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Mons. Blase Cupich: “Ahora tenemos una Iglesia que tiene claro que la gente debe ser escuchada”

A la hora de trazar balances sobre el sínodo que acaba de cerrarse sobre la familia, Blase Cupich, arzobispo de Chicago, Estados Unidos, no tiene dudas: nadie ganó ni perdió, como algunos interpretaron, sino que para él, como ocurrió con el Concilio Vaticano II, se abrió un nuevo capítulo para la Iglesia Católica.

Elegido por Francisco al frente de la tercera diócesis de Estados Unidos y en línea con esa Iglesia pobre para los pobres a la que llama, en una entrevista con LA NACION, Cupich, de 65 años, admitió que en ciertos temas hubo divisiones en el sínodo. Pero destacó el consenso de la gran mayoría de los obispos.

-¿Qué le pareció el documento final?

-Creo que es interesante que dos tercios de los obispos, una gran mayoría, aprobaron el documento. Esto no pasó nunca, ni siquiera en documentos de Iglesia. Entonces, todo el documento, entregado al Santo Padre, representa el consenso de los obispos del mundo. Y creo que esto no debe ser olvidado, sino tenido en cuenta.

-¿Cómo explica que para algunos el sínodo fue una victoria del Papa porque el parágrafo 85 (el de la integración de los divorciados vueltos a casar) alcanzó los dos tercios sólo por un voto, pero para otros, los conservadores, fue una derrota porque no se menciona la palabra “comunión”? ¿Es un reflejo de la polarización que hubo entre los obispos?

-Creo que sí, hubo una polarización en algunos momentos de la discusión, pero interpreto la votación no como que alguien ganó o perdió, sino que los obispos tomaron la responsabilidad de expresar lo que pensaban y querían que el Santo Padre supiera esto.

-¿Qué opina de ese párrafo?

-Creo que ese párrafo, que tuvo dos tercios más un voto, tiene un significado fuerte. Porque fue un voto que dijo que los obispos quieren que haya un camino para los divorciados vueltos a casar que sufren de su situación. Los obispos dijeron que hace falta un cuidado especial para ellos, que hace falta un camino para integrarlos en la Iglesia y que deben participar más profundamente en la liturgia de la Iglesia. Para mí fue una declaración muy fuerte y una fuerte indicación del Papa.

-Pero la división sigue siendo fuerte: un tercio de los obispos votó en contra.

-Sí, es verdad, pero a lo largo de los años aprendí que es muy difícil decir por qué la gente vota en contra de algo. Pudo haber votos en contra quizá porque no se fue lo suficientemente lejos, porque querían que la palabra “comunión” estuviera allí. O pudo haber votos en contra porque no quieren ninguna apertura.

-¿Quedó decepcionado con la cuestión de la homosexualidad, ya que el documento se limitó a reafirmar cosas ya dichas?

-Creo que el comité de redacción interpretó el sentir de la asamblea y escribió algo que sentía que la mayoría iba a poder votar… Los principios en ese párrafo de todos modos son fuertes: tenemos que respetar a las personas y tenemos que asegurarnos de que no haya discriminación, y segundo, tenemos que pensar que hay familias que están sufriendo con esta realidad y tenemos que apoyarlas. Creo que eso fue muy importante. Por otro lado, nunca va a haber una propuesta para que la Iglesia respalde matrimonios homosexuales, esto no pasará nunca.

-¿Pudo sentir la oposición de un bloque conservador al Papa?

-Mire, yo fui sacerdote 40 años con gente que estaba de un lado o del otro. Por eso no me sorprende que haya gente que tenga sentimientos fuertes sobre una posición u otra. Durante el pontificado de Juan Pablo II yo tenía sacerdotes en mi diócesis que se oponían a la forma en que el papa hacía las cosas y supongo que también algunos obispos. Nunca hay un ciento por ciento de respaldo a ningún papa, creo que no es realista pensar que las cosas sean así.

-Mucha gente comparó este sínodo con el Concilio Vaticano II. ¿Cree que significará también un nuevo capítulo para la Iglesia?

-Sí, creo que se abre un nuevo capítulo, es un momento decisivo. Creo que vivimos un momento de gracia para la Iglesia Católica, el mismo que sentí que vivíamos durante el Concilio Vaticano II, cuando yo estudiaba. Ahora tenemos una Iglesia que tiene claro que la voz de la gente debe ser escuchada, el Papa lo dijo claramente en su discurso sobre el 50° aniversario de la institución del sínodo, cuando habló la Iglesia no sólo como “la que enseña”, sino también como “la que aprende” y escucha. El Concilio Vaticano II nos dio un sentir de eso y ahora estamos recapturando eso. Y creo que es muy importante. Creo que el Santo Padre con el sínodo y la sinodalidad nos llama a ser una Iglesia adulta, en la que necesitamos escucharnos los unos a los otros para discernir la voz de Cristo hoy, en el mundo en que vivimos.

Texto papal sobre la familia

El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, anunció ayer que el Papa promulgará una exhortación apostólica sobre la familia sobre la base de las conclusiones del sínodo de obispos.

Parolin, número dos del Pontífice, confirmó así lo que había anticipado LA NACION en cuanto a un probable texto magisterial del Papa después de la asamblea de obispos de todo el mundo. Aunque dijo que desconocía cuándo verá la luz este documento, Parolin estimó “que no tardará mucho”.