La Paz

Mons. Fernando Bascopé: “La semilla de Dios es Cristo y dura para siempre”

El Reino de Dios no se reduce a los valores humanos, nos presenta a la semilla del grano de trigo que es Cristo y que dura para siempre. ¿Confiamos en nuestros propios esfuerzos humanos o nos abrimos a la verdadera semilla de Dios que es Cristo? De esta manera, Mons. Fernando Bascopé, Obispo de la Diócesis de El Alto, explicó el contenido de las lecturas del domingo, en la homilía pronunciada en la basílica de San Francisco.

La semilla de Dios


El día de hoy el Señor nos pone en frente a la esperanza de Dios o creer en el optimismo del hombre.
Escuchando su Palabra vemos el tema del Reino de Dios. La parábola habla de la semilla que pone el sembrador y la cizaña que siembra el maligno. ¿Cómo encontrar el significado de esta parábola?

El mismo Jesucristo, al final del Evangelio, aparece el mismo Hijo del Hombre. Abramos los ojos y escuchemos su palabra.
Desde las primeras páginas del libro sagrado, Dios invita al hombre a esperar. Por eso, Dios tiene la iniciativa de sembrar y plantar la buena semilla que sale de su corazón. Escuchemos la Palabra de Dios, quien conduce al acierto es Dios dice el profeta Isaías.

Se marchita la flor, se marchita la hierba, pero la Palabra de Dios permanece para siempre, continúa el profeta. Dios recuerda a su pueblo, les he dado una tierra que ustedes no construyeron. 

Con la parábola del sembrador el Señor Jesús nos presenta la verdadera esperanza cristiana, mostrar que su reino no es de este mundo.
También nos llama la atención, tenemos todos lo tentación de confundir el Reino de Dios con las cosas que el hombre siembra, y eso se llama el optimismo humano.

Una cosa es el reino de Dios y otra las que producen las manos del ser humano. Los hombres quieren ser como dioses.
La cizaña se parece al trigo, se parece a los proyectos humanos. Ellos presentan valores humanos como si fueran el Reino de Dios y no lo son.

El Santo padre escribía es verdad que existe un nuevo moralismo con las palabras paz, justicia, solidaridad, ecología, pero este moralismo permanece vago. El mismo cristianismo y la teología reducen el mensaje de Jesucristo a estos valores.

Así la esperanza cristiana es reemplazada por las cosas del optimismo del hombre. Pero ¿cuándo es mejor el mundo?


Cuando Dios es nuestra verdadera esperanza, Él ofrece la semilla y Él la siembra, nosotros esperamos en su crecimiento. 

La Palabra de Dios es Cristo. Él es la clave de interpretación de estas parábolas. Preguntemos al mismo Jesús qué significado tiene esta Palabra.

Él es el Reino de Dios. Si el grano de trigo no cae en tierra no puede dar fruto. Él mismo es la semilla. Cristo es el grano de trigo. Él nos presenta el Reino de Dios y no lo reduce a unos valores humanos.
Les pregunto, hermanos, confiamos en nuestras propias fuerzas o esperamos en Dios.

Nuestra semilla humana brotará como hierba y es efímera porque se seca. Confiamos en esta semilla efímera o confiamos en Cristo que es la semilla que dura para siempre. Este es el Reino de Dios que nos salva.