Análisis

Miguel Manzanera SJ; Obispos de Venezuela: Nombramiento presidencial es ilegítimo

El 9 de enero de 2019 los Obispos venezolanos emitieron una exhortación que aquí resumimos. En ella rechazan la juramentación del gobernante Nicolás Maduro para ejercer un nuevo mandato presidencial. Además reiteran que es ilegítima la convocatoria para elegir al Presidente de la República, realizada el 20 de mayo de 2018, como también lo es la actual Asamblea Nacional Constituyente, impuesta por el poder ejecutivo

Los Obispos recuerdan que ya el 1° de diciembre de 2016, el actual Cardenal Pietro Parolin, entonces Nuncio del Papa en Venezuela, solicitó restituir a la Asamblea Nacional el rol, previsto en la Constitución de Venezuela, para diseñar y redactar las leyes para restablecer la democracia y volver a la decencia y honestidad en la administración de los fondos públicos.

Por ello consideran “moralmente inaceptable” prolongar el fracaso e ineficiencia del poder gobernante en las últimas décadas. Asimismo rechazan la pretensión de Maduro de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero.

También recuerdan el mensaje del Papa Francisco el 1º de enero de este año para la Jornada Mundial de la Paz, subrayando la función y la responsabilidad política de los gobernantes para servir y proteger a quienes en sus respectivos países viven y trabajan para crear las condiciones para un futuro digno y justo. El Papa exhorta a todos a buscar caminos de concordia y entendimiento del pueblo venezolano para poder responder a los múltiples problemas, defender los derechos humanos y atender a los más pobres.

Los Obispos invitan a recibir el nuevo año con la confianza puesta en Dios, como una buena oportunidad para el cambio del país que sea el Estado de Derecho según la Constitución y se reconstruya la sociedad venezolana donde todos vivan con dignidad, libertad y justicia.

Pero también denuncian la dramática y grave situación que vive el pueblo venezolano, sumido en una creciente pobreza a causa del deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida y sin tener a quien acudir, Condenan como un pecado que clama al cielo, el querer mantenerse a toda costa en el poder y prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: Dios no quiere que el pueblo sufra por el sometimiento a injusticias.

Los Obispos reiteran que la convocatoria del pasado 20 de mayo, para elegir al Presidente de la República, fue ilegítima, como también lo es la actual Asamblea Nacional Constituyente impuesta por el poder ejecutivo: Denuncian que en Venezuela hay un “régimen de facto” que no respeta las garantías previstas en la Constitución y en los más altos principios de dignidad del pueblo. Por lo tanto condenan la pretensión de iniciar un nuevo período presidencial el 10 de enero de 2019 como ilegítima por su origen y, además, por carecer del sustento democrático en la justicia y en el derecho, abriendo así una puerta al desconocimiento de los actuales gobernantes.

En medio de la actual crisis política, social y económica los Obispos declaran que la Asamblea Nacional, elegida por el voto libre y democrático de los venezolanos, es actualmente “el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente sus competencias”. Por lo que llaman a todos los sectores sociales y a todos los ciudadanos a ser actores de primer orden para recuperar la democracia: “No podemos ser simples espectadores”. La defensa de la libertad ha costado mucha sangre y muchos sufrimientos”.

La mayoría de los ciudadanos rechaza las políticas de hambre, la persecución política, la represión militar y policial, incluyendo el encarcelamiento y tortura de presos políticos, así como la corrupción, ineficiencia e ineficacia en la gestión pública. Los ciudadanos y las instituciones deben mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades. En su compromiso como Iglesia

Los Obispos promueven los valores de verdad, autenticidad, justicia, solidaridad, paz, reconciliación y fraternidad y señalan tres actuaciones a realizar: 1ª. Seguir ayudando a la supervivencia de los más débiles y desprotegidos, dentro y fuera del país. 2ª  Seguir trabajando por la defensa y promoción de los derechos humanos, en particular de los que carecen de todo, de los amenazados de muerte y de los perseguidos y privados de libertad. 3ª Seguir ejecutando programas de formación y organización que permitan recuperar la institucionalidad democrática y la reconstrucción del país pacíficamente.

El Episcopado concluye la exhortación, agradeciendo al Papa su constante cercanía y preocupación por nuestra patria”. Igualmente dan gracias a las Iglesias y Gobiernos de otros países por su solidaridad y su atención a los compatriotas que, huyendo de la crisis, han tenido que dejar el país en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Los Obispos manifiestan su aprecio a los sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, así como a muchas iniciativas que se están llevando adelante. También invitan a unirse a los hermanos de otras iglesias y de otras religiones, a las instituciones públicas y privadas, a los empresarios, profesionales, trabajadores y obreros, para “articular iniciativas y proyectos en favor del pueblo para trabajar por la paz y por un mejor país”.