La Paz

Mons Giambattista Diquattro: Necesitamos un resetear espiritual

El Nuncio Apostólico de su Santidad el Papa Francisco, en Bolivia habló en la celebración litúrgica dominical; reflexionando sobre el Santo Evangelio y las palabras del Sumo Pontífice invita a tener una renovación del Espíritu y llevar a la luz del mundo el mensaje del Señor.

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El Santo Padre Francisco durante el Ángelus ha evidenciado los puntos principales del Evangelio de hoy. La sanación de un enfermo sordo y mudo subraya el deseo de Dios de hablar con sus hijos y de escuchar a sus hijos. Esta comunicación es la introducción a la fe. Y es al mismo tiempo la actuación de una plena comunión entre el Creador y la creatura y de las creaturas entre ellas mismas. El milagro del Evangelio de la liturgia de hoy se actúa en la Decapolis, es decir en un territorio pagano, y expresa la llamada universal a la salvación. Ésta llamada es posible por medio de la Palabra, es posible únicamente por medio de Jesucristo, que la Iglesia proclama.

El Papa Francisco ha señalado una específica modalidad de este milagro. El Señor se aparta con el enfermo. El Sumo Pontífice ha considerado que en esta decisión de Jesús se manifiesta su deseo y nos exhorta a no confundir la Palabra con las palabras, el signo de Dios con las señales de la gente. El silencio se manifiesta, por lo tanto, como ambiente necesario para recibir la presencia de Dios. Debemos apagar nuestro organismo de la conexión directa y continua con el mundo para conectarlo eficazmente con Dios. Necesitamos un resetear espiritual y debemos tener la conciencia que siempre es el Señor que restablece la comunicación.

Esta conexión en el Evangelio de hoy se presenta de forma física: nuestro Señor toca las orejas y la lengua del enfermo que tenia bloqueada la comunicación. Sin embargo el milagro se actúa en el momento en el cual el Señor reza al Padre, en efecto, es el Padre Aquel que otorga todos los dones. Y la orden de Jesús explicita el don recibido por el Padre. Jesús no es un taumaturgo, mucho más Él es el Hijo de Dios, en el cual el Padre ha puesto toda su complacencia y vida.

Así el Santo Padre Francisco nos quiere recordar que nosotros hemos recibido el mismo milagro en el Bautismo. La misma palabra ha sido pronunciada en el momento en el cual el sacerdote ha tocado nuestras orejas.

Ahora todos tenemos el mismo compromiso de abrir nuestro corazón a la voz de Dios, de vivir en la fe todos los acontecimientos de nuestra vida, de ser instrumentos de la Palabra para comunicarla y difundirla.

Este mismo mensaje nos transmite la primera lectura: “Digan… entonces se abrirán los oídos de los sordos”, nos repite el salmo responsorial “el Señor abre los ojos” y, finalmente nos confirma la segunda lectura “escuchen”.