Sucre

MONS. JESÚS PÉREZ: HOMILÍA EN LA UNIVERSIDAD “SAN FRANCISCO JAVIER” (06-09-11)

Magnífico Rector de la Universidad.

Sr. Vicerrector.

Catedráticos.

Alumnos, administrativos…

Hoy es un día muy hermoso para la Universidad, para todos los discípulos de Jesucristo, pues la imagen de su Madre, Santa María de Guadalupe, visita esta casa mayor de estudios donde otrora se rendía un homenaje profundo de devoción, en la Concepción Inmaculada.

En el siglo dieciocho para recibir los títulos académicos, se juraba, al igual que en algunas universidades de Europa, el defender el privilegio de María en su Concepción Inmaculada. La Iglesia de Charcas nace bajo el patronazgo de la Inmaculada Concepción, advocación en la que sigue como la principal patrona de la Arquidiócesis de la Plata.

La Palabra de Dios en sus dos lecturas, libro de los Proverbios y el evangelio de Mateo nos trazan el camino a seguir si queremos ser auténticos cristianos, discípulos de Jesús y verdaderos hijos de María y devotos de la Virgen de Guadalupe. Escuchar la Palabra de Dios, dejarnos guiar por ella y ponerla en práctica.

Dios es la sabiduría por excelencia, el Señor del saber. Nos dice en la primera lectura que se ha proclamado: “Dichoso el hombre que me escucha, velando en mi portal cada día, guardando las jambas de mi puerta” (Pr 8,34). Para un verdadero israelita el escuchar y seguir la Palabra de Dios era signo de sabiduría.

Jesús aprovecha la oportunidad de la presencia de su Madre y sus parientes para ofrecer a la multitud que le escucha con admiración y asombro un mensaje iluminador para sus vidas. Para enseñarles qué significa ser discípulos de Él.

La verdadera familia de Jesús nace de la vinculación que se tenga con él y del cumplimiento de la Palabra de Dios. Los lazos de la sangre no son los más importantes entre los hombres ni los que crean verdadera fraternidad. La nueva vida que nace de la fe en el Hijo de Dios y en el cumplimiento de sus mandatos, esto es lo que crea la nueva familia de los hijos de Dios y verdaderos discípulos de Jesús.

María es grandiosa por ser Madre de Jesús, el único salvador y Redentor, pero como dice San Agustín, María antes de concebir físicamente a Jesucristo, lo concibió por el Sí, por la aceptación de la Palabra de Dios, por su fe.

De María aprendamos a ser discípulos de su Hijo, María es Madre y Maestra espiritual, ella supo “guardar en su corazón las palabra del Señor” (Lc 2,19-51). Ella nos instruye con su ejemplo. María es modelo de vida evangélica, de ella aprendemos a escuchar a Dios y poner en práctica los mandatos del Señor.

Ella es la Madre que suavemente nos invita a que “subamos al monte del Señor” (Is 2,3). Ella nos puede decir como hemos escuchado en el libro de los Proverbios “quien me alcanza, alcanza la vida” (Pr 8,35).

Ella nos vuelve a decir lo que dijo a los servidores en las bodas de Caná “hagan lo que Jesús les diga” (Jn 2,5). Aquí tenemos que centrar nuestra devoción a María, en torno a la imagen de Guadalupe.

Que María bendiga a todas nuestras autoridades, catedráticos y alumnos de la Universidad, dejándonos iluminar por el ejemplo de su vida y el magisterio de Maestra espiritual.

Jesús Pérez Rodríguez
ARZOBISPO DE SUCRE