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Mons. Flock: Jesús nos dice “vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”

Mons. Robert Flock, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, en este 25 Domingo del Tiempo Ordinario, explica que el Evangelio de hoy, Jesús nos invita a seguirlo, a renunciar a todas nuestras posesiones materiales, a entregar al hermano nuestros bienes y seguir a Jesús.

Al igual que el hombre rico, si preguntamos al Señor: “¿cómo heredar la vida eterna?“, Jesús nos dirá: “lo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme»”(Mc 10, 21).

A continuación les presentamos la reflexión dominical de Mons. Robert Flock:

Tesoro en el cielo

Queridos hermanos, comparto un canto:

Tiempo, Talento y Tesoro, Entrego a ti, Señor.

Porque Tiempo, Talento y Tesoro. Me entregaste a mí, Señor.

Todo lo que tengo,

Viene de Ti, Señor.

El aire que respiro,

Me ampara tu amor.

El pan de cada día.

Viene de Ti, Señor.

La fuerza de mi vida.

Me ampara tu amor.

Jesús es muy tajante con su afirmación al final del Evangelio: “No se puede servir a Dios y al Dinero.” Es quizás una de las cosas que habríamos preferido que Jesús no hubiera dicho, pues todos sentimos que el dinero que disponemos para nuestras necesidades es insuficiente.

Si como Iglesia recibiéramos siquiera el uno por ciento de los ingresos de los fieles (ni hablar del diezmo), podríamos fácilmente financiar las parroquias, mantener el personal religioso y todas nuestras obras sociales sin tener que buscar ayuda extranjera. En cambio, hemos perdido algunas obras, como por ejemplo el Hospital Andrés Cuschieri y el Centro de Rehabilitación de Cochabamba (CERECO), porque nos resultan económicamente insostenibles.

Sin embargo, el Papa nos recuera que esta tentación no soluciona nuestros problemas de fondo. “Como quisiera una Iglesia pobre y para los pobres”, era el deseo del Papa Francisco a pocos días de su elección a la Cátedra de Pedro, el 16 de marzo de 2013.

De hecho, aunque la Iglesia cuenta con propiedades y tesoros históricos, como por ejemplo, el Convento de Santa Teresa aquí en la ciudad, o el Templo Colonial (casi Catedral) de Arani, se nos convierten hoy en grandes desafíos para su restauración y mantenimiento. Gracias a los benefactores locales y extranjeros, se está logrando avances en estos dos lugares. Otros, como el Convento de Collpa Ciaco (Arani), están deteriorándose gravemente. Al mismo tiempo, los tesoros de arte religioso y objetos de oro y plata son vulnerables al robo, como sucedió en el Convento de San Francisco en Copacabana y el Museo Catedralicio en Santa Cruz, sucesos de por si dolorosos que además sirvieron de pretexto para encarcelar a inocentes religiosos en lugar de encontrar los verdaderos culpables o colaborar con las costosas medidas de seguridad que necesitamos hoy.

Quizás conviene recordar que Jesús fue traicionado por 30 monedas de plata. Pero también recordamos que el verdadero tesoro de la Iglesia no está en los monumentos históricos y ni en los objetos de oro y plata que adornan piadosamente las imágenes de la queridísima Virgen María, sino en quienes la Virgen quiere, en aquellos que Jesús ama, en los que el Padre celestial invierte su misericordia. Y esto es nuestro pueblo devoto, fiel y muchas veces pobre y necesitado.En ellos Cristo es traicionado repetidamente por cada situación de abandono y en cada instancia de corrupción.

Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.” Este consejo de Jesús podemos entender más fácilmente al recordar en encuentro entre Jesús y el Joven Rico. El Evangelio nos cuenta que piadosamente le preguntó a Jesús, ¿cómo heredar la vida eterna? Después de recordarle los mandamientos, “Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme»”(Mc 10, 21).

El“tesoro en el cielo”, son aquellos amigos pobres beneficiados que luego te darán la bienvenida allí en la vida eterna, cuando te toca, pronto o tarde, desprenderse de esta vida terrenal. Este tesoro incluye también a la Santísima Virgen María y a Dios mismo, que allí nos quiere recibir como el padre misericordioso al hijo pródigo. En cambio, si uno llega a las puertas del cielo, y allí de guardia están los Lazaros abandonados, los pobres despreciados, los discapacitados crucificados y todos los que murieron temprano por falta de solidaridad nuestra, será un poco difícil gozar del tesoro celestial, peor aún si les habíamos robado el pan de cada día mediante una vida criminal al servicio del enriquecimiento personal.

Algún día nos va a tocar vivir la situación que Jesús nos presenta en la Parábola, cuando él mismo, Juez de vivos y difuntos nos pregunta: “¿Qué es lo que me han contadode ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto”, siendo “ese puesto”, la propia vida, y “tu administración”, la manera que has ocupado tus días de principio a fin. Ojalá nos pueda decir, “Bien hecho, Administrado bueno y fiel, entra al gozo de tu Señor” (Mt 25,21).

Tiempo, Talento y Tesoro, Entrego a ti, Señor.

Porque Tiempo, Talento y Tesoro. Me entregaste a mí, Señor.

 

El Tesoro escondido,

Viene de Ti, Señor.

La Perla de tu Reino.

Me ampara tu amor.

La salvación eterna,

Viene de Ti, Señor.

Espero ver tu rostro.

Me ampara tu amor.