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Mons. Flock: ¡Hoy Ha llegado la salvación y está en casa!

“¡Hoy ha llegado la salvación a esta casa!”, con estas palabras el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, destaca en su homilía la presencia de Jesús en los hogares y en el corazón de los bolivianos. Recomienda no dejar de participar con frecuencioa en la Misa.

Homilía de Mons. Robert Flock, 03/10/2013
Queridos Hermanos,
Al reflexionar con el Evangelio de hoy, sobre el encuentro entre Jesús y Zaqueo, un seminarista dijo que le hizo recordar la experiencia de acercarse al Papa Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud, hace poco en Río. Millones asistieron y todos querían acercarse a él. Algunos, como Zaqueo subieron árboles para verlo mejor.

En dos ocasiones como Obispo he sido privilegiado de encontrarme cara a cara con el Papa Francisco. A fines de junio, al estar en Roma por una vacación, asistí a la Audiencia del Miércoles, y al final los Obispos presentes, unos pasamos a saludar al Papa uno por uno. Al inicio de la Audiencia el Santo Padre pasó por medio de la gente en la plaza durante una media hora, saludando a todos los que pudo. La segunda vez fue al final de un curso para nuevos Obispos en qué nos pidió ser cercanos a la gente. En los saludos personales, llama la atención como Francisco es atento a cado uno, al mismo tiempo amistoso, quitando el temor que uno podría sentir al encontrarse con la máxima autoridad de la Iglesia Católica, Vicario de Cristo en la tierra.

Si es una gran cosa encontrarnos con el Santo Padre, ¿qué tal encontrarnos con Jesús mismo?

Nota que en el Evangelio de hoy, es Jesús quien toma la iniciativa: “Al llegar a ese lugar, Jesús miró arriba y le dijo: «Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa».

¿Por qué se fijó en este cobrador de impuestos?

Jesús explica que vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido. Al ver a Zaqueo en el árbol, se intimó que era uno de ellos. Vio a su interior, a su alma, listo para la conversión.

De repente, sintió cierta sintonía con él. Jericó y la casa de Zaqueo fue la última parada de Jesús antes de llegar a Jerusalén. Poco después fue Jesús quien estuvo en un árbol, objeto de la burla y del desprecio de la gente.

En todo caso, Jesús vino a buscar a cada uno de nosotros, a alojarse en nuestra casa, o mejor dicho, en nuestro corazón. Nos esforzamos para acercarnos al Santo Padre; pero el Santo Padre no hace más que acercarnos a Jesús, a su cariño y a sus pedidos de conversión.
No debemos permitir que la costumbre de ir a Misa con frecuencia (si es que asistes con frecuencia)  nos haga perder la conciencia de la extraordinaria experiencia que es. Aquí nos reunimos con Jesús, quien de alguna manera, a través de la comunidad, la Palabra y de la Eucaristía nos dice: “Baja pronto”. Es decir, “Deja atrás todo que nos separe, especialmente la soberbia, los resentimientos y la dureza de corazón; baja pronto. Permíteme entrar en tu vida, en tu familia, en tus negocios y en todas tus cosas.”

Y Jesús lo hace, sin echar en cara nuestras fallas. Nos mira con cariño cuando nos pide conversión y cuando nos ofrece su divina amistad.
Zaqueo reaccionó con una conversión dramática y sincera.

Ojalá Jesús pueda decir a cada uno de nosotros lo que dijo a él: “¡Hoy ha llegado la salvación a esta casa!”

Mons. Robert Flock

OBISPO AUXILIAR DE LA ARQUIDIÓCESIS DE COCHABAMBA