Análisis

Miguel Manzanera SJ.: Infancia de Jesús con José y María

Los evangelios de Mateo y de Lucas y algunos escritos antiguos, entre ellos el Protoevangelio de Santiago, nos narran detalles valiosos sobre el nacimiento y la primera infancia de Jesús, nacido en Belén. Allí José, María y el niño Jesús, vivieron algunos meses siendo bien recibidos por los pastores y también por los magos, según la tradición Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes vinieron del Oriente alertados por una estrella que les indicaba el lugar donde nacería el nuevo Rey de los judíos para venerarle y ofrecerle oro, incienso y mirra, como Rey, Dios y hombre.

Pero luego los magos regresaron a su lugar del Oriente sin volver a ver a Herodes, quien quería matar al niño, al saber que lo consideraban el Rey.de los judíos. José, alertado por el Ángel, tuvo que tomar de noche a María y al niño Jesús José con la Virgen y el Niño retornaron a Belén pero, al oir que allí gobernaban los descendientes de Herodes, fueron a vivir a Nazaret, una pequeña aldea de Galilea, apenas conocida. Allí José, viudo de un anterior matrimonio, tenía una casa en la que vivían sus anteriores hijos e hijas y algunos parientes que tenían miedo a los sucesores del rey Herodes.

Allí, el ángel Gabriel se pareció a la virgen María para saludarle y darle la noticia de que había sido elegida por Dios para concebir un hijo al que pondría el nombre de Jesús (Yahveh salva), quien será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre. Él reinará sobre la casa Jacob por los siglos y su Reino no tendrá fin.

María quedó confundida y respondió al Ángel: “Cómo será eso, porque no conozco varón”, dando a entender que habría ofrecido a Dios su virginidad y por lo tanto renunciado al matrimonio. Pero el Ángel le respondió. “La Rúaj Santa (Espíritu) vendrá sobre ti y te cubrirá con su sombra. Por eso el que nacerá de ti será santo y será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1,26-38).

José, el esposo de María, tenía una casa donde viviría él con sus Hijos e hijas de un anterior matrimonio  y sobre el nacimiento de Jesús

Cabe pensar que muy posiblemente José tendría allí una pequeña casita, donde vivirían los hijos de su anterior matrimonio y algunos familiares. En la actualidad puede ser visitada por los peregrinos que desean conocerla. Allí el Ángel Gabriel visitó a la Virgen María comunicándole que había sido elegida por Dios para ser la Madre virginal del Hijo de Dios encarnado en su seno ().

incluyendo la visita de los Magos y la huida a Egipto para escapar de la amenaza de Herodes que buscaba al niño para matarlo. Hay una pequeña Iglesia no lejos de El Cairo donde según la tradición se detuvo la Sagrada Familia para descansar y para tomar dátiles.  en Allí

de abarca los años que Jesús vivió con María su madre y con José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús, en Nazaret, pequeña aldea casi desconocida en Galilea.

Lucas en su evangelio narra cómo el César Augusto, Emperador de Roma, hacia el año 6 a.C., promulgó un edicto ordenando empadronarse a toda la población en sus lugares de nacimiento, José, acompañado por su esposa María, que estaba encinta, viajaron a Belén de Judá, lugar donde él debía empadronarse, por ser descendiente de la familia de David. Mientras allí estaban, a María se le cumplieron los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, envolviéndole en pañales y acostándole en un pesebre porque no encontraron sitio en el hostal (Lucas 2,1-8). Podemos imaginar el pesar de José de no poder ofrecer a su esposa un mejor lugar para dar a luz. En el Protoevangelio de Santiago se indica que María fue atendida por una comadrona que buscó José.

 

Según las costumbres judías, el niño fue circuncidado a los ocho días de su nacimiento y le pusieron el nombre de Jesús, que en el lenguaje hebreo significa “Yahveh salva”, preanunciando así que ese niño salvaría al pueblo de Israel (Lucas 2,21). Más tarde, a los 40 días de su nacimiento, cumpliendo lo establecido en la Ley de Moisés, José y María con el niño fueron con el niño a Jerusalén, para la purificación de María, ofreciendo en el Templo un par de tórtolas o pichones (Levítico 5,7; 12 8), y para la presentación al niño Jesús como primogénito y consagrarlo al servicio de Dios (Éxodo 13,2). Notemos esta presentación del niño no fue seguida del pago de otro par de tórtolas, que nos invita a pensar que Jesús siguió consagrado al servicio de Dios.

 

En el Templo había un anciano justo y piadoso, llamado Simeón. La Rúaj Santa (Espíritu Santo) le había comunicado que no moriría antes de haber visto al Ungido (Cristo) del Señor. Fue al Templo y cuando llegaron José y María con el niño Jesús, lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: “Ahora puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han contemplado tu salvación, … luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel” (Lucas 2,29-32).

 

El Evangelio de Mateo narra cómo los Magos del Oriente llegaron a Israel para adorar al Rey de los judíos que había nacido allí y venían a adorarle y traerle oro, incienso y mirra. Pero estos Magos llegaron a Jerusalén y, al no ver la estrella, preguntaron al Rey Herodes dónde había nacido el futuro Rey. Entonces Herodes, se alarmó, temiendo que fuese algún hijo de reyes que le arrebataría el trono. Por eso hizo averiguaciones y comunicó a los Magos que Belén era el lugar de nacimiento del futuro Rey y los envió allí para que localizasen y después vinieran a comunicárselo a él mismo para visitarlo, aunque en el fondo quería matarlo. Dándose cuenta de la maldad de Herodes, los Magos, después de visitar al niño Jesús regresaron a su país por otro camino (Mateo 2,1-18).

 

Los padres de Jesús, alertados por el Ángel del Señor de los planes de Herodes de matar al niño, viajaron con él a Egipto. Allí permanecieron tres años hasta la muerte de Herodes. Luego José, avisado por el Ángel, volvió con María y Jesús a Israel. Pero no se quedaron en Belén, ya que allí reinaba Arquelao, hijo de Herodes, sino que fueron a Galilea a la casa de Nazaret, donde la Virgen había tenido el anuncio del Ángel. Allí vivió oculta la Sagrada Familia, cumpliéndose el oráculo de los profetas: ocultos durante muchos años, cumpliéndose así la profecía: “Será llamado Nazareno” (Mateo 2,19-23).

 

Aunque no lo mencionan los evangelios, algunos documentos antiguos, llamados globalmente evangelios apócrifos, narran la muerte de José el padre adoptivo de Jesús, en Nazaret murió José, acompañado en sus últimos momentos, por su esposa la Virgen María y por Jesús, siendo venerado en la Iglesia como Patrono de la buena muerte.

Llama la atención que Jesús, sabiendo que era el Hijo enviado del Padre, permaneció en Nazaret hasta que tuvo unos 30 años, donde Él vivía con su madre María, su padre adoptivo José y sus hermanos y hermanas, posiblemente hijos de José, antes de enviudar. Obviamente Jesús esperaba alguna señal divina para comunicarle la misión que debía realizar. Esa señal fue la muerte de José, el padre de Jesús quien sabía que los herodianos le seguían buscando para matarlo como venganza por la muerte de Herodes el Grande y de sus sucesores.