“Hemos logrado concluir el proyecto iniciado hace varios años para refaccionar el campanario de la Catedral”.
“Espero que sea motivo de alegría y orgullo para todo el pueblo Ignaciano y especialmente para quienes se identifican como Chiquitanos”.
“Empezaron a venir los misioneros a estas tierras, con el afán de hacer discípulos a estos pueblos. Algunos eran auténticos santos, otros quizás como tu yo”.
“Un ex soldado descubrió que cueste lo que cueste, es mejor ser discípulo-misionero de Jesús que héroe de las guerras”.
“Bajo la guía de los Jesuitas se creó una nueva cultura “chiquitana”, la fe sembrada echó raíces y se mantuvo durante siglos”.
“Derecha e izquierda son los clavos en las dos manos del Crucificado, clavos metidos sin piedad por un mundo que se postra ante Satanás”.
“Quienes buscan centralizar el poder ponen una corona de espinas en la cabeza de Cristo”.
“La identidad y cultura del pueblo Chiquitano no es anterior a la colonia, es el fruto de una evangelización en las Misiones Jesuíticas”.
“La nueva CPE encarna una actitud discriminatoria y racista al no reconocer a estas nuevas culturas cristianas con el mismo estatus que los andinos”.
“Nuestro desafío al celebrar estos 275 años de la fundación de San Ignacio, es defender a los pueblos originarios del Oriente sin la dinámica del resentimiento, odio, racismo y violencia”.
Homilía de Mons. Robert Flock
Obispo de la Diócesis de San Ignacio de Velasco
Fiesta Patronal de San Ignacio
31 de julio de 2023
Ad maiorem Dei gloriam
Queridos hermanos.
Link para ver la Santa Misa presidida por Mons. Robert Flock
“Hemos logrado concluir el proyecto iniciado hace varios años para refaccionar el campanario de la Catedral”.
Cada año al celebrar nuestra fiesta patronal y aniversario, escuchamos a Jesús hablando de los cálculos para la construcción de una torre. “¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: «Este comenzó a edificar y no pudo terminar».” Así me alegro que hemos logrado concluir el proyecto iniciado hace varios años para refaccionar el campanario de la Catedral. Esta torre formaba parte de la Catedral que construyó Mons. Rosenhammer, quien se vio obligado a derrumbar el edificio original en el 1948 a pesar de los grandes esfuerzos de Plácido Molina Barbery para promover su restauración.
“Fue Mons. Stetter quién construyó nuestra hermosa catedral actual consagrada en el año 2000”.
La nueva catedral fue consagrada en octubre del 1968; había sido diseñado en Austria y financiado por la Arquidiócesis de Salzburgo. Fue Mons. Stetter quien construyó nuestra hermosa catedral actual, consagrada en el año 2000, aprovechando las fotografías de Plácido Molina Barbery para reproducir en lo posible la obra original, pero conservando el campanario de Mons. Rosenhammer. Ha sido mi deseo, armonizar esta torre con el resto de la Catedral Chiquitana, que además de albergar las inmensas campanas que colocó Mons. Carlos, es signo de nuestra larga amistad con Salzburgo. Remodelamos la fachada frontal en el 2020, incorporando la imagen de nuestro Santo Patrono, San Ignacio de Loyola y el logo Jesuítico (Por si acaso, lo que parece ser las letras IHS, en realidad son las primeras tres letras mayúsculas en griego de la palabra “Jesús”: Iota, Eta, Sigma).
“Espero que sea motivo de alegría y orgullo para todo el pueblo Ignaciano y especialmente para quienes se identifican como Chiquitanos”.
Ahora, en la fachada que da la bienvenida a San Ignacio, hemos incorporado a María Asunta en la parte más alta, después a San José con el niño Jesús, y finalmente a San Francisco de Asís, nuestro patrono secundario. A pesar de lo que dice Jesús sobre los cálculos para hacer una torre, no hice ningún presupuesto, y no sé cuánto hemos invertido. Me parecía necesaria la obra, cueste lo que cueste. Espero que sea motivo de alegría y orgullo para todo el pueblo Ignaciano, y especialmente para quienes se identifican como Chiquitanos, y que como campanario cumpla su función de llamarnos al encuentro con nuestro Señor Jesucristo en la Santa Misa.
“La verdadera preocupación de Jesús era el costo del discipulado. El que no carga con su cruz y me sigue no puede ser mi discípulo”.
Ahora, con todo esto, es importante recordar que, al usar el ejemplo del costo para construir una torre, como también de los preparativos para una guerra, la verdadera preocupación de Jesús era el costo del discipulado. “El que no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.”
“El valor de cada vida humana, con el conjunto de todas nuestras acciones y esfuerzos lo determina Jesucristo”.
El costo, pues, que Jesús mismo tuvo que asumir para ser fiel a la misión que recibió del Padre celestial, fue su pasión y su cruz. La recompensa fue su resurrección gloriosa y su actual rango como Señor del Universo, Juez de Vivos y Difuntos. Significa que el valor de cada vida humana, con el conjunto de todas nuestras acciones y esfuerzos, lo determina Jesucristo, a la luz de su propio proyecto para la humanidad, proyecto que anunciaba como Buena Nueva y que llamaba el “Reino de Dios”. Él es también el Juez de las naciones y de todos los reinos que surgen en la historia, que igualmente son juzgados en función del Reino de Dios y las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.
“Empezaron a venir los misioneros a estas tierras, con el afán de hacer discípulos a estos pueblos. Algunos eran auténticos santos, otros quizás como tu yo”.
Por eso dio a los Apóstoles el gran mandato misionero: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”. En obediencia a este mandato, al tropezar Cristóbal Colón con las Américas, empezaron a venir los misioneros a estas tierras, con el afán de hacer discípulos a estos pueblos. Algunos eran auténticos santos, otros quizás como tu y yo. Dada las realidades de la época, no podrían venir sin el aval de los poderes coloniales, como tampoco sin el mandato del Santo Padre.
Un ex soldado descubrió que cueste lo que cueste, es mejor ser discípulo-misionero de Jesús que héroe de las guerras.
Entre estos misioneros, llegaron los Jesuitas, congregación relativamente nueva, fundada por un ex soldado, que descubrió que, cueste lo que cueste, es mejor ser discípulo-misionero de Jesús que héroe de las guerras. Aquellos misioneros, vieron que tenían una oportunidad inédita en la historia: promover una nueva civilización netamente cristiana.
“Bajo la guía de los Jesuitas se creó una nueva cultura “chiquitana”, la fe sembrada echó raíces y se mantuvo durante siglos”.
Conocedores del cristianismo de entonces en Europa con sus contradicciones y corrupciones, y viendo lo que pasaba en lugares como Potosí, donde las poblaciones nativas fueron esclavizadas para sacar sus riquezas y construir la ciudad, los Jesuitas lograron al aval de la Corona para llevar adelante su proyecto con el ideal de Durante los 76 años que duró su proyecto, ni siquiera se permitía a los extraños entrar en las Reducciones, solo los dos padres encargados de cada Misión. Bajo su guía se creó una nueva cultura “chiquitana”, y un conjunto de pueblos que prosperaban, gozando ellos mismos del fruto de sus labores. Así, a pesar de la expulsión de los Jesuitas, en base a las calumnias de quienes querían explotar a los Chiquitanos y apoderarse de sus territorios, la fe sembrada echó raíces y se mantuvo durante los siglos, de manera que, al celebrar nuestro 275 aniversario, todavía persevere en nuestro medio.
“El discurso en contra del proyecto de Dios se caracteriza por oponer la malvada derecha capitalista contra la santa izquierda socialista”.
Según el Currículo Basé 2023 del Sistema Educativo Plurinacional, página 16, los misioneros vinieron “para colonizar las almas, proceso de subjetivación que tuvo el sentido de consolidar la colonización política y económica.” Esto es una mentira, como las muchas que escuchamos estos días de quienes están armando su propio reino en contra del proyecto de Dios. Su discurso se caracteriza por oponer la malvada derecha capitalista contra la santa izquierda socialista, pero la verdadera opción no es derecha versus izquierda, sino arriba versus abajo. Y lo que no se dan cuenta es que el resentimiento que cultivan y promuevan es la forma infernal que tiene Satanás para colonizar las almas para que no reciban al Espíritu Santo.
“Derecha e izquierda son los clavos en las dos manos del Crucificado, clavos metidos sin piedad por un mundo que se postra ante Satanás”.
Al fin de cuentas, pues, derecha e izquierda son los clavos en las dos manos del Crucificado, clavos metidos sin piedad por un mundo que se postra ante Satanás, engañado por la tentación de gozar de la gloria y poder de todos los reinos del mundo. Es esta misma tentación que estaba detrás de las dictaduras militares en décadas pasadas, como de las dictaduras actuales.
“Quienes buscan centralizar el poder ponen una corona de espinas en la cabeza de Cristo”.
Quienes buscan centralizar el poder, ponen una corona de espinas en la cabeza de Cristo y una espada en su corazón, porque lo último que quieren es ser su discípulo. Les cuesta demasiado.
“Hace 33 años se realizó la primera Marcha Indígena “Por el Territorio y la Dignidad”.
Hace 33 años se realizó la primera Marcha Indígena “Por el Territorio y la Dignidad”, desde las tierras bajas del Oriente y hace 21 años la cuarta marcha, reclamando una nueva Constitución Política del Estado, para finalmente tomar en cuenta a los pueblos postergados. La nueva carta magna, aprobada en el 2009, dice en el Artículo 9 que la primer finalidad y función esencial del Estado es “Constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales.” Suena casi como el Reino de Dios.
“La identidad y cultura del pueblo Chiquitano no es anterior a la colonia, es el fruto de una evangelización en las Misiones Jesuíticas”.
La palabra Originario y sus variantes aparecen 126 veces, la palabra Indígena 130 veces. Sin embargo, el Artículo 30 dice: “Es nación y pueblo indígena originario campesino toda la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la invasión colonial española.” Como todos sabemos, la identidad y la cultura del pueblo Chiquitano, no es anterior a la colonia. Es el fruto de una evangelización en las Misiones Jesuíticas, realizado sin el racismo y la crueldad que sufrieron en otras partes. Precisamente por eso, expulsaron a los Jesuitas.
“La nueva CPE encarna una actitud discriminatoria y racista al no reconocer a estas nuevas culturas cristianas con el mismo estatus que los andinos”.
Es irónico que el clamor para una nueva constitución nace en el Oriente, pero el proyecto fue secuestrado, con el resultado de que la nueva CPE encarna una actitud discriminatoria y racista, al no reconocer a estas nuevas culturas cristianas, con el mismo estatus que los andinos. Pero sepa que la fe cristiana no destruye las culturas, las perfecciona.
“Vemos territorios de los pueblos avasallados, ríos contaminados, bosques quemados, caminos bloqueados y cuando alguien protesta es acusado de racismo y discriminación”.
Ahora vemos avasallados los territorios de los pueblos del Oriente, los ríos contaminados, los bosques quemados y los caminos bloqueados y cuando alguien levanta una voz de protesta, inmediatamente es acusado de racismo y discriminación por quienes cometan estos atropellos.
“Nuestro desafío al celebrar estos 275 años de la fundación de San Ignacio, es defender a los pueblos originarios del Oriente sin la dinámica del resentimiento, odio, racismo y violencia”.
Por eso, nuestro desafío, al celebrar estos 275 años de la fundación de San Ignacio, es defender a los pueblos originarios del Oriente, pero sin caer en una nueva dinámica de resentimiento, odio, racismo y violencia.
“Nos toca renunciar a nuestros reinos propios y hacerlo todo por la mayor gloria y honor de Dios”.
Nos toca, como discípulos de Cristo, y herederos del proyecto misionero de San Ignacio de Loyola, renunciar a nuestros reinos propios, y hacerlo todo “ad maiorem Dei Gloriam”. Por la mayor gloria y honor de Dios.


