Santa Cruz

Mons. Antonio Reimann: La fe nace de la Palabra de Cristo

“¿Cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados?…Por lo tanto la fe viene de la predicación y la predicación de la Palabra de Cristo” (Rom. 10, 14-15; 17).

Durante la reciente Asamblea Pastoral del Vicariato (del 21 al 23.02) tanto en las presentaciones como en las intervenciones libres, con frecuencia se repetía la palabra ESCUCHA. Sobre todo nos referíamos a volver escuchar a Dios que nos sigue hablando a través su Palabra revelada y los diferentes acontecimientos de la vida.

Escucha debe partir de nosotros mismos

Esta actitud de Escucha, debe partir primero de los mismos agentes pastorales: de los Presbíteros, la Vida Consagrada, y los Laicos comprometidos en la Iglesia. Si esto acontece, seguramente se reflejará en las tres prioridades de la misión: la Pastoral Familiar, la formación de los Laicos (comenzando por la Infancia y Adolescencia Misionera), y la Pastoral Juvenil y Vocacional.

Animación bíblica y catequética

En este contexto entendemos la preocupación por la creación de un Equipo de Animación Bíblica en el Vicariato, que pretende acercarse en este año a todas las zonas y las parroquias para tomar contacto con las personas, que asistieron el año pasado a los talleres bíblicos, en San Ramón, e invitar a los catequistas, parejas guías de la catequesis familiar, líderes, profesores de religión, u otras personas en cada parroquia, para conocer y amar más al Señor por medio de su Palabra.

Lo mismo pretenden los tres encuentros específicos para los catequistas a nivel de todo Vicariato, se llevarán a cabo en San Ramón según el cronograma señalado en el Calendario. Por una parte, la formación garantiza, de alguna manera, la trasmisión del Mensaje. Por otra, estos encuentros ayudan a crear “redes” entre los agentes de pastoral; expresan nuestra Iglesia-comunión, seguramente limitada, pero con deseos de renovarse y caminar.

Recuperar el sentido del año litúrgico

El Señor sale hoy a nuestro encuentro y nos comunica su salvación a lo largo del año litúrgico. El desafío que tenemos es ponernos en la escucha de su Palabra que nos posibilita la comprensión y aceptación de sus misterios de salvación en nuestra vida. Por lo tanto, urge la asociación de la preparación a los sacramentos de la iniciación cristiana (Bautismo, Confirmación, Eucaristía) a la celebración del Año Litúrgico, y no tanto al “calendario escolar”. Eso con el fin de no confundir la clausura del año escolar con la clausura de las prácticas religiosas, y la clausura del contacto vivo con la parroquia.

El rol de los padres de la familia

Una vez más constatamos que los primeros educadores en la fe, deberían ser los padres de familia, y que ellos deben acompañar a sus hijos en el camino que los conduce al encuentro con él Señor. Si eso falta, todos nuestros esfuerzos de la evangelización caen en saco roto. Somos conscientes que la familia hoy vive internamente muchos conflictos, y por eso se necesita un acercamiento más efectivo a cada una de ellos, y un proceso más prolongado en la evangelización de la familia.

El pueblo de su propiedad

En la clausura de la Asamblea Pastoral, la Palabra de Dios tomada del libro del Deuteronomio nos decía: “Hoy tú le has hecho declarar al Señor que él será tu Dios, y que tú, por tu parte, seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos, sus leyes, y escucharás su voz. Y el Señor hoy te ha hecho declarar que tú serás el pueblo de su propiedad exclusiva…” (cf.26, 16-19).

Quien mejor que María, cuya fiesta de la Anunciación en este mes celebramos, nos puede ayudar a comprender, que vale la pena acoger la Palabra de Dios en nuestra vida, porque con esta aceptación nos viene la verdadera vida: la vida del Señor mismo se hace presente en nosotros y nos salva.

El camino hacia la Pascua de Resurrección

El camino cuaresmal que recorremos nos lleva por el misterio de la pasión y muerte del Señor a la Noche sagrada de la Luz y a la Solemnidad de la Pascua. Pero sólo podemos gozarnos de esta nueva luz, que vence todas las tinieblas, si en la vida ordinaria acogemos con fe y confianza esta Palabra y nos dejamos transformar por ella.

Para esta misión que nos encomendó una vez más el Señor durante los días de la Asamblea, les bendigo y acompaño.

Fraternalmente en Cristo muerto y Resucitado:

+Antonio B. Reimann, OFM

Concepción, 25 de Febrero de 2013