“Las cooperativas mineras pagan el 4,8% al valor del oro, en cambio, por una vaca el impuesto es el 16%”.
“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo”.
“Los chiquitanos encontraron un gran tesoro: la fe en Cristo Jesús”.
“El reino de Dios es donde no hay marginados, se reúnen las personas de todas las razas y culturas para celebrar la riqueza que son ellos mismos”.
“El Reino de Dios es aquello que pedimos al rezar el Padrenuestro “Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad”.
“El Reino de Dios es el proyecto del Señor para la tierra y para quienes la habitamos, que no contamina, no destruye, no margina y no explota”.
Homilía de Mons. Robert Flock
Obispo del Vicariato Apo
Domingo 17 del Tiempo Ordinario
30 de julio de 2023
Un tesoro escondido
Queridos hermanos:
Durante mis vacaciones en los EEUU, entre otras cosas, hice turismo en una antigua mina de oro, no muy lejos de Las Vegas, Nevada, donde todo el mundo va con las ganas de ganar un gran tesoro con los juegos de azar. Al entrar en la mina y ver, incluso donde todavía hay venas con oro mesclado con la roca, preguntamos al guía: ¿Cómo se explica la presencia de los depósitos del oro? Lo que nos explicó, luego lo he verificado por varios artículos que encontré por internet. Sin pretender explicar todo…. Resulta que el oro y los otros metales pesados nacen de la explosión y colisión de ciertos tipos de estrellas, llegando a ser depositados en la tierra en la forma de asteroides y meteoritos, hundiéndose cuando todavía el planeta existía en forma líquida, para luego ser elevado cerca la superficie por terremotos y procesos volcánicos. La erosión de montañas con depósitos de oro explica su presencia en los sedimentos de los ríos.
“Las cooperativas mineras pagan el 4,8% al valor del oro, en cambio por una vaca el impuesto es el 16%”.
El precio del oro depende de su pureza, pero ahorita el precio de un gramo de oro de 24 kilates es 432.68 bolivianos equivalente a 62 dólares con 16 centavos de acuerdo al cambio oficial. Este precio, y los bajos impuestos que pagan, explica el por qué en Bolivia existen aproximadamente 1,100 cooperativas mineras auríferas empleando a más de 200,000 personas; se está formando otras 100 cooperativas cada año. De acuerdo al ministerio de Economía y Finanzas el impuesto a las cooperativas es el 4.8% al valor bruto de venta del oro. En cambio, si vendemos una vaca en el BFC aquí en San Ignacio, el impuesto es de 16%.
“El oro en Bolivia tiene otro precio. Lo paga la gente que vive rio abajo y come pescado contaminado con el mercurio”.
Por cierto, el oro en Bolivia tiene otro precio. Lo paga la gente que vive río abajo y come el pescado contaminado con el mercurio que utilizan para separar el oro de lo demás. Causa trastornos neurológicos, insomnio, pérdida de memoria, efectos neuromusculares, disfunciones cognitivas y motoras, ceguera, parálisis cerebral, sordera, disfunción mental y disfunción pulmonar, además abortos y defectos en los fetos. Bolivia actualmente ocupa el primer lugar en el mundo en la importación y exportación del mercurio. Alguien debe estar acumulando mucha riqueza con el negocio del mercurio, como también con el oro.
“El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo”.
Jesús dijo que «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.» En otras palabras, dice que el Reino de Dios es como adquirir los derechos exclusivos de una mina de oro. Jesús también, sugirió vender sus cosas y adquirir tesoro en el cielo, «porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón». Evidentemente, Jesús tenía su corazón en el Reino de Dios y no en ningún otro tesoro. ¿Por qué lo considera tan valioso?
Una parte de nuestra historia fue la búsqueda del gran Paitití, una mítica ciudad de oro escondido en la selva. Similar es la búsqueda de “El Dorado”, una ciudad Inca de con calles pavimentados de oro. Muchos lo han buscado, sin éxito. Curiosamente, el Libro del Apocalipsis dice que las calles de la Ciudad Celestial, la nueva Jerusalén que baja del cielo, tiene las calles pavimentadas con oro transparente, mucho mejor que nuestras calles de cemento o tierra, algunas con agua servida y otras inmundicias.
Otro mito es que los Jesuitas, al ser expulsados de la Chiquitania, dejaron enterrados un tesoro de oro en algún lugar. Si en realidad, hubiera tenido semejante tesoro, habrían dejado cálices, candeleros y otras cosas por el estilo hechas de oro. Dentro del patrimonio tenemos unas cuantas piezas de plata, cuyo origen es Potosí, pero no hay nada de eso. Había unas cositas de oro en el Museo de Santa Cruz que fueron todos robados en el 2010. Querían $50,000 dólares de “rescate” que, por supuesto no tenía la Arquidiócesis, por lo que estas cosas están perdidas para siempre, al igual que los ladrones, que tendrán un problema en el juicio final.
“Los chiquitanos encontraron un gran tesoro: la fe en Cristo Jesús”.
Cuando los Jesuitas llegaron a la Chiquitania, de hecho, encontraron un gran tesoro, que era los mismos pueblos chiquitanos. Ellos a su vez, también encontraron un gran tesoro: la fe en Cristo Jesús, una fe que abrazaron al formar un pueblo con una nueva cultura cristiana. Levantaron los templos que ahora son considerados Patrimonio de la Humanidad, un tesoro para el mundo entero, y motivo de orgullo especial para Bolivia, y por supuesto para nosotros que compartimos esta herencia en vivo y directo.
“El reino de Dios es donde no hay marginados, se reúnen las personas de todas las razas y culturas para celebrar la riqueza que son ellos mismos”.
Sin embargo, ni este patrimonio, por valioso que sea, se compara con el Reino de Dios, o el Reino de los Cielos que es esencialmente lo mismo. A diferencia de los reinos terrenales donde se pelean la repartición del poder y del oro y otros recursos, el Reino de Dios es donde no hay marginados, es donde se reúne las personas de todas las razas y culturas, para celebrar la riqueza que son ellos mismos, y donde se va descubriendo que cada ser humano, creado en la imagen y semejanza del mismo Dios, es un tesoro irrepetible, un patrimonio para su familia, para sus amigos y para el mismo Creador, tanto que para Jesús, vale la máxima pena, la cruz.
“El Reino de Dios es aquello que pedimos al rezar el Padrenuestro “Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad”.
El Reino de Dios es aquello que pedimos al rezar el Padrenuestro: “Venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad”. Nota que Jesús no nos enseñó a rezar, “lleguemos nosotros a tu Reino”, como si fuera algo para después de la vida terrenal, sino “venga a nosotros”. Porque el Reino de Dios, es sencillamente donde y cuando permitimos a Dios reinar sobre nosotros, es donde en forma personal y colectiva, vivimos su santa Voluntad.
“El Reino de Dios es el proyecto del Señor para la tierra y para quienes la habitamos, que no contamina, no destruye, no margina y no explota”.
El Reino de Dios es el proyecto del Señor para la tierra y para quienes la habitamos, que no contamina, no destruye, no margina y no explota. Es lo que quiso Dios antes de crear el universo y las estrellas que fabrican el oro. Es la Perla Fina de gran valor. Ojalá la encontremos todos


