Santa Cruz

Asamblea Pastoral del Vicariato Ñuflo de Chávez

En el Mensajero del mes de febrero, aparecía la convocatoria para la Asamblea del Vicariato en San Ramón.

21 de febrero:

Poco a poco y con puntualidad fueron llegando los sacerdotes, religiosas y laicos de las diferentes parroquias. Es un espacio bonito el que propician los saludos y el intercambio amistoso. Por eso, mientras se creaba este clima de fraternidad, ya estaba en marcha la Asamblea, aunque eran las 10:30 cuando nos reunimos todos en el salón.

Se inició la jornada con un rato de oración. Después de la invocación al Espíritu Santo, el Evangelio del 2º domingo de cuaresma sobre la transfiguración, nos ayudó a profundizar en la Palabra desde un análisis sincero de nuestra realidad. La tentación de fabricar una choza para aislarnos del servicio en la misión, se repite muchas veces en el discipulado. Dejar que la luz nos traspase, nos interpele y nos devuelva, con unos ojos nuevos, a nuestra realidad –tantas veces sufriente y desintegrada- es asumir la Pasión con claridad de Pascua. La fe pasa, necesariamente por este proceso: de lo cotidiano al Tabor para volver a lo cotidiano dispuestos a realizar la subida a Jerusalén.

Enseguida, Mons. Antonio B. Reimann, tomó la palabra y recordó lo que debe significar la celebración del año de la fe para cada uno de nosotros. En la medida que respondemos al Señor se produce el crecimiento en la fe. El don recibido, es también, tarea.

Luego hizo referencia a la decisión del Papa Benedicto XVI y adelantó que, al finalizar la Asamblea, entregaría una carta para ser leída en las parroquias.

Anunció, como tareas, la preparación al Congreso Eucarístico y la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Rio de Janeiro.

Después de estas primeras palabras, que sirvieron de marco general para situar algunos temas a desarrollar en la Asamblea, se fueron reconociendo a los representantes de cada parroquia; se presentaron a quienes recientemente se vinculaban al Vicariato; y se informó sobre algunos nombramientos realizados. Planteado el programa de trabajo, tuvimos un breve descanso.

Al retornar a la sala, D. Ismael Vilca, Alcalde de San Ramón, quiso saludar a la Asamblea. Reconoció agradecido su vinculación a la Iglesia y el deseo de servirla desde su trabajo y responsabilidad. Recordó a quienes le habían acompañado y ayudado a crecer en la fe y manifestó su adhesión a la comunidad parroquial.

A continuación, el obispo y pastor, presentó la Carta apostólica Porta fidei. El Año de la fe se sitúa en el marco de los 50 años de la celebración del Concilio Vaticano II y a los 20 de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. Es un segundo impulso para redescubrir y profundizar los contenidos de la fe. Fue Pablo VI, en el año 1967, quien invitó, por primera vez, a hacer este camino de conversión. Ahora el momento histórico ha cambiado, los signos de secularización y desconcierto manifiestan la necesidad de recuperar la identidad y el sentido profundo del seguimiento a Jesucristo, expresado en el credo de la Iglesia. Nuestro testimonio brota de la alegría de creer, de la experiencia del encuentro con el Señor.

Para poder trabajar en las parroquias los contenidos del Credo, se presentó un DVD, con 15 temas que pueden desarrollarse en distintos grupos y ambientes. También, se recomendó el Catecismo de la Iglesia Católica como texto de referencia para la preparación y desarrollo de nuestras catequesis.

En la tarde, los Vicarios episcopales de las diferentes zonas, presentaron un informe respondiendo al cuestionario que previamente había sido propuesto a las parroquias de acuerdo a las prioridades establecidas en la Asamblea 2012: centralidad de la Eucaristía, pastoral familiar y formación bíblica. Aunque cada comunidad parroquial, tiene sus características propias, hay problemáticas comunes. Entre ellas cabe señalar:

* La dificultad para organizar la pastoral familiar: porque la respuesta a las convocatorias es débil; los problemas que presentan algunas familias requieren un tratamiento más especifico y cualificado; en general la desintegración familiar no permite obtener resultados inmediatos… A pesar de todo, ha habido un esfuerzo real por iniciar la pastoral familiar dedicando tiempo y recursos y se reconocen algunos logros, aunque el caminar sea lento.

* En cuanto a que la preparación para recibir la Primera Comunión y la confirmación se realice durante dos años, tiene algunos inconvenientes: el número de catequistas que hay en las parroquias es insuficiente para responder a la demanda. Por otra parte, bastantes catequistas ofrecen su servicio por un período de un año, son jóvenes, que al finalizar el bachiller, tienen que salir de sus pueblos por razones laborales o de estudio. Tampoco las familias colaboran, motivando la perseverancia en sus hijos.

* Preocupa, sobre todo, la falta de vinculación a la vida sacramental: después de hacer la primera comunión o la confirmación. Incluso, mientras el período de preparación, muchos de los que asisten a la catequesis no participan en las celebraciones.

* Tal vez, una de las novedades más significativas fue el aporte de la zona Guaraya, que ha emprendido la formación de los caciques rescatando los valores evangélicos que subyacen en su organización y costumbres.

* En casi todas las parroquias, aunque no se haya establecido el consejo económico, se ha concienciado sobre la necesidad de colaborar en el mantenimiento de la parroquia y de crear fondos solidarios para socorrer a los más necesitados.

* En las tres zonas del Vicariato se realizaron las Asambleas zonales pero no en todas las parroquias se llevó a cabo la Asamblea Pastoral Parroquial.

Al escuchar los informes, el eco que dejan es de búsqueda, esfuerzo común, servicio a la misión, intentos de renovación en los métodos y estrategias, sentido de comunión…

Se siguió, después, con los informes de las distintas comisiones. Biblia y catequesis sintetizó lo realizado en el año 2012 y la proyección de futuro ofreciendo el calendario de encuentros a realizarse en el 2013. Los catequistas serán formados mediante tres talleres dirigidos a todas las parroquias del Vicariato. El instrumento de trabajo será libro, del primer nivel, Catequistas al estilo de Jesús. En la formación bíblica se quiere fortalecer la formación de los agentes de pastoral en las zonas y parroquias, a través de tres semanas de presencia en cada zona. De este modo se desea facilitar el conocimiento de Jesús y su evangelio.

La Comisión de la OMP, informó sobre los encuentros y talleres que habrá en el presente año y los que se realizaron en el 2012. Insistió en la necesidad de incorporar a las familias y anunció la celebración del Congreso familiar que se celebrará en octubre.

En el informe de la Comisión de la Pastoral Familiar se subrayó la participación en el encuentro de Sucre y se sugiere que en este año se haga la réplica en las diferentes zonas.

Por último, la Pastoral juvenil y vocacional presentó el programa de actividades previstas para el 2013, relacionadas en su mayoría con la JMJ, en Rio. El Vicariato participa con 10 jóvenes que formarán parte de la Arquidiócesis de Santa Cruz.

Terminados los informes, se invitó a opinar sobre las distintas cuestiones que se habían suscitado, sobre todo, en torno a la preparación para los sacramentos. Por un lado, para fortalecer el proceso de la fe hay que renovar los métodos y por otro, no se puede ignorar que en algunas realidades es difícil provocar un cambio que tiene raíces culturales, y limitaciones que van desde la falta de agentes para la pastoral hasta la inestabilidad de las familias.

Después de escuchar distintos puntos de vista, Mons. Antonio B., tomó la palabra y propuso para el futuro culminar los procesos catequéticos incorporando la celebración de los sacramentos al año litúrgico. Las confirmaciones se realizarían en el tiempo pascual, en torno a Pentecostés; y las Primeras comuniones, más cerca a la festividad del Corpus Christi. De este modo tal vez hubiera más continuidad y compromiso con la vida parroquial. El terminar los procesos al mismo tiempo que la gestión escolar puede ser causa de la deserción en el período de vacaciones y la falta de incorporación posteriormente.

Luego, leyó los primeros párrafos del Mensaje final del último Sínodo de los obispos. El icono de la samaritana establece el equilibrio entre, la confrontación a la luz de la verdad, y la misericordia que suscita la realidad concreta. Saber conjugar la norma y el acercamiento a la fe, desde la situación real en la que se encuentra la persona, requiere discernimiento y sabiduría del Espíritu.

Con la celebración de la Eucaristía y la adoración al Santísimo, se terminó la primera jornada.

22 de febrero:

La jornada se inició con la oración de laudes en la Parroquia, seguidamente desayunamos juntos y pasamos al salón. Mientras llegaba, Mons. Javier del Río, obispo de Tarija, se dio lectura a la crónica del día anterior, al terminar se pidió a los asistentes que ayudaran a completar el contenido. Se introdujo la formación a los caciques; las acciones prioritarias de las zonas pastorales; y la propuesta de Monseñor: culminar los procesos catequéticos en sintonía con el desarrollo del Ciclo litúrgico y no de la gestión escolar.

Dimos la bienvenida al obispo de Tarija. Después de saludar a la asamblea, invitó al Congreso Eucarístico que se enmarca en la Formación Permanente y se celebrará el año 2015 en la ciudad de Tarija. Centró su exposición en la fuerza regeneradora de la Palabra y su estrecha relación con la Eucaristía. Recogemos algunas de sus reflexiones:

* La misión que la Iglesia recibió como encargo de Jesús es:
– Anunciar mediante la Palabra (“Vayan y prediquen la Buena Noticia”)
– Celebrar la fe (“Hagan esto en memoria mía”)
– Vivir el amor (“Como yo les he amado ámense unos a otros”)

La presencia de Jesús está garantizada: “Yo estaré con ustedes hasta el final de la Historia…”. La Iglesia enviada es acompañada por el mismo Jesús, Cabeza de todo el Cuerpo.

* La Eucaristía es el memorial que hace presente estas tres dimensiones: Palabra, sacrificio redentor y envío. En ella queda explicitada la misión de la Iglesia. Jesús es quien realiza y cumple el anuncio: Santifica al pueblo; alimenta la fe; y une a la comunidad de bautizados.

* La presencia de Jesús es cumplimiento de la Palabra : “En el principio la Palabra se hizo carne para vivir entre nosotros”. La Palabra necesita ser escuchada y aceptada (“quienes la reciben son hijos de Dios). Esta Palabra se ha hecho CARNE para vivir y habitar con nosotros; el pan se consagra para hacerse carne en nosotros. En la última cena Jesús lo toma (acepta el proyecto de Dios), se entrega y nos lo entrega. El sacrificio redentor se nos comunica para hacerse carne en nosotros.

* Cuatro veces en la Celebración de la misa escuchamos la: “El Señor esté con ustedes” (“Dominum vobiscum” = el Señor con ustedes). El sacerdote lo dice al inicio, antes de la proclamación del Evangelio; al comienzo de la Acción de gracias (prefacio) y al finalizar la celebración. Esta afirmación no expresa un deseo, sino una realidad.

Dios con nosotros en la Palabra: somos religión revelada. Dios nos ha hablado, antes de que nosotros podamos acudir a Él, Él ha venido a nosotros. La iniciativa es de El por eso la actitud de escucha, acogida y compromiso. En Jesús tenemos acceso al Padre.

La acción de gracias culmina en la Consagración: Jesús tomó el pan en sus manos, es decir, aceptó el proyecto del Padre; lo partió, se hizo sacrificio redentor, cordero inmolado para el recate de todos; y lo dio, lo comunicó haciéndonos coparticipes: “hagan esto en memoria mía”.

La comunión es la incorporación al Cuerpo y la Sangre de Jesús que se hace, no sólo alimento, sino carne en nuestra carne. Se entrega a nosotros, para que nosotros podamos ser en Él.

En la explicación se fue deteniendo en cada una de estas partes tal como se desarrollan en la Misa, resaltando mucho el ministerio del lectorado y la estrecha relación entre consagración y comunión.

Al terminar, se abrió una ronda de preguntas en las que se pudo descender a cuestiones prácticas. La asamblea sintió el deseo de seguir avanzando sobre este y otros temas. Despedimos a Mons. Javier del Rio con la esperanza de volverlo a ver.

El primer rato de la tarde, se hicieron tres grupos de acuerdo a las zonas del Vicariato, para trabajar en continuidad con las prioridades que se habían señalado el pasado año. Se trataba de concretar las acciones que se van a llevar a cabo en el 2013 iluminándolas con la carta apostólica “Porta fidei” y la preparación al congreso Eucarístico.

Después se dio a conocer a la Asamblea el plan de cada zona tal como queda recogido en este mismo Mensajero. A continuación, se presentó el recorrido que hará la cruz de la JMJ por el Vicariato en los días del 17 al 25 de mayo. También, el plan de Encuentros con los participantes en la Jornada Mundial de jóvenes en Río.

Para terminar el día, se dio a conocer el calendario de actividades en los meses de marzo a noviembre del 2013. Es difícil, poder ensamblar las distintas fechas teniendo en cuenta las demandas pastorales de las distintas Áreas: Evangelización, Promoción humana y Comunión eclesial. Acogemos los límites reales que surgen en la práctica, pero el calendario no deja de ser un instrumento necesario para la organización y caminar conjunto. De alguna manera es el rostro (no sin mancha ni arruga) de nuestro caminar en comunión como discípulos y misioneros en la Iglesia de Ñuflo de Chávez.

Después de la celebración de la Eucaristía, en la liturgia nos invitaba a reconocer en la cátedra de Pedro el Primado del Papa, la Vida religiosa, encontró un espacio para buscar en el grupo quien pueda hacerse cargo de representar a la CBR en la Nacional. Agradecemos a las Hnas. Victoria Cardozo (Franciscana Rural) y a Silvia Cabrera (Misionera de Jesús Eterno Sacerdote) su generosidad al aceptar este servicio.

23 de febrero

La celebración de la Eucaristía nos convocó, en la parroquia de San Ramón, a las siete en punto de la mañana. Teníamos que escuchar, antes de partir a nuestros lugares de misión, que el primer trabajo pastoral lo debemos realizar con nosotros mismos. El evangelio nos invitaba a ser “perfectos como lo es Dios Padre” y esta invitación es un tesoro depositado en vasos de barro. Por eso, antes de juzgar los límites de nuestros hermanos, el Señor nos llama a reconocernos, reconciliarnos, amarnos como somos… siempre tendiendo a encontrar, en el rostro del Padre, la imagen del hijo que él ha soñado para cada uno de nosotros; tendiendo a descubrir los rasgos personales que hemos heredado de Jesús.

Ya en la sala, Monseñor, nos comunicó que no podría realizarse el programa previsto porque D. Juan Carlos Aparicio, que iba a venir para tratar de asuntos económicos, no podía hacerlo debido a la salud de su esposa. Pero nos anunció que del 20 de abril al 4 de mayo, nos visitará la delegación de Munich.

Hasta las 10 de la mañana el tiempo se empleo en asuntos varios:
– Se entregó un cuestionario a los párrocos para responder a la Sagrada Congregación de la Evangelización de los Pueblos.
– Se habló del Proyecto Raquel, para mujeres que han abortado.
– El P. Carlos Urzagaste, presentó los temas a trabajar en la Infancia Misionera con las familias en este año de la Fe.
– Se anunció la posibilidad que el proyecto “Fazenda”, pueda llevarse a cabo en El Fortín.
– El P. Bernardo, la Hna. Ana de la parroquia La Asunta y la Hna. Luciene de la parroquia Santiago Apóstol, compartieron su enfoques y experiencias pastorales. Este compartir ayuda y motiva a otros, son ideas nuevas que fortalecen y abren horizontes.

A media mañana, con el último café y la empanada, se emprendía el camino de regreso.

Gracias a todos los que silenciosamente han hecho posible que en el encuentro no faltara la mesa compartida, el ambiente adecuado, el servicio útil.

Pbro. Adalid Ordoñe