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Mons. Antonio Bonifacio Reimann: Pronóstico Para El Mes de Octubre

A mitad de mes, el día 15, el Señor hará llover a través de la renovada amistad de Santa Teresa de Ávila con Él, que consiste en “estar muchos ratos a solas con quien sabemos que nos ama”. Por medio del evangelista Lucas, el 18 de octubre, la lluvia llegará con diez comidas realizadas por Jesús con los marginados. Y la cena compartida en Emaús en medio de los dos discípulos desconcertados y renovados por la experiencia transformadora de la fracción del Pan y de la Resurrección.

El día 19, se celebra el Domingo Mundial de las Misiones, en el mundo entero lloverá por me-dio del Espíritu misionero de todos los bautizados. Esta lluvia crecerá con el mensaje del papa Francisco que parte de las palabras del Señor dirigidas a los discípulos al regreso de su activi-dad misionera: “Te doy gracias Padre del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y has revelado a pequeños” (Lc 10,21).

Lloverá, el sábado 25, en todo el territorio del Vicariato, especialmente en Con-cepción, durante el encuentro con las delegaciones de cada una de las parroquias para celebrar el Congreso Eucarístico. Esta lluvia eucarística nos ayudará a ser Pan partido para la vida del mundo, y permanecerá como una fuente inagotable de la acción misionera.
Finalmente una lluvia muy significativa, caerá el día 28 de octubre, en la fiesta de los santos, Simón y Judas, apóstoles; casi los últimos en la lista de los apóstoles, pero muy queridos por el pueblo fiel, por su gran intercesión, especialmente en los momentos difíciles de nuestra vida.

Fuera de estos días, pueden estar seguros que, tendremos la lluvia generosa de la Pala-bra de Dios, cada domingo y, si estamos atentos, las lecturas que diariamente se procla-man en la misa nos ofrecen la respuesta a los interrogantes más hondos.

Sabemos que la lluvia produce el fruto esperado si el terreno está preparado para la siembra. Por este motivo, les invito a todos a dirigirse cada día de este mes de Octubre con una oración confiada al Señor de la Viña, para que las semillas que Él ha sembrado en nuestros corazones, crezcan produciendo buen fruto, y despierten en nosotros, no solo el amor a Jesús – Eucaristía, sino también a Jesús que quiere servir hoy a los más pobres y alejados de su rebaño, a través de cada uno de nosotros.

Pido que, al finalizar la Eucaristía de cada día, se rece en todas las iglesias la oración preparatoria al V Congreso Eucarístico que la tenemos en el folleto entregado a cada parroquia. Concluyo con la última parte de esta oración:

“Señor Jesús, pan partido para la vida del mundo, que nos mandaste celebrar el Sacramento del amor en tu cuerpo sacrificado y tu sangre derramada, haznos testi-gos de tu Reino de justicia, de amor y verdad proclamando ante el mundo tu salva-ción. A ti la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén”.

Por intercesión de la Virgen del Santo Rosario, él Señor derrame sobre Ustedes su amor y su paz.

Fraternalmente, +Antonio Bonifacio Reimann, OFM
Concepción, 1 de Octubre de 2014, memoria de Santa Teresa del Niño Jesús