, viviendo el sacramento de la misericordia.

Sucre, 13 de marzo de 2016.

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F. M.
Arzobispo emérito de Sucre