Oruro

Mons. Bialasik: ¿Somos buena tierra? Homilía dominical

En la Eucaristía de este domingo 12, Mons. Cristóbal Bialasik reflexionaba sobre la Palabra de Dios sembrada en terreno fértil y en medio de los corazones de los hombres; sin embargo no siempre ésta Palabra está motivada, pese a que ésta semilla es de excelente calidad. El sembrador, la siembra con generosidad, amor y esperanza. La coloca incluso en lugares donde no hay ningún resultado. La esperanza de Cristo, no es sólo sembrar, sino esperar que las semillas den buen fruto en todos los sectores. La semilla es buena, pero no siempre el terreno responde de manera adecuada.

Las personas, por afán de política, o de dinero, están buscando otro camino. Algunos se dejan llevar por ideologías de género u otras que son materialistas e inhumanas; contra la vida y promueven el aborto, matando al ser humano en su seno. Hay quienes destrozan los valores: el sentido de la vida, del verdadero significado de la familia.

Dispongámonos a que el Señor nos prepare siempre, dejemos que ella resplandezca nuestro suelo con la lluvia de su gracia. Dejemos que Él aplane nuestro terreno, moldeándolo de acuerdo a Su voluntad y no de la nuestra; así podremos ser tierra buena que busca para sembrar Su palabra, y para que dé el fruto esperado

Cercana la solemnidad de la Virgen del Carmen, encomendó su protección para nuestro país. El Carmelo, cuya hermosura ensalza la biblia, ha sido siempre un monte sagrado. En el siglo IX ac. Elías lo convirtió en el refugio de la fidelidad al Dios único, el lugar de los encuentros entre el Señor y su pueblo; durante las cruzadas en la Iglesia, los ermitaños cristianos, se escondieron en este monte, allí vivieron su soledad y su vida espiritual con Dios. Recién el patriarca Alberto de Jerusalén, en el siglo XIII, dio una regla, confirmada por el Papa Honorio III en 1226. Por eso, nos encomendamos al patrocinio de la Virgen, para que haga llegar nuestras súplicas, hasta Cristo, Monte de la Salvación.

Recordó que el Escapulario, el Rosario y la Medalla Milagrosa, son sacramentales reconocidos por la Iglesia que deben estar presentes en nuestra vida para invocar su poderosa intercesión ante Dios.

Que en este tiempo de pandemia que vivimos, la oración debe unir a las familias para fortalecerlas y llenarlas de esperanza en el amor misericordioso del Padre.