Análisis

Mons. Jesús Pérez: “El lugar del perdón”

Finalizamos este día el tiempo pascual con la celebración de la gran solemnidad de Pentecostés. La palabra “pentecostés” significa en griego “día quincuagésimo”. Los judíos ya tenían asimilado el número 50; era símbolo de la plenitud. En esa oportunidad celebraban la alianza con Dios en el monte Sinaí, guiados por Moisés, a los 50 días de la salida de la esclavitud de los faraones. Pentecostés para los cristianos es la celebración de la venida del Espíritu Santo a los 50 días de la Resurrección de Jesús, sobre María y los apóstoles.

El evangelio que se proclama este día de Pentecostés corresponde a Juan 20,19-23, el cual fue también leído el día de Pascua. Hay una gran unidad entre Pascua y Pentecostés. Estos dos grandes acontecimientos no pueden separarse. Pentecostés es como la cúspide de la Pascua.

El centro de los textos de la eucaristía de hoy es, naturalmente, el acontecimiento de Pentecostés. El prefacio es grandemente iluminador, en él se agradece el gran don del Santo Espíritu, plenitud de la Pascua: a) “Para llevar a plenitud el misterio pascual, enviaste hoy el Espíritu Santo sobre los que habías adoptado como hijos tuyos por la participación en Cristo”. b) El Espíritu es quien anima y da vida a la comunidad eclesial: “Aquel mismo Espíritu que, desde el comienzo fue el alma de la Iglesia naciente”, o como dice la oración colecta: “por el misterio de Pentecostés santificas a tu Iglesia extendida por todas las naciones”. c) También es quien actúa, con una proyección misionera y universal, el proyecto de la salvación: “el Espíritu que infundió el conocimiento de Dios a todos los pueblos, que congregó en la confesión de una misma fe a los que el pecado había dividido en diversas lenguas”. Qué bellos textos que a la gran mayoría de los participantes se les escapan en su profundidad.

Pascua es liberación de la esclavitud, es la victoria inesperada de los débiles sobre los poderosos prepotentes, es la intervención amorosa de Dios a favor de su pueblo. Pentecostés es el compromiso de santidad por parte del pueblo, para ser digna heredad de Dios, es la llamada exigente y urgente a la superación, al crecimiento a la edad adulta en la fe. Pascua es el fin de la servidumbre, pentecostés es el pacto que compromete a vivir en perpetua actitud de servicio. Pascua, para los cristianos, es la fiesta del bautismo, que se renueva para volver a sumergirse en Cristo vencedor de la muerte. Pentecostés es la fiesta de la confirmación.

Pentecostés es la fiesta de la Iglesia. En este día los discípulos salieron de su escondite, con la fuerza del Espíritu, para anunciar a Jesús de Nazaret como el único Salvador, Redentor y Mesías enviado por el Padre, para salvarnos de nuestros pecados. Hay un contraste entre la situación de antes y después de recibir el Espíritu Santo. Antes: miedo, puertas cerradas, tristeza, dudas, angustia, silencio, clandestinidad. Después: valor, apertura, alegría, fe, paz, seguridad y anuncio con valentía a Jesucristo.

El gran protagonista de la Iglesia es el Espíritu Santo. Las lecturas de este domingo nos indican algunas de las características de la Iglesia, que son un don del Espíritu y, a la vez, un gran desafío:

• La Iglesia es ante todo MISIONERA. La Iglesia nace anunciando, nace para anunciar. La misión, como la santidad no es una opción libre para el cristiano No cabe alternativa, ser cristiano, es ser misionero dar la cara y proclamar que Jesús es el Señor.
• En segundo lugar, la Iglesia es un CUERPO ÓRGANICO. Hablar de vida significa hablar de organismos. El Espíritu Santo regala diversidad de dones y talentos a cada miembro del Cuerpo de Cristo. El Espíritu Santo es agente de unidad y de diversidad por igual.
• En último lugar, la Iglesia es el lugar del PERDÓN. El mismo día de la resurrección Jesús sopló sobre sus discípulos el Espíritu y les concedió la capacidad de perdonar los pecados. La Iglesia nace con el poder de perdonar los pecados. La Iglesia es agente del perdón y de la reconciliación de Dios con los hombres y de los hombres entre sí. El papa Francisco ha convocado a todos a vivir la alegría del perdón.

Sucre, 15 de mayo de 2016.

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O. F. M.
Arzobispo emérito de Sucre