La Paz

Mons. Eugenio Scarpellini: “Sean misioneros, vayan al encuentro de los hermanos y condúzcanlos a Cristo”

ons. Eugenio Scarpellini, Obispo de la Diócesis de El Alto celebró la Eucaristía de acción de gracias con motivo del XX Aniversario de la Diócesis de El Alto el día sábado 30 de agosto reflexiono con la comunidad la importancia de ser misioneros.

El prelado dijo que en nuestra Iglesia no hay que tener miedo a salir y estar en las lejanías, en las periferias de hoy: barrios periféricos, comunidades rurales alejadas, grupos de personas apartadas u hostiles, los marginados de nuestra sociedad. ¡Es allí donde Cristo vive y nos llama a encontrarlo y reconocerlo!

“El desafío para nuestra Iglesia es construir comunidades de fe para anunciar a Dios a los hombres y conducir los hombres a Dios. A nadie le son desconocidas las realidades desafiantes de nuestra ciudad y de las comunidades del campo: pobreza persistente, inadecuadas estructuras en educación y salud, violencia e inseguridad ciudadana, familias divididas, jóvenes en búsqueda de un futuro”.

“Nuestra Iglesia debe ser una Iglesia encarnada, que siente en su carne la vida de la gente y que quiere aliviar sus heridas, sus llagas ofreciendo una vida digna, fundada en Cristo que nos llama a la solidaridad, a la tolerancia, a vivir la reconciliación y hermandad entre todos, porque todos somos hijos del mismo Padre Dios”.

“Es una responsabilidad de cada uno de nosotros, según el don, la vocación especifica que Dios nos ha dado, pero asumida en comunión, dentro una comunidad, como un solo cuerpo”.

Mons. dió gracias a Dios por tantos hombres y mujeres de fe que en los 20 años han dado tiempo, energía, creatividad, y algunos, hasta han dado su vida al servicio de nuestra Diócesis. Todos ellos que acompañan la asamblea eucarística de acción de gracia.

DSC01279“El desafío hoy, frente a las múltiples provocaciones y exigencias de nuestra sociedad es continuar y crecer como Iglesia ministerial En este sentido, cada bautizado debe preguntarse: ¿cuál es el don que Dios me ha dado para el servicio de la comunidad?, conscientes que todo don es gratuidad, todo don es para compartirlo”.

“Muchos ministerios lo conocemos y vivimos: catequistas, ministros extraordinarios de la eucaristía, animadores del canto, lectores, monaguillos… Pero no hay que tener miedo al surgir y acompañar a nuevos ministerios, con el criterio e inquietud que nuestra Iglesia sea realmente misionera: es decir, una Iglesia en salida, una Iglesia en búsqueda de los más alejados, atenta a los pobres, una Iglesia que se renueva constantemente”.

Mons. dijo que frente a tantos desafíos, no hay que desanimarse o tener miedo. ”El Señor provee: lo testimonia el hecho que hoy nuestra Iglesia se enriquece con dos nuevos diáconos. A ustedes les digo que su ministerio es transitorio como tiempo porque dentro de un tiempo serán sacerdotes; pero es permanente como identidad. El Señor los llama y consagra servidores de la caridad, servidores de los pobres, constructores de la comunión en la comunidad. Por eso, aliméntense de la Palabra de Dios y anúncienla con entusiasmo, sencillez y profundidad; santifiquen su tiempo y él de la comunidad con la oración personal y, de manera especial, con la liturgia de las horas; sean misioneros, vayan al encuentro de los hermanos y condúzcanlos a Cristo. Y nuevamente, gracias por responder con generosidad a la vocación del Señor en bien de nuestra Iglesia de El Alto”.

“Querida comunidad, quiero terminar esta reflexión con las palabras del papa Francisco: “Queridos hermanos y hermanas, ¡No dejemos que nos roben la alegría de la evangelización!” (Mensaje DOMUND, 2014)”.