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Declaración conjunta de los Obispos de los Consejos Permanentes de las Conferencias Episcopales de Bolivia, Chile y Perú

Los Obispos de los Consejos Episcopales Permanentes de Bolivia, Chile y Perú, reunidos en Santiago de Chile, hemos compartido días de fraternidad, reflexión y oración, en un ambiente de comunión, en el que hemos podido vivir la experiencia de la acción del Espíritu del Señor que nos hace uno, más allá de nacionalidades diversas ( Cfr. Ef 4,4-6). Constatamos con gozo la cercanía cultural de nuestros respectivos países, más allá de las diferencias. “La Iglesia de Dios en América Latina y el Caribe es sacramento de comunión de sus pueblos. Es morada de sus pueblos; es casa de los pobres de Dios Convoca y congrega a todos en su misterio de comunión, sin discriminaciones ni exclusiones por motivos de sexo, raza, condición social y pertenencia nacional” (DA 524)

Nos alegramos por la enorme riqueza de la fe de nuestros pueblos y los signos de esperanza que hemos podido constatar.

Hemos vuelto a recorrer los rostros de la pobreza y los problemas que afligen y hacen sufrir a nuestros pueblos, como el cambio climático, que empeora la ya difícil situación de los más pobres y las enormes desigualdades sociales, que aumentan entre nosotros y son causa de preocupación para la Iglesia. Igualmente, nos duele la situación de tantos hermanos que no encuentran un empleo digno y viven del trabajo informal, sin reconocimiento de sus derechos sociales, ni la dignidad personal que proporciona el trabajo remunerado y justo.

También hemos reflexionado sobre la situación de nuestros pueblos originarios. Nos alegramos con tantos signos de esperanza que en este momento aparecen en nuestros países en la línea de una mayor inclusión social, pero sigue siendo preocupante la utilización que se está dando de sus justas demandas.

Nos sentimos llamados en el actual momento histórico a continuar la reflexión sobre la inculturación de la fe. Valoramos la piedad popular, la fe de los sencillos, que es una gran fortaleza de la fe de nuestros pueblos.

Hemos compartido en estos días preocupaciones sobre la situación de los migrantes. También la realidad del narcotráfico, que, lamentablemente continúa creciendo, amenazando especialmente a nuestros jóvenes y rebajando el nivel ético de nuestras sociedades.

Hemos avanzado en la percepción mutua de nuestras sociedades y los problemas históricos que nos separan, en ambiente de diálogo y franqueza, comprometiéndonos a hacer lo que esté a nuestro alcance para que, principalmente en nuestras universidades católicas, se vayan profundizando estos temas y contribuyamos a encontrar soluciones justas y satisfactorias para todos. Anhelamos que nuestras autoridades dialoguen con serenidad en busca de salidas pacíficas a estos problemas.

Hemos reiterado nuestra opción preferencial por los jóvenes, en el marco de la Misión Continental y, queriendo ser una Iglesia con y para los jóvenes. Ellos son los llamados a construir una América Latina y un mundo de igualdad y fraternidad. En el marco de esta esperanza queremos trabajar para lograr un encuentro de la juventud de nuestros países, rumbo a la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro.

Expresamos nuestros deseos de Paz para nuestros países.

Ponemos el trabajo que hemos realizado bajo la protección de María Santísima.

Unidos a Cristo, el Señor.

OBISPOS DE LOS CEP DE BOLIVIA, CHILE Y PERÚ

Santiago de Chile, 7 de Septiembre de 2011.