Santa Cruz

Mons. Antonio Reimann desde Polonia envía su mensaje de Adviento para la feligresía de Concepción

Mons. Antonio Reimann desde Polonia envía su mensaje para la feligresía de Concepción

“Eucaristía en la capilla del sanatorio con el Arzobispo emérito Mons. Alfons Nossol. 1.12.2019. Agradecido, y espiritualmente unido a Todos Ustedes”.

LEVANTEN LA CABEZA SE ACERCA SU LIBERACION (Lc 21,28)

Para este tiempo de adviento, les comparto mi reflexion, con una mirada desde afuera, pero con el corazón muy unido a todo lo que se ha vivido en Bolivia en la segunda mitad del año en curso. Me refiero a los dos incendios, uno ecológico, y otro político. No pretendo analizar las causas ni a las consecuencias, sino a la luz de la Palabra de Dios, trataré vislumbrar, como un rayito del sol, el futuro.

Los incendios

El primer incendio, en llamas la Chiquitanía, se apagó después del cabildo el 4 de octubre, cuando el pueblo reunido a los pies de Cristo oró a Dios por la lluvia, con una fe impresionante. En los siguientes días cayó la lluvia, luego de muchas semanas de sequia.

El segundo incendio, lo llamaría “incendio político”, se apagó después de 21 dias. Si el primer incendio se apagó con la lluvia natural, el segundo a causa de la lluvia sobrenatural. ¿Cómo explicar la resistencia pacifica de la mayoría del pueblo del Oriente en estos días? ¿Cómo explicar el espiritu de comunión, de fraternidad, de oración, de devoción eucarística y mariana en estos días? Nuestra respuesta es sencilla: Ha sido respuesta de Dios, a la fe sencilla del pueblo manifestada públicamente; ha sido su Gracia derramada por el Espíritu, que siempre acude en ayuda nuestra en medio de la debilidad y el desconcierto.

Los beneficios de las dos lluvias

Esta realidad mencionada la quiero iluminar con el texto bíblico del profeta Isaías 55,10-11: “ Asi Como la lluvia y la nieve desciende del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra, y hacerla fecundar y germinar, para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacia, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá mis propositos”

El texto del profeta nos debe interpelar a todos, primero a los que se beneficiaron con la lluvia natural para apagar el fuego. Y surge la pregunta: ¿Qué hacemos como personas, familias, vecinos , grupos parroquiales, instituciones, para que esta tierra desolada por el fuego en Chiquitanía se haga nuevamente fecunda, para que dé semilla al que siembra y pan al que come? Desde ahora y a distancia geográfica, agradezco a todas las instituciones de dentro y de fuera; también a la gente de buena voluntad que enviaron su aporte, a las personas que días enteros trataron de ayudar a la población afectada.

El profeta, también nos ayuda a distinquir la lluvia sobrenatural, que es la Palabra que sale de la boca del Señor, ella no volverá vacía, sino que hará lo que El desea, cumplirá sus propósitos.

Nos alegra que la Palabra de Dios, la Biblia, haya retornado nuevamente al Palacio de Gobierno. Pero no debemos olvidar que el cambio viene también desde dentro: lo que confirman los hechos en los pasados días en Bolivia provoca, sin duda, muchos interrogantes: deseos de paz y manifestaciones violentas se han expuesto de modo irreconciliable. Urge volver al origen de toda sociedad, de todo pueblo. El origen es la familia. El Papa Francisco, en la audiencia general en el mes pasado, decía: “Pidamos a Dios nuestro Padre que infunda su Espíritu Santo en todas las parejas cristianas para que, a ejemplo de Áquila y Priscila, sepan abrir las puertas de su corazón a Cristo y a los hermanos, y sus hogares sean verdaderas iglesias domésticas donde se viva la comunión fraterna y se dé a Dios el culto de una vida de fe, esperanza y caridad”.
También, en este final de tareas pastorales y tiempo de preparación a la Navidad, agradezco a Dios por todas las personas que han acogido con fe la Palabra de Dios en sus vidas, aquellos que se dedican a la difusión de la Palabra de Dios como lideres, catequistas, padres de familia, profesores de religión, sacerdotes, personas en la vida consagrada, y otros que anuncian la Buena Noticia en medio, de alegrías y sufrimientos, haciendo presente en la Historia la llegada permanente de su Reino de Justicia, de Paz, de Perdón y Reconciliación.

¿Como vivir bien el Adviento y la Navidad ?

Mis deseos para este Adviento y Navidad, en todo el contexto que vive hoy el pueblo boliviano, los siento expresados por el Papa Francisco en su última visita a Japón, y concretamente en Nagasaki, lugar donde explotó, al final de la Segunda Guerra Mundial, la bomba atómica:
“Que la oración, la búsqueda infatigable en la promoción de acuerdos, la insistencia en el diálogo, sean las “armas” en las que pongamos nuestra confianza y también la fuente de inspiración de los esfuerzos para construir un mundo de justicia y solidaridad que brinde garantías reales para la paz”.

Iniciemos este tiempo litúrgico con la mirada puesta en la estrella, “sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte y para guiar nuestros pasos por el camino de la Paz” (Lc. 1,79). Dejemos que nos interrogue personalmente y en comunidad de hermanos:

¿Cuáles son nuestras “tinieblas” en la vida personal y familiar?
¿Qué sombras nos impiden vivir con esperanza, agradecer el don de la vida?
¿Soy hacedor de Paz?
¿Creo que Jesús es el Mesías, el único que puede liberarme de la tentación del éxito, la ambición, el poder y la tiranía?
¿Acogemos a su Palabra y deseamos que sea la humildad, la sencillez y la pobreza, el testimonio de su presencia en nuestras vidas?

Pongámonos en las manos de Maria Inmaculada, Nuestra Patrona, cuya solemnidad nos acercamos a celebrar, el anhelo de acoger la Palabra de Dios en nuestras vidas, para que Jesús, se haga también , Vida, Carne en nosotros, fuente y culmen de reconciliacion, y de comunión entre todos.
Dios les bendiga
Fraternalmente:

+Antonio Bonifacio Reimann, O.F.M

Fuente/Foto: Vicariato de Ñuflo de Chávez