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Mons. Flock : Tengan paciencia, hermanos, hasta que llegue el Señor.

Paciencia y cambio en nosotros mismos pide el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba ante una lista enorme de las cosas que se esperan como sociedad boliviana:

Queridos hermanos,
La palabra de Dios nos pide paciencia hasta que llegue el Señor. ¿Para qué necesitamos paciencia? ¿Qué esperamos?
Algunas cosas son más inmediatas y otras parecen de largo plazo. Por ejemplo:
• Que aseguran los servicios básicos en las periferias de Cochabamba y pavimenten las calles.
• Que acabe con la contaminación del Rio Rocha y la basura en nuestras calles.
• Que el proyecto de Misicuni se termine y que funcione como se espera.
• Que pudiéramos tomar agua de grifo en Cochabamba sin enfermarnos.
• Que haya seguridad jurídica para las inversiones.
• Que haya seguridad ciudadana en nuestras calles día y noche.
• Que Bolivia y Chile se reconcilien y superen el problema de acceso al mar.
• Que no haya narcotraficantes, ni drogadictos, ni siquiera borrachos.
• Que no haya corrupción en la policía y en otras instituciones públicas.
• Que en lugar de marchas y bloqueos tengamos campañas de solidaridad y obras comunitarias.
• Que nuestros gobernantes sean honestos, serviciales y buenos.
• Que nuestras leyes sean consensuadas, justas y obedecidas.
• Que desaparezca la pobreza y toda forma de marginación.
• Que se disuelve el racismo, el odio, el rencor.
• Que se acaben el aborto provocado y toda forma de violencia.
• Que en los matrimonios y familias se vivan un verdadero amor.
• Que los católicos nos mostremos como los grandes nacidos en el Reino de Dios.
• Que seamos todos verdaderos discípulos y misioneros de Jesucristo.
• Que se abran los ojos de los ciegos y se destapen los oídos de los sordos, que el tullido podrá saltar como un ciervo y que la lengua de los mudos grite de júbilo.
• Que seamos colmados de una alegría perpetua, como dice el Profeta Isaías.
Considerando las protestas, marchas, bloqueos, huelgas y discursos, nos hemos hecho muy impacientes, enfadados y cada vez menos respetuosos.

“Tengan paciencia, hermanos, hasta que llegue el Señor.”

Recordamos, sin embargo, que la paciencia no es la pasividad. Estas cosas que deseamos y necesitamos pueden llegar, pero requieren un cambio en nosotros mismos; requiere nuestra propia conversión. Y esta conversión es trabajo y también paciencia.

El Apóstol Santiago nos dice: “Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser condenados”. Es quizás lo más difícil frente a tantas cosas postergadas. Para luchar por lo que es bueno, hay que ser bueno. Es parte de la lección de Nelson Mandela. Se hizo bueno a si mismo, y con ello todo su país. Porque nuestro verdadero desafío es de nacer en el Reino de Dios. Aunque sea el más pequeño, como dice Jesús, uno ya es más que Juan el Bautista, porque nacer en el Reino de Dios significa que Dios mismo nace en uno, con toda su justicia y bondad.

Por esto, hermanos: “Tengan paciencia y anímense, porque la Venida del Señor está próxima.”

Mons. Robert Flock
OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE COCHABAMBA