Pando

Mons. Eugenio Coter: Si somos personas sanas tenemos la alegría y vivimos la alegría de servir.

Hay que sacar a los hombres del mal, de la muerte, del caos, de la destrucción.

Dios va a empezar allí donde hay pecadores reconocidos.

Dejemos que el Señor entre y ponga orden ayude a meter orden dentro de nuestra casa.

Si reconocemos nuestras enfermedades entonces seremos capaces de dejar que el nos cure el corazón.

Cuando nuestro “servir” se vuelve un poder entonces ese es el signo de un corazón enfermo.

Cuando nuestro servir se vuelve no servir y la ocasión de hacernos valer, de mandar ese es el signo de un corazón enfermo.

Si somos personas sanas no solo servimos, sino tenemos la alegría y vivimos la alegría de servir.

Si nuestro corazón lo dejamos enfermizo, nunca nos dará el gusto de la vida y nunca haremos el bien de verdad.

Cuando nuestro corazón nos enseñe la alegría de servir, ese será el signo de que nuestro corazón se ha sanado.

 

Homilía de Mons. Eugenio Coter

Obispo del Vicariato Apostólico de Pando

Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social CEB

Domingo 4 de febrero de 2024

Hay que sacar a los hombres del mal, de la muerte, del caos, de la destrucción.

Acaba de empezar su misión Jesús. Es acompañado por los primeros discípulos que les ha pedido ser Pescadores de Hombres, que sean capaces de sacar del mal porque el lago de Genezareth para un pueblo de Israel que no son marineros, era un peligro. Dice serás pescador de hombres, hay que sacar los hombres del mal, de la muerte, del caos, de la destrucción y empieza esto en la sinagoga no en un lugar de post tribulo, no de un lugar donde haya pecadores reconocidos, sino empieza “Casa de Israel” que era la sinagoga, que era el lugar de la oración, del encuentro con Dios y ahí, escuchamos el domingo pasado, empieza a sacarle los demonios a alguien que está en la sinagoga.

Dios va a empezar allí donde hay pecadores reconocidos.

No podemos pensar si Dios va a querer ayudar, seguramente va a empezar allí donde hay pecadores reconocidos, Él empieza por la sinagoga porque puede haber una religiosidad “falsa” o “mejor” que no quiere tocar lo profundo del corazón. De ahí empieza y sale ¿a dónde va? Justo la casa de Pedro, a la casa de uno de sus discípulos y ahí también es donde hay que sacar otro demonio.  Interesante no basta la experiencia de decir yo creo en Dios también los diablos saben quién es él y cuando sabemos que hay Dios, no hemos todavía sacado los demonios, todavía podemos llevar enfermedades del corazón.

Dejemos que el Señor entre y ponga orden ayude a meter orden dentro de nuestra casa

Y entonces después de empezar en la sinagoga. es en la casa misma de Pedro donde hay que empezar a dejarlo entrar y poner orden. Ahora podemos imaginar la suegra de Pedro que no llega Jesús solo llega Pedro su hermano y otros discípulos con él habrá pensado este esposo de mi hija que desatendido, que incompetente, yo estoy mal me viene con maestro que entonces hay que tratar con un trato de atención y con otra gente más y me los mete en la casa inoportuno hubiese pensado es oportuno que dejemos que el señor entre y ponga orden ayude a meter orden dentro de nuestra casa.

Si reconocemos nuestras enfermedades entonces seremos capaces de dejar que el nos cure el corazón

Estamos al comienzo de un año en que vamos leyendo paso a paso el evangelio de Marcos el primer evangelio escrito y empieza así, todavía estamos en el primer capítulo y empieza a decirnos ha empezado por la sinagoga, ahora viene y pide entrar a tu casa para meterle un poco de orden, para curar lo que está enfermo y si somos capaces de reconocer nuestras enfermedades entonces seremos capaces de dejar que él nos tome de la mano y nos cure el corazón, nos sane

Cuando nuestro “servir” se vuelve un poder entonces ahí es el signo de un corazón enfermo

Y ¿cuál es el signo de que hay algo de curar?: El hecho que nos cueste servir, ¿cuándo nos cuesta servir? cuando el servir no nos llena el corazón, es un signo que ahí hay algo que curar, que algo ahí está enfermo y cuando nuestro “servir” se vuelve un poder, entonces ahí es el signo de un corazón enfermo. Hay una escena cómica que hacen tres cómicos qué quieren hacer en el futuro, ¿qué quieren hacer? Se imaginan en la barriga de la mamá los tres mellizos que hablan, ¿qué harás tú cuando salgas? y uno dice: yo quiero ser un banquero, que gane mucho. Yo quiero ser un político que mande. Yo quiero ser un portero de un condominio ¿Y por qué? Ah porque el portero de condominio es importante porque cuando pasa hasta el dueño del condominio lo paro en la puerta y le digo: Ya he lavado el piso por favor no se meta ahí. Respete mi trabajo, espere a entrar ¿dónde va a usted? sí puedo mandar bien.

Cuando nuestro servir se vuelve no servir y la ocasión de hacernos valer, de mandar es el signo de un corazón enfermo

A veces somos así, nuestro servir se vuelve no servir y la ocasión de hacernos valer, de mandar, este es el signo de un corazón enfermo, es de verdad algo que se puede meter en el corazón. lo recordaba estos días hablando con alguien, el tiempo que estuve de viaje. En el hospital de Cochabamba hay la universidad de medicina y encontraba a los estudiantes que entraban a la universidad de medicina y preguntaba

  • ¿Por qué quieres estudiar medicina?
  • Ah para ayudar los demás.
  • ¡Qué bien! ¿Y porque hay necesitados?
  • En nuestro país falta mucho, voy a dedicarme a ayudar a los demás, a los que no tienen para curarse.

Pero acababan los estudios y les decía

  • ¿Qué especialidad vas a hacer?
  • Ah voy a hacer esta especialidad…
  • ¡Ay qué bien! ¿Y por qué?
  • Porque ahí se gana más

Y todo el espíritu de servir ¿dónde acabó? En 5 años de estudio se cambió.

Si somos personas sanas no solo servimos, sino tenemos la alegría y vivimos la alegría de servir

Bien el riesgo es este, en cualquier cosa podamos hacer siempre. Podemos hacerlo por servir o por ganar siempre. No importa si es tan solo cocinar, ya podemos hacerlo por la alegría de servir o por hacernos valer y ganar porque sabemos. Esto es cuando Jesús encuentra la suegra de Pedro, la toma por mano, la fiebre la dejó.

En Marco sin hacernos muchos discursos, Marco es muy sencillo de inmediato nos dice esto. Entonces ella no tuvo más fiebre, se puso a servirlo como decirnos que si somos personas sanas no solo servimos sino tenemos la alegría y vivimos la alegría de servir.

Si nuestro corazón lo dejamos enfermizo, nunca nos dará el gusto de la vida y nunca haremos el bien de verdad

Cuántas veces sucede yo en esta casa soy el que trae el dinero y ninguno me agradece esta casa estoy cocinando para todos, estoy lavando para todos y no valgo menos que el trapo que utilizo. Cuando servir así desgasta el corazón, cuando servir así no nos hace felices y estas son las expresiones, quiere decir que tenemos un corazón enfermizo y esto vale para la casa, vale a nivel personal, vale para los dirigentes que hacen de su servicio un poder, vale para los políticos, vale para los administradores, vale para quien barre la calle, igual para nosotros, cualquier cosa que hagamos, si nuestro corazón lo dejamos enfermizo nunca nos dará el gusto de la vida y nunca haremos el bien de verdad.

Cuando nuestro corazón nos enseñe la alegría de servir, ese será el signo de que nuestro corazón se ha sanado

Marcos nos saca de la sinagoga y nos mete Jesús en la casa veremos cuáles otros pasos nos hacen hacer pero pidámosle hoy que también nos agarre de la mano y nos dé la curación del corazón, saque también nuestros pequeños Diablitos del corazón y nos enseñe la alegría de servir, ese será el signo que nuestro corazón se ha sanado.