Sucre

Mons. Jesús Juárez: “A la Iglesia de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de Sucre”

A la Iglesia de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de Sucre, obispos, presbíteros, diáconos, religiosos-as y laicos me dirijo con las palabras del Apóstol Pablo: “A todos los amados de Dios que están en esa querida Iglesia Local, santos por vocación, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (cfr. Rom 1,7).

Mi agradecimiento especial para Mons. Jesús Pérez, que durante tantos años ha sido y seguirá siendo un abnegado pastor según el Corazón de Cristo. Tengo para él sentimientos de estima, amistad y cariño que continuarán, sin duda, en esta nueva etapa.

También para Mons. Adolfo Bittschi, Obispo Auxiliar, mis sentimientos de aprecio fraterno y el deseo de mutua colaboración en el pastoreo de la Iglesia que el Señor nos ha encomendado.

Desde que recibí la noticia de la elección de Dios y de la Sede Apostólica para ser su Obispo, no he cesado de orar por ustedes y por mí, para que, como miembros del Pueblo amado de Dios, cada uno en el lugar en el que Cristo nos ha puesto, estemos dispuestos para responder a los desafíos de la Nueva Evangelización y seamos testimonio de unidad, caridad y comunión ante nuestro pueblo.

Les confieso mi alegría frente la nueva tarea que se abre ante mí, siendo el Pastor de la Arquidiócesis Primada de Bolivia, con una historia de tanto heroísmo y abnegado servicio evangelizador y, también, la nostalgia de dejar la Diócesis de El Alto, en la que he trabajado veinticinco años, diecinueve de los cuales como su primer Obispo.

Dos misiones significativamente diferentes en mi vida de Pastor: primer Obispo de una Diócesis joven, recién creada y Arzobispo de la primera Diócesis de Bolivia. Construir una joven Iglesia y ser continuidad de una Iglesia Local cargada de años, tradición e historia, siendo fieles a los signos de los tiempos en fidelidad al Evangelio, tal como nos exige la Misión Permanente y el Año de la Fe. No puedo negar en este momento que es un desafío que me resulta apasionante y me siento agradecido al Señor que me elige para tan motivadora tarea pastoral.

Pondré lo mejor de mí a su servicio, no lo duden, como he hecho siempre en mi vida sacerdotal y episcopal. Les manifiesto mi deseo de ponerme a la escucha de sus logros y alegrías, así como de sus desafíos y esperanzas, expresadas en el último Sínodo y reflejadas en su Plan Pastoral. Juntos nos pondremos a trabajar buscando la voluntad de Dios para nuestra Iglesia de Sucre en estos próximos años.

Cuento para ello con la colaboración del clero de Sucre, conociendo su espíritu de servicio y amor a la Iglesia; con la fervorosa oración de la vida contemplativa; así como con los demás religiosos y religiosas, cuya labor profética expresada en tantas tareas apostólicas conozco y admiro y de cada uno de los laicos, cuyo compromiso y formación fecundan a toda la Iglesia de Bolivia.

Especialmente cuento con la alegría y creatividad de los jóvenes de la Iglesia de Sucre y con la generosidad y perseverancia de los seminaristas, en el llamado al seguimiento de Jesús.

Pongo mi servicio pastoral, desde ahora, bajo la protección maternal de Nuestra Señora de Guadalupe, tan querida e invocada por todos los chuquisaqueños.

A todos, les reitero mis saludos fraternos y les bendigo en la fiesta de la Presentación del Señor.

Mons. Jesús Juárez Párraga
Arzobispo electo de Sucre