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MONS. JESÚS PÉREZ: EXHORTACIÓN EN EL MES DE LA BIBLIA

“Testigos impulsados por el Espíritu Santo hasta los confines de la tierra”

Queridos hermanos y hermanas:

Este año celebramos el mes de la Biblia del 2 al 30 de septiembre. El domingo 30 fiesta de San Jerónimo, Patrono de los biblistas, celebramos en Bolivia el Día nacional de la Biblia. Este santo tradujo al latín toda la Biblia, a esta traducción se la llama “VULGATA”. Esta traducción al latín fue la Biblia oficial de la Iglesia Católica durante muchos siglos.

El mes de la Biblia que venimos celebrando en Bolivia, desde varios años es una oportunidad de gracia, para el estudio, la reflexión, la meditación y, sobre todo, para el compromiso con la Palabra de Dios. Al establecerse, primero el Día Nacional y años más tarde el mes de la Biblia, los obispos, hemos querido, convocar a todos nuestros hermanos y hermanas católicos a dejarse guiar por la Palabra viva de Dios, a orientar toda nuestra pastoral desde la Palabra de Dios, especialmente nuestra catequesis de niños, jóvenes y adultos.

El Papa Benedicto XVI, como fruto del Sínodo de Obispos en el año 2008, nos dio a la Iglesia una hermosa exhortación, titulada Verbum Domini, en ella nos dice: “deseo exhortar una vez más a todo el Pueblo de Dios, a los Pastores, a las personas consagradas y a los laicos a esforzarse para tener cada vez más familiaridad con la Sagrada Escritura. Nunca hemos de olvidar que el fundamento de toda espiritualidad cristiana auténtica y viva es la Palabra de Dios anunciada, acogida, celebrada y meditada en la Iglesia. Esta relación con la divina Palabra será tanto más intensa cuanto más conscientes seamos de encontrarnos ante la Palabra definitiva de Dios sobre el cosmos y sobre la historia” (Verbum Domini 121).

Desde que se creo el mes de la Biblia. La Conferencia Episcopal a través de la Comisión de Catequesis y Biblia –ahora llamada sección de catequesis y Biblia– ha presentado unos subsidios como instrumentos de reflexión y oración que servirá no sólo a los párrocos y sacerdotes que asesoran movimientos y comunidades eclesiales de base… sino también a los Guías o Animadores de diferentes grupos parroquiales y comunidades.

Quiero invitar a todos, especialmente a los agentes de pastoral: sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, catequistas, líderes religiosos… a vivir este mes y a servirse de estos cinco subsidios de la Conferencia. Como nos dice el libro de los Hechos de los Apóstoles: “la Palabra de Dios crecía y se difundía” (Hch 19,20), que esto se pueda decir en las parroquias y en todos los grupos o comunidades cristianas.

Es muy necesario volver a recordar en este mes las enseñanzas de Benedicto XVI, como fruto del Sínodo de los obispos, en la Verbum Domini. El leer esta carta nuevamente nos va a  hacer mucho bien. Él dice que el Sínodo “ha invitado a un particular esfuerzo pastoral para resaltar el puesto central de la Palabra de Dios en la vida eclesial, recomendando incrementar la ‘pastoral bíblica’, no en yuxtaposición con otras formas de pastoral, sino como animación bíblica de toda la pastoral. No se trata, pues, de añadir algún encuentro en la parroquia o la diócesis, sino de lograr que las actividades habituales de las comunidades cristianas, las parroquias, las asociaciones y los movimientos, se interesen realmente por el encuentro personal con Cristo en su Palabra” (Verbum Domini 73).

El lema escogido para el mes de la Biblia, en Bolivia es: “TESTIGOS IMPULSADOS POR EL ESPÍRITU SANTO HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA”. Este lema viene iluminado por el pasaje bíblico: “recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).

La vivencia celebrativa del mes de la Bibliano puede realizarse como algo añadido a nuestro caminar pastoral, tiene que ser en el contexto del Plan Pastoral y de la Misión Permanente. Aquí está el reto el fundamental que afrontamos: “mostrar la capacidad de la Iglesia para promover y formar discípulos y misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen por doquier, por desborde de gratitud y alegría, el don del encuentro con Jesucristo” (DA 14).

La vida cristiana de todos se alimenta de la Palabra de Dios, “la fe depende de la predicación, y la predicación se hace por medio de la Palabra de Cristo” (Rm 10,17). La Palabra de Dios es una poderosa luz que ilumina nuestro entendimiento que le lleva al conocimiento de Dios, produciendo el amor y como dice el salmista: “más dulce que la miel y el panal” (Sal 19,11).

Cuando estamos cercanos a iniciar el Año de la Fe, es necesario reflexionar sobre la importancia de la Palabra de Dios para vivir este año especial, para “redescubrir el camino de la fe, para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo” (Porta Fidei 2). El Papa Benedicto XVI, parafraseando a San Agustín dice: “la fe sólo crece y se fortalece creyendo”. La fe se alimenta de la Palabra.

Hermanas y hermanos, que María la fiel discípula, siempre atenta a la Palabra de Dios, en este mes de las fiestas de nuestra señora de Guadalupe, nos acompañe para vivir en escucha como ella.

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE

Sucre, 30 de agosto de 2012