“Concede a tu servidor un corazón comprensivo y discernir el bien y el mal”
“Salomón pide a sus 16 años Sabiduría y Prudencia”
“¿Pero de verdad, probamos a mirar en nuestro corazón?”.
“El verdadero tesoro podemos decir es el encuentro con Jesús y el Evangelio”.
“Para ser cristiano, uno tiene que dejar todo y llenarse de alegría. No lo puedes hacer a medias,”
“Te das cuenta que tu vida está buscando pequeñas monedas cuando estás olvidando el verdadero tesoro, la verdadera perla y te has despertado y has empezado a servir al Señor”.
“A nosotros nos toca buscar que el Evangelio lo descubramos como la verdadera alegría de la vida”.
“Si digo: Yo amo a mi hombre o mi mujer, pero así nomás… ¡no es amor! Amor es amor, amor es vida y si no le metes todo ¡no es amor!”
“La verdadera sabiduría que tenemos que pedir a Dios, es la alegría de vivir guiados por el Evangelio”.
“Hay rincones del corazón donde no le hemos dejado entrar, todavía tenemos cosas para aprender”.
Homilía de Mons. Eugenio Coter
Obispo del Vicariato Apostólico de Pando
Julio 30 de 2022
Link para escuchar la Homilía de Mons. Eugenio Coter
“Concede a tu servidor un corazón comprensivo y discernir el bien y el mal”
Si Dios te pusiera la misma pregunta que le puso a Salomón en la primera lectura que escuchamos, cuando Salomón tenía -dicen los expertos de biblia- alrededor de 16 años que es cuando se encuentra a punto de ser rey de Israel, Dios le dice -como escuchamos- Pídeme lo que quieras y yo te lo voy a dar. Salomón le pide lo que decimos la sabiduría, en realidad el libro lo detalla mucho más: “Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo para juzgar a tu pueblo, para discernir el bien y el mal”. Dos cosas: un corazón comprensivo y discernir el bien y el mal.
“Salomón pide a sus 16 años Sabiduría y Prudencia”
La tradición llama a esto: Sabiduría. Y responde Dios: te doy un corazón sabio, por eso sabiduría y prudencia de una manera que nadie más habrá. Eso es lo que pide Salomón en sus 16 años. ¿A ver nosotros qué hubiéramos pedido?
- Hay Señor, que me pase el dolor de hombro. Bueno si quieres morir sano, ya tendrá que pasarte.
- Que pueda tener una linda casa.
- Un buen coche.
- Un buen sueldo.
No sé qué hubiésemos pedido: Quítame del medio a esa persona. ¿Quién sabe?
“¿Pero de verdad, probamos a mirar en nuestro corazón?”.
Pero de verdad ¿probamos a mirar en nuestro corazón? En el evangelio, Jesús hace un paso y por cierto nos pone el ejemplo del tesoro escondido. En el tiempo de Israel, la tierra de Israel era siempre una tierra de paso de muchos ejércitos y al pueblo no le quedaba otra que normalmente escapar.
Quien tenía bienes no podía cargar los bienes porque escapaban al límite con un caballo, con un asno, con un burro. Y entonces cavaban un foso en su campo y enterraban las cosas que tenían valor, con la esperanza de poder volver un día. Pero muchas veces acababa que tenían que quedar donde estaban por años o se morían y se perdía la memoria de esto.
“El verdadero tesoro podemos decir es el encuentro con Jesús y el Evangelio”.
Hoy, cuando, alguien encuentra un tesoro -y aquí está la imagen que presenta Jesús- ¿Cuál es el tesoro? ¿el verdadero tesoro? ¿Qué dice acerca de esto la primera lectura del Evangelio?: El tesoro podemos decir es la sabiduría, tomamos en cuenta que Mateo escribe a una comunidad que ya es cristiana desde muchos años y entre ellos hay muchos convertidos de la religión hebraica al cristianismo, por eso el final del evangelio que escuchamos.
Pero en la realidad había cristianos Esenios y comprometidos, había cristianos tibios, había los que aparecían de vez en cuando. Mateo se pone a recordar a ellos estas tres parábolas indicándoles: El verdadero tesoro es el Evangelio, el verdadero tesoro es el Señor, la verdadera sabiduría era un mundo en el que había la búsqueda de la sabiduría y los filósofos iban con sus escuelas por que la mayor búsqueda era la búsqueda de la sabiduría, era algo importante en la vida, pero Mateo dice: Mira la verdadera sabiduría, el encuentro con Jesús y el Evangelio.
“Para ser cristiano, uno tiene que dejar todo y llenarse de alegría. No lo puedes hacer a medias,”
Y esto no lo puedes hacer a medias, o lo amas y lo acoges o no lo amas. O lo recoges con todos los desafíos que te plantea y le metes toda tu vida ve y vende todo lleno de alegría. Los predicadores -recuerda un comentarista del evangelio de hoy- subrayaban mucho el que uno para ser cristiano tiene que dejar cosas. No la lógica de Jesús es lo dejas todo y lleno de alegría porque has encontrado la verdadera alegría en el Evangelio.
“Te das cuenta que tu vida está buscando pequeñas monedas cuando estás olvidando el verdadero tesoro, la verdadera perla y te has despertado y has empezado a servir al Señor”.
Has encontrado la verdadera sabiduría pero no verdaderamente te llena el corazón en el Evangelio, entonces estás dispuesto a meterle en todo a vender todo y esto de verdad que para muchos es algo inesperado, un amigo que lo escuchado razonar y discernir frente a los hechos y se ha preguntado de dónde le viene esta sabiduría que ha descubierto al Evangelio o a veces sucede que acompañando a alguien en un entierro, escucha una página del Evangelio que te toca e improvisamente te despiertas y te das cuenta que tu vida está buscando pequeñas monedas cuando estás olvidando el verdadero tesoro, la verdadera perla y te has despertado y has empezado a servir al Señor. Esa es la lógica de Jesús. Lo haces lleno de alegría porque sabes que la verdadera alegría viene de acoger el evangelio en la vida.
“A nosotros nos toca buscar que el Evangelio lo descubramos como la verdadera alegría de la vida”.
Esta es la página que encontramos, y Mateo sigue diciendo es como una red que viene arrastrando en el mar y por eso que arrastra de todo, al final no nos toca a nosotros juzgar a los demás, serán los ángeles de Dios al final que juzgarán a nosotros nos toca buscar que el Evangelio lo descubramos como la verdadera alegría de la vida.
Si digo: Yo amo a mi hombre o mi mujer, pero así nomás… ¡no es amor! Amor es amor, amor es vida y si no le metes todo ¡no es amor!
Y entonces así este será el paso que nos hace discípulos del Señor, esta es la página que encontramos. La pregunta es ¿he descubierto la verdadera alegría de mi vida en el evangelio? ¿Estoy dispuesto a entregarle toda mi vida? o como a veces dicen: Ah sabe yo soy cristiano, pero sin exagerar. Cómo decir: Yo amo a mi hombre o mi mujer, pero así nomás… ¡no es amor! Amor es amor, amor es vida y si no le metes todo ¡no es amor!
“La verdadera sabiduría que tenemos que pedir a Dios, es la alegría de vivir guiados por el Evangelio”.
Entonces el Evangelio es el gran tesoro que tenemos frente al cual tenemos que darle toda la vida y descubriremos en esto la alegría, no la alegría del paraíso, que la habrá, sino la alegría de vivir guiados por el Evangelio, esta es la verdadera sabiduría que tenemos que pedir a Dios.
“Hay rincones del corazón donde no le hemos dejado entrar, todavía tenemos cosas para aprender”.
De verdad metamos nuestra vida así, pidamos de poder meter el evangelio ahí donde todavía hay rincones del corazón donde no le hemos dejado entrar, todavía tenemos cosas para aprender, para vivir esta sabiduría plena que es la verdadera alegría.
“Cuando uno de verdad está jugando su vida en el Evangelio, se lo ve en la cara, pero se lo ve que tiene una luz. Esto es la alegría del Evangelio”.
El Papa Francisco lo recuerda cuando nos habla de la alegría del Evangelio y cuando recuerda que el Cristiano es uno que expresa esta alegría, lo recordamos hace poco en una meditación a alguien, cuando uno de verdad está jugando su vida en el Evangelio, se lo ve en la cara, se lo ve que puede estar a medio problema, pero se lo ve que tiene una luz, que tiene una serenidad que sobresale de los problemas mismos que tenga y que le llena el corazón. Esto es la alegría del Evangelio.
Pidámosla entorno al Señor hoy día para nosotros, para todas nuestras comunidades y para todos los que están haciendo de la vida una tristeza en que se ahogan.


